Lágrimas de San Lorenzo

Vía Lactea. Soto del Barco, 9 de agosto de 2016. © Miki López

Vía Lactea. Soto del Barco, 9 de agosto de 2016. © Miki López


Llevo una semana de vacaciones en el Soto de mi infancia. Entre tantos recuerdos, disfruto del sol en la terraza de esta casa de mi madre, en el precioso barrio de La Magdalena, levantándome temprano para volver a abrir la ventana de mi habitación. Una habitación con vistas al paraíso del Bajo Nalón, al castillo de San Martín, a San Esteban de Bocamar y al azul intenso de nuestro Cantábrico. Una de estas noches despejadas fotografié la vía láctea sobre uno de los faroles que mi padre había instalado en el viejo patio que mira al norte. Ojalá pudiese haberte enseñado esta foto, viejo…seguro que te habría encantado ver ese camino blanco dibujado en el cielo que tantas veces contemplaste desde este mismo lugar. Ayer intenté hacer lo mismo con las lágrimas de San Lorenzo, pero ya sabes, el cielo asturiano no suele dejar ver sus estrellas y nos deja pedir pocos deseos. Hoy nos levantamos con la triste noticia de la muerte de Gustavo, una de esas personas únicas e irrepetibles que ha dado este pueblo. Un adelantado a su tiempo y sobre todo, una buenísima persona que se enfrentó a la enfermedad con el coraje de su espíritu valiente. Parece que el cielo quiere despejar…seguro que esta noche veremos esas lágrimas del infinito. Hasta siempre Gustavo. Dale un abrazo al viejo.