Violines de otoño

Angus R. Grant. Oviedo, 1996. ©Miki López

Angus R. Grant. Oviedo, 1996. ©Miki López

Este otoño ha dado para mucho. Los Premios Príncipe (ahora Princesa) hacen de mi un frenético del fotoperiodismo. Ni familia, ni amigos, ni tiempo para otra cosa que no sea el periódico. Este equinocio que tanto me gusta, no solo me trae un año más. Entre el ocre de entretiempo, los recuerdos se amontonan, recordando cumpleaños inolvidables alguno de ellos aquí, en Oviedo. Noches de Guiness, flautas y violines en el Ca Beleño donde todavía cuelgan aquella foto que le hice a Angus R. Grant, el vertiginoso violinista de Shooglenifty que nos cautivaba con unas composiciones fiel reflejo de su sempiterna sonrisa. Con él compartí escenario y más de una jam session y se dejó fotografiar por mi, ajeno a la cámara y sin importarle otra cosa que no fuese la melodía que flotaba sobre el humo del chigre folk por excelencia. Hace unas semanas la noticia de la muerte de Angus me dejó sin palabras. Con solo 49 años, el músico escocés de las melenas hippies y la barba poblada, dejó en su último suspiro todo el virtuosismo capaz de emanar de las cuerdas de un violín. Aquellas notas ejecutadas de forma tan peculiar e inigualable, todavía flotan en el aire del Ca Beleño, entre las pintas de cerveza y los chupitos de whisky. Fueron buenos tiempos. Y creo que también era otoño. Que no pare la música.

Gracias Ambás

Xose Ambás, Nel e Iyán. Ambás (Grao) 2 de abril de 2013.© Miki López

Xose Ambás, Nel e Iyán. Ambás (Grao) 2 de abril de 2013.© Miki López


Pasa el tiempo pero hay cosas que no cambian. Me veo hace 20 años llegando a Ambás, un pueblín pequeño del conceyu de Grao en el que conocí a una de esas personas que influyen de forma especial en tu vida. Xose Ambás era un rapaz inquieto que estudiaba enfermería en Uvieu, pero que vivía y ejercía con orgullo de su condición de asturiano sin complejos. Las lecciones de asturianía de Xose Antón Fernández, al que mi hermano y yo comenzamos a llamar Ambás en aquellos primeros años de la década de los 90, siguen acompañándome día a día en mi viajar diario por estos rincones de Asturias. Compartimos años maravillosos tocando en N’arba, una banda que fundamos por aquel entonces con nuestro querido Lisardo Prieto, el gran Lisardín, con el que vivimos momentos inolvidables por aquellos escenarios de praos y festivales de Asturies, España y Europa.
Iyán, Ambás y Nel. Ambás (Grao). 2 de abril de 2013. © Miki López

Iyán, Ambás y Nel. Ambás (Grao). 2 de abril de 2013. © Miki López


Posiblemente el tiempo haya maltratado nuestro físico y, sin queja, la vida va sacándote callo en esas cosas en las que pecas por inexperiencia, pero la esencia de aquellos años de cervezas y Jam sesions sigue viva en la mirada de mis dos compañeros de batalla. Ambás y Lisardo. Lisardo y Ambás. Con Ambás mantengo un contacto más habitual gracias a mi hijo Iyán, “afiao” de Xose, que nació en medio de toda aquella locura de lo que significaba un grupo de folk como N’arba, una banda de amigos que disfrutaban haciendo música encima de un escenario y que fueron capaces de transmitir aquellas sensaciones a los que estaban en el prao, en la butaca o en las mesas del Ca Beleño. Y el alma de todo aquello siempre fue Ambás. Ese moscón de las tierras altas estaba condenao a ser un héroe de la cultura asturiana. Lo que Xose Antón hizo y está haciendo por esta cultura asturiana es algo que jamás podremos pagarle en este país.
Hoy paseábamos con Iyán y con Nel por Ambás y con Ambás. Desde el alto de La Cotariella, Xose ponía número con resignación a las casas abandonadas y desperdigadas por el valle, los muros donde las voces de los viejos se apagaron para siempre. Recordé aquella escena de “La Lista de Schindler” en la que el protagonista lloraba por no haber salvado una vida más.
Puedes estar tranquilo amigo mío: Iyán y Nel tienen el tesoro que tu no has dejado morir. El tesoro de todos los asturianos que tu rescataste de la muerte del silencio con una grabadora en la mano.
Gracias Ambás. Mil veces gracias.