Hombres de otoño

Bosque del Infierno. Piloña, 2010. © Miki López

Bosque del Infierno. Piloña, 2010. © Miki López

No lo puedo negar. Soy hombre de otoño y como tantos otros, estoy muy lejos de ser uno de esos tipos de traje gris, corbata y eterna depresión que tanto inspiran a Joaquín Sabina. Soy más bien de los que se sentarían cómodamente a esperar la caída de las hojas en cualquiera de estos maravillosos bosques atlánticos entre los que he tenido la suerte de nacer. Disfrutar del proceso camaleónico del verde al ocre de estas hayas, robles y castaños pintados por la pobre naturaleza que tantas ganas tenemos de aniquilar con este afán de mantener la economía mundial. Ban Ki Moon, secretario general de la ONU, llama estos días a presionar a las grandes potencias mundiales a dar pasos en favor de una producción sostenible. Llevamos décadas ahogados en estériles burocracias, estancados en reuniones rimbombantes de las que solo salen buenas palabras. Los glaciares se deshielan, las sequías se prolongan y los animales se extinguen. Hasta las nieves perpetuas de nuestros picos se diluyen como las mismas palabras de las cumbres sobre el cambio climático. Los escépticos dicen que no son cosas que no hayan pasado antes. Cierto, pero con la diferencia de que hemos conseguido que procesos que evolucionaban a lo largo de milenios, se han acelerado en unas pocas décadas por las irresponsables acciones del ser humano. El proceso parece ser ya prácticamente irreversible, pero este mundo gobernado por verdaderos hipócritas, guardianes del feudalismo de los mercados, parece que quieren más reuniones. Yo por mi los sentaría aquí, en mitad de esta preciosa senda del Bosque del Infierno. Extraño nombre para un paraiso. Quien sabe si disfrutando de la lenta metamorfosis cromática de esta maravilla natural son conscientes de que siguen sin firmar la absolución de una pena de muerte cuya fecha está a la vuelta de la esquina.
Pero no. Seguirán sentados con su traje gris, su corbata y sus eternas depresiones económicas. Seguro que esto daría para una canción chunga del Sabina.
El otoño ya está aquí. Echemos a andar de una puta vez.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s