Medallas de modestia

Ángela Pumariega. San Esteban, Muros del Nalón. 25 de agosto de 2016. © Miki López /La Nueva España

Ángela Pumariega. San Esteban, Muros del Nalón. 25 de agosto de 2016. © Miki López /La Nueva España


Ángela vive con la sonrisa dibujada en su cara. Puede presumir de ser oro olímpico pero no lo hace. Se cuelga la medalla de la modestia cada vez que habla de su carrera deportiva y de todos los sacrificios y sinsabores que implica el ser la mejor en un deporte tan desconocido como la vela en su modalidad de match race, una disciplina que para la mayoría de los mortales, incluido yo mismo, suena a cualquier cosa menos a deporte marítimo. Embarcamos en San Esteban con varios miembros del club náutico que nos sirvieron de anfitriones y guías por uno de los tramos más espectaculares de la costa asturiana, uno de los que formará parte de la serie que La Nueva España dedica al litoral asturiano. Es agosto, pero un inusual viento del sur cubre de gris plomizo el horizonte de un cantábrico que se embravece con facilidad. Es el verano de Asturias, el estío que vende caro el azul del cielo y que crea el ambiente mágico que inspira leyendas como las de la xana de Aguilar o de las sirenas de Cudillero. La lancha patroneada por Miguel, rebota sobre las olas que el casco pulveriza en gotas que salpican a bordo y refrescan la sensación de bochorno que llena el aire de tormenta. Angela atiende las explicaciones de los marineros de San Esteban y se siente cómoda entre el oleaje. A fin de cuentas forma parte del mar porque el mar es su vida y se nota cuando habla de ello. Cuenta su vida con más modestia que orgullo aunque esa medalla no se la ha regalado nadie. Sin perder la sonrisa comenta que ya se está preparando para volver a lo más alto, luchando contra el viento y las mareas de los inconvenientes, incluidos los de los despachos de nuestras autoridades deportivas que en ocasiones, parecen océanos mucho más insalvables que los de cruza con destreza a bordo de su velero.
Un placer haber navegado en tu compañía…yo al menos pienso presumir de eso.

Historias olímpicas: la soledad de un podio

Podio. Campeonato de Asturias de judo alevín 2016. © Miki López

Podio. Campeonato de Asturias de judo alevín 2016. © Miki López

Muchas horas de entrenamiento. Tal vez demasiadas. Lo vivo en carne propia porque tengo la suerte de tener dos chavales compitiendo en judo, uno de esos deportes olímpicos que jamás les dará de comer pero que al menos, les está sirviendo como escuela de vida, como ejercicio de esfuerzo, superación, convivencia y respeto por los demás. Incluidos los rivales. Lo triste es que en este país de pandereta todo lo que se escape de los 90 minutos que dura un partido de fútbol, no merece ni el más mínimo de los respetos. Aprovechando estas vacaciones de verano me trago con gusto buena parte de estas olimpiadas de Río y pienso en los escasos medallistas nacionales que certifican el hecho de que a nuestras autoridades deportivas se la sopla todo aquello que no sea la LFP. Cuántas horas, cuanto sacrificio, cuánto dinero propio invertido en alcanzar el sueño de competir en unas olimpiadas, en un europeo o en un campeonato de España. Mis críos disfrutaron como siempre de su deporte en unas jornadas espectaculares para el judo mundial, en las que vibraron de nuevo con Teddy Riner, Shoei Ono o María Bernabeu. Nombres que no significan nada en el país del garrulismo ilustrado pero que, lo crean o no, son el sueño y el ejemplo de muchos judokas españoles. Y lo mismo podríamos trasladar al resto de disciplinas deportivas que seguimos durante estas cálidas noches de verano y en las que norteamericanos, rusos, japoneses, franceses, chinos o alemanes se dan todo un atracón de oros, platas y bronces mientras a nosotros, tristes españolitos, se nos cae la cara de vergüenza cuando echamos un ojo al medallero. Que casualidad que sean esos países los que se encuentran al frente de la economía mundial. Quizás se nos esté escapando algo en el reino de la mejor liga del mundo, la de los clubes deficitarios y pufistas que pagan millonadas de escándalo a deportistas veinteañeros con nóminas que en un solo mes superan con creces el presupuesto anual de cualquier federación deportiva, ya sea de atletismo, remo, badminton o natación. Veo los podios de Mireia Belmonte, de Marcus Walz, de Orlando Ortega…veo esas caras de inmensa felicidad y pienso en el esfuerzo por compaginar estudios y entrenamientos, tal y como hacen mis dos hijos sin prácticamente ningún apoyo estatal que al menos puediese facilitarles la organización de sus horas de estudio, sobre todo cuando terminen la educación obligatoria. Muchas horas de entrenamiento y muchas horas de estudio para sacar sus sueños adelante. Con esfuerzo algunos lograran subirse al podio para al final quedarse solos. El deporte, como en tantos otros países desarrollados, debería poder ser parte del futuro profesional de nuestros jóvenes. Y quien habla de deporte, habla de ciencia e investigación. Pero ya se sabe…es mucho más fácil crear otra burbuja inmobiliaria. Lo dicho, un país de pandereta.

Allá arriba

Nel. Campeonato de Asturias de Judo Alevín. La Corredoria, Oviedo. 15 de mayo de 2016. © Miki López

Nel. Campeonato de Asturias de Judo Alevín. La Corredoria, Oviedo. 15 de mayo de 2016. © Miki López

Hay días especialmente felices en los que os echamos tanto de menos… Igual que en esos otros en los que las cosas no salen tan bien y necesitaríamos aquellos abrazos y achuchones de cuando éramos más pequeños. La vida sigue e intentamos hacer las cosas lo mejor que podemos. Unas veces acertamos y otras, seguramente las que más, nos equivocamos y tratamos de levantar la cabeza con dignidad, aprender de los errores y seguir hacia adelante. Vuestros nietos continúan esa lección de vida que nos enseñasteis con paciencia y cariño. Y es un orgullo ver como cuando llega el premio al esfuerzo de todo un año, miran al cielo buscando en el recuerdo. Es inevitable que alguna lágrima se deslice por las mejillas infantiles de estos dos chavales que crecen día a día. Crecen pero no os olvidan. Que lo digan a Nel que me dejó totalmente sorprendido hoy cuando, después de ganar su final, levantó la mirada al cielo y no pudo, ni quiso, evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas. Va por vosotros.
Orgulloso no…lo siguiente.
PD- Solo faltaba que el Sporting siguiera en primera. Seguro que hoy habría fiesta en el cielo.

Equipo

Elisa, Pablín, Pablo Menéndez, Iyán, Alberto Agrelo y Javi Corral con la equipación de la selección asturiana de judo. © Miki López

Elisa, Pablín, Pablo Menéndez, Iyán, Alberto Agrelo y Javi Corral con la equipación de la selección asturiana de judo. © Miki López

Es sábado pero Iyán se levantó temprano. Por tercera vez en su vida deportiva se viste con el chandal de la selección asturiana de judo, un privilegio que le hace pensar que todo el esfuerzo del año ha merecido la pena. Atrás quedan meses de sinsabores y también de alegrias. Hubo de todo: derrotas, victorias, lesiones y dietas para tratar de contrarrestar las ganas de crecer y coger peso que tiene un cuerpo de 15 años ansioso de chuches, chocolate y calorías sin control. Pero llegamos hasta aquí. Mañana es el gran día: Campeonato de España en el mismísimo Palacio de los Deportes de Madrid. Y las chapas, vengan o no, serán lo de menos. Lo dice su entrenador, Carlos Fernández, y tiene toda la razón: Iyán, Alberto, Claudia, Javi, Pablo M., Hugo, Elisa y Pablín están allí no solo por méritos propios. Detrás de ellos están todos los deportistas del JCA que hoy no pueden coger ese autobús. Son los compañeros con los que comparten sudor en el entreno, alegrías en las victorias y con los que, como no, se secan las lágrimas en las derrotas. Estoy seguro de que mañana en Madrid, cuando salten al tatami nuestros chavales también llevaran en su dorsal el nombre de Saul, Mario, Sandra, Moi, David, Fer,Meana, Barcena, Julia y demás compañeros del Judo Club Avilés que este año se han quedado fuera de la competición que cierra la temporada. Mucho ánimo a esos padres, entre los que me incluyo, que mañana sufriremos más que ellos en el tatami. Estoy seguro que más de uno llorará de alegría. Se de sobra lo que es eso. El año pasado Iyán sufrió mucho cayendo en el primer combate y peleando duramente por un bronce que, por circunstancias personales, casi nos supo a oro. Hoy solo quiero que mañana disfrute del premio que su esfuerzo le ha regalado. El suyo y el de sus compañeros.
Gracias a todos y mucha suerte campeones.

No solo fútbol

Red de portería de fútbol. Avilés, 2014. ©Miki López

Red de portería de fútbol. Avilés, 2014. ©Miki López


Nacho se mordía las uñas con nerviosismo. Seguro que mamá le estaba mirando desde la grada y se enfadaría, pero él no podía evitarlo. Miraba fijamente sus relucientes botas amarillas, el mismo modelo que calzaba su ídolo CR7 y que le habían traído los reyes las navidades pasadas. Mientras trataba de acomodarse por enésima vez entre las tablas del duro banquillo de madera, observaba de reojo a su entrenador que no dejaba de dar voces a los 5 compañeros que correteaban por la pista de fútbol sala. De pronto Javi falló un gol solo delante del portero. Nacho se estremeció, casi agradeciendo el no haber salido todavía a jugar.
-“¡Chaval! ¡Pero como cojones fallas eso! ¡Inútil!
-“¡Jose! Prepárate para salir que Javi va calentar el banquillo los 10 minutos que quedan.
Nacho se dio cuenta de que ya quedaba poco y que a él nadie le había mandado calentar todavía. Sabía que no era el mejor del equipo, pero le daba un poco de vergüenza que sus abuelos hubiesen ido a verle y que todavía no hubiese tenido la oportunidad de tocar el balón para que viesen que él también sabía hacerlo bastante bien. El entrenador seguía dando voces a sus compañeros, mientras escuchaba como los padres de Berto insultaban a un jugador del equipo contrario que había llegado tarde a la disputa de un balón llevándose por delante a su compañero.
-“Imbécil”…¡Pero a ti como te dejan pitar! ¡Payaso! Le gritaron al árbitro
El equipo de Nacho ganaba 5 a 4 y los gritos entre los padres en la grada se hacían cada vez más ofensivos según se acercaba el final del partido. Faltaban 5 minutos…
Y por fin llegó el momento:
-Nacho, calienta…
Como un resorte Nacho se levantó quitándose la sudadera y comenzó a calentar: tobillos, rodillas, cadera…todo con movimientos envolventes tal y como le enseñaron cuando tenía 6 años, cuando fue con tanta ilusión a su primer entrenamiento con el club. Ahora ya era todo un chavalote de 9 y por fin podría demostrar a su abuelo que jugaba en el mejor equipo de la comarca. Al menos eso decía el mister.
El entrenador le llama…por fin va a salir. De pronto un jugador contrario lanza un tremendo zapatazo batiendo a Samuel, nuestro portero, con un golazo por toda la escuadra.
-“¡Joder!!¡Pero que coño estáis haciendo!!
-¡Javi!!! Calienta!!! Nacho siéntate..hoy no vas a poder jugar por culpa de los inútiles de tus compañeros.¡Mierda! ¡Se nos escapa el puto primer puesto!
Quedaba un minuto. Javi robó un balón en el medio del campo, regateo a dos contrarios quedándose solo delante del portero batiéndolo con maestría con su pierna izquierda. El delirio se apoderó de sus compañeros, de los padres de la grada y de su entrenador que daba botes de alegría mientras el árbitro señalaba el final del partido.
Nacho se alegró pero fue incapaz de levantarse del banquillo. Volvió a bajar la mirada al reluciente amarillo de sus botas de fútbol y la tristeza volvió a apoderarse de él cuando recordó que sus padres y sus abuelos estarían en la grada esperando para verle jugar.
-Venga Nacho..¡Anímate! El próximo día jugarás todo el partido. Además aquí hoy ganamos todos, aunque no hayas jugado, hombre. Esto es un equipo.
Cabizbajo se levantó y caminó solo hacia el vestuario.
“El próximo día…” pensó.
“El próximo día no quiero venir”
Y una lágrima rodó por la mejilla de Nacho
237
Aunque no sea un caso generalizado, seguro que más de uno sabrá que esto es una historia real con montones de nombres que todos podemos poner a los protagonistas de esta historia. Hago esta reflexión para hacer ver que nuestros críos están en muchos casos en manos de entrenadores que tienen poco o nada de pedagogos, que creen que trabajan con equipos profesionales cuando su única misión es la de formar a los niños en los valores propios del deporte en general sin la contaminación que supone el fútbol profesional, cargado de vicios, tópicos e ídolos millonarios que tristemente son el modelo para gran parte de nuestros chavales y la ilusión utópica de muchos más padres de los que pudiésemos creer. La labor de los entrenadores es enseñar a chavales y a padres que ese fútbol profesional es un mundo al alcance de muy pocos y que es mucho más fácil que te toque la lotería para arreglarse el futuro propio y el de sus hijos. Que los Messi, los Cristiano y los Neymar además de ser unos fuera de siere, son producto de un marketing muy estudiado. Cualquier entrenador de niños debería preocuparse en hacer ver a sus jugadores que los rivales están en uno mismo, no en el compañero que juega en su misma posición. La autosuperación es mejorar ese disparo, esa zurda o aquel control de balón. Ahí es donde está el verdadero éxito de un jugador de fútbol en edad escolar. Mucho más que en los resultados del equipo.
Gracias a dios, el fútbol en esta casa ha sido una cosa efímera. Hicimos buenos amigos, lo pasamos bien y, salvo excepciones, tuvimos buenos entrenadores. Pero agradezco que ese tiempo haya pasado. Es una pena que un deporte tan hermoso sea fuente de conflictos y de falta de valores. Y a los padres que tengáis críos especialmente hábiles con el balón, por favor, nunca perdías la perspectiva de la realidad. Son niños y el fútbol no deja de ser un juego y un lugar en el que aprender muchos aspectos de la vida diaria: respeto, colaboración, autosuperación y vida sana. A fecha de hoy, personalmente lo veo bastante lejos de ese propósito.
Bendito deporte

El dilema de Nel

Que difícil debe ser para un crío romper con una actividad que le gusta, al ser incompatible con otra que también le fascina. Ese tipo decisiones a estas edades, son los mejores entrenamientos emocionales para otras decisiones vitales que les deparará el futuro.
nel1
Creo que no hay nada más agobiante que la sensación de incertidumbre ante la duda de que si habrás tomado la decisión adecuada y la certeza de que nunca llegarás a saberlo. Pero así es la vida.
Algo tan banal como el deporte, se ha convertido en estas semanas en un dilema que no ha dejado dormir al más pequeño de la casa. Fútbol o judo. Nel terminó el verano convencido de tratar de compaginar sus dos pasiones deportivas de cara a su último año como deportista alevín en ambas especialidades. Terminó muy bien la temporada pasada de fútbol con su equipo del CD Quirinal y consiguió un merecidísismo subcampeonato de Asturias en su segundo año en la categoría de judo alevín, un resultado muy trabajado compitiendo totalmente fuera de peso, con la dificultad psicológica que eso supone para cualquier deportista, sea de la edad que sea.
Pero este año, la programación de los dos clubes hacía muy complicado el compromiso con ambos entrenadores. La dinámica de sus equipos suponía que el pobre crío tendría que entrenar todos los días de la semana, alguno de los cuales en sesión doble. Pese a ello, Nel decidió comenzar septiembre con ese propósito, siguiendo los pasos de su hermano Iyán, que se vio en esa tesitura durante su último año como alevín.
nel2
Pero cada persona es un mundo, y los que conocen a Nel saben que su nivel de compromiso y su miedo a defraudar son para él un problema casi patológico. Por eso, y sin querer forzarle, desde casa le animamos a tomar esa decisión a la que le dimos un margen prudencial. Mi accidente diluyó un poco el asunto, porque cuando pasan estas cosas, la vida te enseña a relativizar problemas que no lo son en absoluto. Y tomó la decisión definitiva de abandonar el fútbol.
Dejamos atrás el CD Quirinal, donde nos quedan montón de amigos y buenos recuerdos. Como padre agradezco a la directiva y especialmente a los entrenadores que nos tocaron en suerte, todas las atenciones recibidas a lo largo de estos maravillosos años en lo que tantas cosas hemos aprendido. Os aseguro que, pese a que consideramos que es una decisión adecuada, sentimos una pena tremenda de dejar atrás tantas emociones y alegrías defendiendo esa equipación verdinegra del CD Quirinal, un club referente en el futbol base asturiano, sin duda, por merecimientos propios.
nel3
Muchas gracias a nuestros tres entrenadores principales: Borja, Dani Celard y Vivi Busto, personas comprometidas que, casi de forma anónima y gracias a su amor por el fútbol, hacen grande a este deporte que les trae muchos quebraderos de cabeza. Se saben bien aquello de que todos los padres pensamos que tenemos un Messi en casa. Vaya moral que tenéis.

Y gracias y sobre todo mil disculpas a Lolo, el último entrenador de Nel, al que no conozco mucho, pero que esta semana me ha demostrado que jamás antepondrá los intereses de un club a las necesidades de los niños que tiene bajo su tutela. Eso solo lo hacen los maestros amigo mío.  Gracias Lolo, gracias por tu comprensión.
Y a los papis nuestros mejores deseos, en especial a los que subían con nosotros este año y con los que ya hemos compartido varias temporadas: Reyes, Marcos, Marisol, Juan, Esme y demás compañeros sufridores de grada. Os echaremos mucho de menos. Deseamos de corazón que vuestros hijos sigan aprendiendo a ganar, a perder y sobre todo a levantarse con los valores del trabajo en equipo que no solo forma deportistas. También forma personas que al final es lo importante.
Bueno, que sepáis que esta decisión va restar un gran jugador que llevaba camino de convertirse en Lio-NEL Messi, pero bueno, seguiré echando la primitiva, porque con esto del judo, no se yo…
Con esta sonrisa, mil gracias a todos y hasta siempre.

Asturias por bandera futbolera

Derbi Real Sporting de Gijón-Real Oviedo. © Miki López

Derbi Real Sporting de Gijón-Real Oviedo. © Miki López

Los que me conocen saben que me gusta tanto el fútbol como lo puedo llegar a detestar. Hay demasiadas cosas antideportivas en un juego que desata pasiones, mueve ingentes cantidades de dinero y convierte a determinadas personas en verdaderos animales. Me parieron sportinguista por obra y gracia de mi añorado padre que se aficionó al equipo rojiblanco durante su época de estudiante en la Universidad Laboral de Gijón. Mi madre cosió un maravilloso 11 en la espalda de aquella primera equipación que me regalaron una navidad, el número de Enzo Ferrero, el inolvidable zurdo argentino que acompañaba a Quini, Abel, Joaquín, Cundi y demás galácticos del Molinón que apunto estuvieron de tocar el cielo futbolístico a finales de los 70. Aquel escudo triangular me llenaba de orgullo infantil en unos años en los que para mi no había otro equipo que el Sporting de Gijón.
Los años fueron pasando y los críos de mi pueblo, de amplia mayoría gijonuda, disfrutábamos jugando al fútbol despellejando los balones de cuero contra el asfalto de las carreteras en las que arañábamos rodillas, codos y manos. Poco a poco fui conociendo la virulencia del fútbol, pero no fue hasta los años 90 cuando conocí de primera mano la rivalidad de los derbis asturianos y, paradójicamente el destino me puso a trabajar al lado del Real Oviedo, y no de un Real Oviedo cualquiera. En el viejo Tartiere fotografié cientos de veces a Carlos, Jerkan, Berto, Jankovic…Mi sportinguismo reconocido no me impidió disfrutar del fútbol de los carbayones a los que acompañé en muchas ocasiones por algunos de los mejores campos de España. Y como uno siempre lleva a Asturias por bandera, también simpaticé con los colores que defendían aquellos héroes de Buenavista. Excepto en los derbis, claro. La vena rojiblanca me hacía difícil concentrarme en el trabajo, teniendo muchas veces que morderme el labio para no cantar un gol de Manjarín, Juanma o incluso Abelardo agujereando la portería de Zubeldia o Mora
Fueron años gloriosos y la sincera alegría que siento por el Oviedo va más allá con la euforia que me embarga con el ascenso a primera de mi Sporting de Gijón. El derbi bien puede esperar un año más. Enhorabuena a todos. De corazón.