La magia en la mirada.

No está siendo una buena primavera. Después de un invierno fugaz pero intenso, la vida se me va mostrando como cruda realidad, minando el ánimo, proponiéndole batallas diarias a este espíritu cansado pero luchador que llevo dentro. El trabajo, la familia, los amigos….todo últimamente envuelto en un halo de tristeza provocada por el propio devenir de la vida. Noches largas en duermevela, aliviadas por algún ansiolítico suave que, al menos, te permite seguir viendo la realidad desde la objetividad que permite distinguir lo importante de lo imprescindible. No llego a esa foto de las 12:00 porque la de las 11.30 se retrasa y me queda otra para las 12:15 en el otro extremo de la ciudad. Vuelan los wassap de los grupos de trabajo, las llamadas perdidas mientras cubres el trayecto en  moto…. tonterías. Un compañero de trabajo me preguntó el otro día con conocimiento de causa -¿Que tal lo llevas? -Bueno…ahí voy. A todos mis problemas añado una artrosis vertebral que empieza a hacerse pesada y dolorosa. -Joder…al final somos una trampa.

Túnel. Cudillero. 3 de enero de 2014. © Miki López

Túnel. Cudillero. 3 de enero de 2014. © Miki López

Que verdad más grande, pensé. Somos una trampa en la que vivimos atrapados por nosotros mismos, incapaces de liberarnos de las tonterías que nos anudan el estómago y nos enferman alma y cuerpo. Para un fotógrafo lo más importante es la mirada. El punto de vista, el momento y los sentimientos que flotan en el aire hacen el resto, pero el secreto esta en mezclar con maestría esos ingredientes que dotan de alma a una fotografía. Como decía aquel compañero, somos una trampa y nuestros ojos comenzarán a fallar pero la magia de los grandes continuará ahí, haciendo verdadera poesía con la mirada. Quizás tus ojos no se queden al 100 por 100 querida Desiree, lo que si se, lo sabemos todos: eres pura magia, magia pura en la mirada. Mejórate pronto compañera. Ahí al fondo está la luz del túnel. Besos desde Asturias. Más magia en http://desireemartinphoto.com/blog/

Desde la reja

Monjade clausura. Oviedo, 28 de marzo de 2015. © Miki López

Monjade clausura. Oviedo, 28 de marzo de 2015. © Miki López

Una monja tras el enrejado del su convento. Una mujer entregada voluntariamente a un encierro físico en un firme convencimiento de libertad espiritual. Una paradoja de esas difíciles de explicar desde el mundano existir de los laicos que no entendemos otro encierro que el castigo obligatorio de asesinos, ladrones o gentes a los que la propia vida ha colocado de forma más o menos injusta tras los barrotes  de la desdicha. El caso es que el encierro, ya sea voluntario u obligatorio obliga a ver la vida desde un único punto de vista, desde la ventana impermeable de la sociedad de la que se aíslan personas tan diferentes y tan iguales. Personas que sienten, se conmueven y que ven la vida desde la extraña seguridad de unas celdas que se conciben de formas tan distintas. La celda del cuerpo que libera el espíritu. La celda del espíritu que, tachando el calendario, termina liberando el cuerpo. Al final lo único importante es la libertad. Que no falte.

Esta rara Semana Santa

Procesión del Silencio. Oviedo, 31 de marzo de 2015. © Miki López/La Nueva España

Procesión del Silencio. Oviedo, 31 de marzo de 2015. © Miki López/La Nueva España


La Semana Santa, esta pura antítesis de la Navidad, vuelve a llenar las calles de un Oviedo extrañamente soleado para estas fiestas de pasión y muerte. Las largas procesiones no son compatibles con el estilo de vida que me ha inculcado el periodismo. Los recorridos son todo una oda a la parsimonia y la lentitud. Seguramente será por aquello de prolongar la agonía que más de dos milenios después se ha convertido en puro espectáculo, pero hay que reconocer que las arengas sureñas de los directores del paso estremecen el corazón de costaleros y procesionarios dando paso a verdaderos brotes de emoción contenida que hacen escapar alguna lágrima debajo de los picudos capuchones de los cofrades. Este salto en el tiempo, similar al de la nueva serie de TVE que abre puertas al pasado, vuelve a dejarnos imágenes de tricornios, palios y viudas de peineta con cirios encendidos para romper la noche de un casco antiguo abarrotado por una legión turistas que ya tiran más de móvil que de cámara de fotos en una obsesiva búsqueda de la inmortalidad que desaparecerá en cuanto cambien el modelo de su Smartphone. Son verdaderos cazadores de Twitter, Facebook o Instagram que apuran los segundos para llegar los primeros al reino de los cielos virtuales. Es curiosa la convivencia entre dos mundos tan extremos. Ayer mismo escuchaba la homilía que el Arzobispo de Oviedo lee desde su I-Pad a pie de altar catedralicio. Y más curioso pensar que las nuevas tecnologías en la iglesia van produciendo mas crisis de ansiedad que de fe. La fe no depende de baterías, de coberturas de red, ni de WIFIs de 100 megas/seg. Salvo lo del 4G… eso si que ya ye cuestión de fe. Comienza abril como termina marzo. Y eso es matemática pura.