Gigantes

img_1911

Olas. San Esteban de Pravia. Miki López, 3 de febrero de 2017

Este blog suele ir de recuerdos. Muchos de ellos infantiles, con lo que ello supone de realidad sobredimensionada. Seguro que vosotros en alguna ocasión, al regresar a uno de esos lugares que no pisabais desde la infancia, os habréis visto sorprendidos por esa sensación de ver un espacio mucho más pequeño de lo que recordabais. Es como si la madurez nos hubiese convertido en un Gulliver inesperado, incluso decepcionado con la realidad que tus recuerdos engrandecían. Lo cierto es que las cosas son como uno las vive aunque no siempre como las recuerda. En este afán que ahora tenemos por cubrir los temporales del Cantábrico, echo la vista atrás y me veo asomado a la ventana de mi casa del barrio de La Magdalena, un escaparate inmejorable sobre la ría del Nalón y sobre aquel mar impetuoso que sobrepasaba con facilidad la barra del puerto de San Esteban. Las olas rompían sobre el espigón lanzando al aire toneladas de agua, espuma y piedras que caían al otro lado del muro ante la mirada acostumbrada de los que allí vivíamos. Esta mañana pensaba en aquellos temporales de hace años a los que nadie daba mayor importancia. Hoy, que todo gira entorno al océano de la red, cientos de fotógrafos profesionales y aficionados, nos damos cita frente a los faros y los acantilados de Asturias intentando ser los primeros en colgar nuestra foto en la web o en nuestras redes sociales, provocando una verdadera tormenta de inmediatez que deja obsoleta la imagen un minuto después de haber sido publicada en twitter, Facebook o Instagram. Tal vez sea por eso, por estar un poco cansado de esa carrera frenética de imágenes al segundo, que veo estas olas mucho más pequeñas que las que mi niñez recuerda. Quién sabe…tal vez eran gigantes como los de Don Quijote.