Multas desde coches naranjas

Control de la Guardia Civil de Tráfico. Lugones, 12 de mayo de 2016.  © Miki López

Control de la Guardia Civil de Tráfico. Lugones, 12 de mayo de 2016. © Miki López

Hago una media de 25.000 km anuales entre coche y moto.Y aun así puedo presumir de que tengo intactos todos los puntos de mi carnet de conducir, lo cual no quiere decir que no me hayan puesto alguna que otra multa por infracciones leves, alguna de ellas relacionadas con el desempeño de mi profesión. La última precisamente hace un par de años coincidiendo con la inauguración de uno de los ramales del gigantesco viaducto de Artedo. Con la moto identificada y el chaleco de prensa enfundado, aparco en el arcén de una carretera comarcal que cruza la autovía a la altura de Oviñana y me acerco a las barandillas del puente bajo el que pasa la vía rápida. Es el mejor lugar para obtener un punto de vista completo de la enorme estructura de hormigón que se eleva sobre la Concha de Artedo. No llevo disparadas más de tres fotos cuando observo por el rabillo del ojo como un coche de color naranja se detiene en el mismo arcén, justo detrás de mi moto. Un guardia civil de tráfico se apea del vehículo camuflado y me observa en la distancia. La carretera está desierta. Solo el rumor sordo de los neumáticos de los pocos vehículos que transitan por la A-66 que pasa bajo mis pies, ocultan los chasquidos del obturador de mi cámara. Hago dos fotos más y me acerco a la moto, al guardia civil y a la horterada de coche camuflao de color naranja.
-¿Es suyo el vehículo?
“La moto tiene un enorme cartel de “PRENSA” y yo llevo un chaleco con otro enorme rótulo de “PRENSA”. Podréis comprender que la pregunta me pareció absurda”
-“Pues si.” contesté con educación
-Voy a sancionarle porque aquí no se puede parar.
No digo nada y me pongo a recoger el equipo mientras el recaudador hace su trabajo como consecuencia de haber hecho yo el mío.
Mientras tira de esa impresora portátil que llevan ahora para imprimir las denuncias, le pregunto que que le parecería a él si llegase otro compañero uniformado y en el colmo del karma le multase por detener la horterada de coche naranja en el arcén de una carretera comarcal para poder realizar su honorable trabajo de multar al fotógrafo de La Nueva España que a su vez detuvo su vehículo para desarrollar su no menos honorable trabajo no recaudatorio. Y así hasta el fin del mundo….
-“Por pronto pago son 50 €”, me contesta con cara de pocos amigos.
-“50 €…pues ya me jodiste el día, querido” pensé para mi.
Terminé de recoger mi equipo y recordé aquella anécdota del padre de un amigo que pagó una multa con dinero en efectivo y no quiso recoger el vuelto contestando:
-Déjalo p’allá…seguro que lo necesitas tú más que yo.
Por ese tipo de acciones es por las que perdemos el respeto a la autoridad. No nos lo merecemos ni nosotros ni ellos. Espero que al menos le haya gustao la foto de primera con que La nueva españa ilustró la información de la apertura del viaducto de Artedo y que además aportó 50 euritos a las arcas del Estado que seguramente los necesitará más que yo.
Ay…