Respeto

María. Mezquita de Oviedo. 19 de enero de 2015.  © Miki López/La Nueva España

María. Mezquita de Oviedo. 19 de enero de 2015. © Miki López/La Nueva España


Que ambiguo es el concepto de libertad y que difícil es marcar las lineas del respeto mutuo. Es bastante paradójico que esta Europa del Siglo XXI, este continente que fue protagonista de algunas de las mayores aberraciones integristas hacia otras creencias contrarias al cristianismo, sea ahora el escenario de esa misma lacra en versión 3.0. Nada justifica los asesinatos, y menos cuando se hacen en nombre de dios, pero a una sociedad abierta y libre como la europea, le chirrían determinados aspectos de las culturas ajenas. Por mucho que nos queramos envolver en las banderas de la tolerancia, es muy difícil entender la segregación y las diferencias entre hombres y mujeres que se practican desde las creencias ancestrales de determinadas culturas.Evidentemente todo el mundo es libre de ejercerlas y aceptarlas abrazándolas como decisión propia. No se. A mi me da que en todos estos aspectos siempre pierden las mujeres.Pero en fin… no deja de ser una cuestión más de la bendita libertad.

Queridos reyes…

Los Reyes Magos esperan la cabalgata. Oviedo, 2 de enero de 2015. © Miki López/ La Nueva España

Los Reyes Magos esperan la cabalgata. Oviedo, 2 de enero de 2015. © Miki López/ La Nueva España


2 de enero. El frío en la calle no se nota en esta casa en la que vivo y comparto vida con Elsa, Iyán y Nel. Entramos en el año con un duro trabajo por delante pero con ilusiones renovadas. Día a día trataremos de ser un poco mejores con nosotros mismos y con los demás. Lucharemos contra el pesimismo porque las cosas negativas de la vida se combaten con ilusión y cariño. El futuro está ahí delante. Es una aventura imprevisible por la que merece la pena vivir. Veo a estos dos chavales que ya tengo en casa y un aire de pena me inunda el alma al recordar aquellos días en los que mis dos peques todavía creían en los reyes. Se acostaban nerviosos, dejaban las zapatillas al pie del árbol que se quedaba encendido toda la noche. Nel nunca se olvidaba de las galletas y la leche para los camellos. Iyán quería dormirse rápido para despertar primero. Siguen siendo niños, pero lo tiempos han cambiado mucho sin dejar demasiado sitio para la inocencia. Mientras duró, los dos me devolvieron los recuerdos de una infancia feliz con mis hermanos y mis padres en la vieja casa de La Magdalena donde disfrutamos de Navidades inolvidables rodeados de abuelos, tíos y primos. Noches de sidra, pixín y angula. De villancicos, gaita y tonada. De juegos, risas y juguetes. Y como a Iyán y a Nel, a nosotros nos llegó el momento en que dejamos de creer. Pero nunca dejaré de agradecer a mis padres que hubiesen sabido encender la luz de esa ilusión en lo más profundo de nuestros corazones. Hoy me siento enormemente feliz de haber vivido aquellas emociones que nos hicieron sentir y que provocaron que sus hijos tratasen de conseguir despertar esas mismas sensaciones en sus nietos. Ha pasado una Navidad más y los reyes están a la vuelta de la esquina. No me olvido de los que no están y también participaron de todos nuestros sueños. Siempre se os llevará en el corazón y de manera muy especial en estas fechas que de forma agridulce nos hacen ver que la vida además de hermosa es también injusta y dura pero inevitablemente, siempre sigue adelante. Seguiremos caminando.
Besos especiales para mis padres y mis dos hermanos Julio y Bella. Gracias por estar en mis mejores recuerdos infantiles. Seguro que los reyes os traerán muchas cosas. Siempre fuisteis muy buenos. Se os quiere. Y mucho.