Los últimos Premios Príncipe de Asturias

Felipe VI en Boal. 25 de octubre de 2014. © Miki López/La Nueva España

Felipe VI en Boal. 25 de octubre de 2014. © Miki López/La Nueva España

John Banville, Oviedo, 23 de octubre de 2014. © Miki López/La Nueva España

John Banville, Oviedo, 23 de octubre de 2014. © Miki López/La Nueva España

Esta semana de los premios siempre se me hace interminable. Decenas de actos, ruedas de prensa, conciertos, entrevistas y recepciones que  culminan con la ceremonia de entrega y la agotadora visita al pueblo ejemplar, acaban por convertirme todos los años en un acérrimo republicano. Pero en el fondo entiendo que todo este follón otoñal coloca a Asturias en el punto de mira de medio mundo. No se si nos servirá para mucho, pero ahí estamos. Nosotros, los premiados y unos principes que de la noche a la mañana se han convertido en reyes de una España que supura indignación, desencanto y mala leche. Leyendo los titulares de los últimos meses, la verdad es que no es de extrañar que la tensión en la calle y en las cafeterías suba al mismo ritmo que los virtuales escaños de Podemos. Y esa marea de descontento ascendió  la plaza de la Escandalera por segundo año consecutivo y con notable incrementos de asisitencia,  consiguiendo que, por primera vez, los representantes del gobierno de la nación tuviesen que hacer acto de presencia bordeando el teatro por la parte de atrás, a la misma hora en la que Jose Angel Fernández Villa abandonaba el HUCA también por la puerta de servicio, tras superar una leve dolencia cardiaca que quien sabe si no será consecuencia de tanto blanqueo de dinero.

Caddy Adzuba. Oviedo, 23 de octubre de 2014. © Miki López/La Nueva España

Caddy Adzuba. Oviedo, 23 de octubre de 2014. © Miki López/La Nueva España

La atleta Tegla Loroupe; el cofundador del Maratón de Nueva York, George Hirsch; la presidenta y directora ejecutiva del Maratón de Nueva York, Mary Wittenberg; y el atleta y Germán Silva, celebran el premio.Oviedo, 24 de octubre de 2014 © Miki López/La Nueva España

La atleta Tegla Loroupe; el cofundador del Maratón de Nueva York, George Hirsch; la presidenta y directora ejecutiva del Maratón de Nueva York, Mary Wittenberg; y el atleta y Germán Silva, celebran el premio.Oviedo, 24 de octubre de 2014 © Miki López/La Nueva España

Respecto a los premiados, seguramente no habrán sido los más mediáticos de los últimos años. En efecto no han sido los más conocidos, pero por lo menos nos han dejado una Mafalda chulísima sentada en el parque de San Francisco, una preciosa carrera por las calles de Gijón que se hermana desde este año con la Maratón de Nueva York y una peineta antológica estilo Guggemheim que pasará a la hsitoria de las excentricidades de Tomas O. Gehry.
Y Boal, el hermoso Boal, el mágico Boal lució su esplendor en una mañana luminosa que vivió el paseo real como si de la cabalgata de Reyes Magos se tratase. Ilusión en las caras, banderas de Asturias, banderas de España y lavanderas de Boal al inicio de un recorrido que abarrotó las calles del pueblo como si de pronto hubiesen regresado todos los emigrantes, los del pasado y los del presente. Más magia en forma de yunque y martillo para moldear de forma milimétrica un clavo con el que sacar el otro clavo de la sangría demográfica. Los reyes, magos otra vez, llenaron la escuela de los niños que tanto añora el suroccidente asturiano. Un día inolvidable para la ilusión, la ilusión que forma parte de la esperanza. Y los reyes magos se fueron. Se olvidaron de los camellos y volaron en helicóptero dejando un buen sabor de boca. Hoy las calles han vuelto a la hermosa normalidad de Boal. Los que estuvieron ayer en la calle, hoy piensan en el regalo de los reyes. Aunque muchos ya no crean en ellos.

La peineta de Gehry

Frank O. Gehry, dedica una "peineta" durante la rueda de prensa de los Premios Príncipe de Asturias. Oviedo, 23 de octubre de 2014 © Miki López/La Nueva España

Frank O. Gehry, dedica una “peineta” durante la rueda de prensa de los Premios Príncipe de Asturias. Oviedo, 23 de octubre de 2014 © Miki López/La Nueva España


Nos pilló por sorpresa. Y mas teniendo en cuenta que el famoso arquitecto llegó al Hotel Reconquista al ritmo de la Muñeira de Tormaleo, acompañando el son con unos peculiares pasos de baile cargados de buen humor y una evidente buena forma física. Nadie presagiaba lo que ocurriría apenas una hora después. Con el mismo buen rollo entró en la sala de prensa saludando a los periodistas que allí le esperábamos. Se sienta y un camarero le sirve un café. Mi compañero Andrés Montes le suelta la primera pregunta ¿Qué opina de aquellos que consideran que sus obras no pasan de ser arquitectura espectáculo?
El semblante de aquel hombre cambió con la velocidad de una tormenta de verano. Y de repente aparece el dedo. El gesto universal del “vallase-usté-a-la-mierda”
La verdad es que la pregunta no merecía semejante respuesta, aunque es justo reconocer que el hombre se disculpó alegando sentirse “descolocado” por cansancio del viaje. No se yo si la genialidad de los artistas justifican estas salidas de tono, pero el “pronto” de Ghery nos dejó una de esas imágenes que pasará a la historia de los Premios. No se que tendrán los arquitectos para tener tan mala leche. En fin.

La breve sonrisa de Caddy Adzuba

Llegada de Caddy Adzuba al Hotel de La Reconquista. Oviedo, 21 de octubre de 2014. © Miki López/La Nueva España

Llegada de Caddy Adzuba al Hotel de La Reconquista. Oviedo, 21 de octubre de 2014. © Miki López/La Nueva España


El coche oficial que la traslada acaba de detenerse en frente de esta entrada principal del Hotel de La Reconquista. Creo que a todos nos ha sorprendido un semblante tan serio al son de las gaitas que celebraban su llegada a Asturias para recibir el premio Principe de Asturias de la Concordia. Se apeó del coche sin sonrisa y con una mirada tendiente al suelo que solo se alzó para saludar a Teresa Sanjurjo. Y tras el trámite protocolario y seguramente sentido, esa especie de tristeza volvió a sus ojos. Me imagino que para una mujer como ella habrá pensamientos que jamás encontrarán refugio en la sonrisa de alguien que sabe que en su país, tan castigado por una guerra tan larga, hay una media de cuarenta violaciones diarias de las que son víctimas mujeres y niñas. Desde luego no es un dato que te permita mantener mucho la sonrisa.
Bienvenida

Toponimia

Indicadores en la carretera  entre L'Escampleru y Uvieu.  13 de octubre de 2014. © Miki López/La Nueva España

Indicadores en la carretera entre L’Escampleru y Uvieu. 13 de octubre de 2014. © Miki López/La Nueva España


Que pena me da no poder escribir en asturiano. A veces lo intento porque las palabras salen así de mi cabeza, pero este analfabetismo “llingüistico” en el que me veo inmerso me hace dudar cada dos palabras de como debo escribir la tercera. Solo soy capaz de deletrear bien la toponimia, porque gracias a dios, en Asturies, cada vez nos encontramos con mas nombres de pueblos en su forma tradicional. Recuerdo cuando en los años 80 cambiaron el cartel de la estación de la FEVE de Soto. Tengo que reconocer que aquel Sotu’l Barcu con fondo amarillo causó cierto estupor en un pueblo que lo leía tal cual: “Sotu’l Barcu”. El caso es que tampoco se usaba la variante en castellano “Soto del Barco” porque todos, absolutamente todos, decíamos “soy de Sotolbarco” por lo que, para ser sinceros, ninguno del pueblo se sentía muy identificado con aquella forma de cerrar la “o” hasta la “u” de aquella manera tan rara. Pero con el tiempo alguien me enseñó aquello de que las “o” en asturiano, y más en esa zona centroccidental, muchas veces se cerraban un poco más allá sin llegar a ser “u” y claro, de alguna manera había que escribirlo. Y oyendo hablar con detenimiento a los sotobarquenses, pravianos y a la gente de Muros de Nalón, me di cuenta de que esa apreciación era totalmente cierta. Con el tiempo, todos nos acostumbramos a aquel cartelón amarillo al que muy pronto siguieron los que el MOPU fue colocando a lo largo de toda la comarca. Y lo mejor de todo este proceso de normalización lingüistica fue que, poco a poco. fuimos acabando con tan terribles aberraciones que convertían los nombres de los pueblos en extraños “palabros” sin significado como “Las Corujas”, castellanización de “Las Curuxas”. Si hay que castellanizar habrá que hacerlo bien y poner “Las Lechuzas” que es lo que realmente significa en español bien hablado, que diría algunos. Por eso es de agradecer que el grupo municipal de IU d’Uvieu haya puesto énfasis en acabar con este problema en el capitalino conceyu antes de que termine esta legislatura. Treinta años después de ir viviendo este proceso paulatinamente, me imagino que no planteará problemas. Lo veremos.

El símbolo

Un minero fotografía a Jose Angel Fernández Villa delante de una barricada en Montico. Mayo de 2012.  © Miki López/La Nueva España

Un minero fotografía a Jose Angel Fernández Villa delante de una barricada en Montico. Mayo de 2012. © Miki López/La Nueva España

Para muchos asturianos, para este pueblo nuestro al que tanto le gusta la simbología, lo de Villa va mucho más allá de la crónica habitual de corruptela en este país de chorizos e impresentables. En España da la impresión de que no te puedes fiar ni de tu padre, aunque este vaya disfrazado de salvador proletario envuelto en la bandera roja del socialismo más puro. Un puño en alto y el otro aferrando cientos de miles de euros que vete tu a saber de donde coño salieron. En las últimas movilizaciones mineras, aquellas que arrancaron por mayo de 2012, asistí perplejo a la ceremonia un tanto esperpéntica del encendido de una barricada por parte de Fernández Villa. Fue como el chupinazo de una fiesta. Aquellos mineros que le rodeaban hacían cola para fotografiarse con el líder sindical, envueltos en el negror del humo y el pasamontañas, orgullosos de su pertenencia a la más pura de las razas de los trabajadores asturianos. Aquellos tipos miraban con orgullo al hombre que era leyenda viva del sindicalismo minero asturleonés. Era evidente que le seguirían hasta la muerte. Nadie podía sospechar que aquel que marcaba sus pasos, el mismo que ese mismo día se enfrentaba a cara descubierta a una Guardia Civil casi temerosa ante su presencia, tenía en mente acogerse a la amnistía fiscal que ofertaba el gobierno de Rajoy. Y no eran cuatro duros. Hablamos de millón y medio de Euros.

Rueda de prensa en la FSA en la que Javier Fernández da cuenta de la expulsión de Fernández Villa de las filas del PSOE. © Miki López/La Nueva España

Rueda de prensa en la FSA en la que Javier Fernández da cuenta de la expulsión de Fernández Villa de las filas del PSOE. © Miki López/La Nueva España

No es fácil digerir esa situación. Es evidente que los mineros, más que nadie, necesitan una explicación. Y el resto de los asturianos también, porque si aquel día saben lo que hoy nos han contado los medios de comunicación, es posible que no solo ardiesen las ruedas de caucho en las barricadas. En este miércoles negro, las caras de la FSA eran un verdadero poema. Creo que la de hoy ha sido la rueda de prensa más jodida para Javier Fernández, un hombre empeñado en remontar la pérdida de crédito de un socialismo asturiano acosado por una nueva izquierda en auge que gana escaños a diario con los patinazos del socialismo de “casta”. Lo de Villa, para ellos, es sencillamente una putada. Y para los asturianos de la simbología parece que hoy alguien nos ha cambiado la sidra por vinagre, la gaita por una trompeta y la santina por una streper del Model’s. Quien nos lo iba a decir. Cagon mi manto.

En la barricada con Villa. Fotos en http://www.mikilopez.com/fotos/villa/index.htm

Un pueblo ejemplar

Pescando en el Navia. Catrillón (Boal) 30 de septiembre de 2013. © Miki López

Pescando en el Navia. Catrillón (Boal) 30 de septiembre de 2013. © Miki López

Boal es un ejemplo. Boal y todos de los pueblos del suroccidente asturiano que, heridos de muerte por el despoblamiento y el abandono, se resisten a convertirse en matorral y olvido. En estos primeros días de otoño en los que las páginas de los periódicos se cubren de titulares con protagonistas tan negros como el Ébola, las tarjetas de crédito de Cajamadrid o las declaraciones de una impresentable Mónica de Oriol, el pequeño Boal rompe su monotonía engalanándose para los actos de entrega del Premio Príncipe al pueblo ejemplar que recibirán el 25 de octubre. No recuerdo con claridad cuando fue la primera vez que visité Boal. Posiblemente fuese en los años 90, pero en el año 2006 tuve la suerte de recorrer en profundidad buena parte de sus valles y montañas, extrañado por el hecho de que esa espectacularidad en el paisaje no fuese suficiente reclamo para un turismo que parce que no está tan pendiente de una de las mil maravillas que ofrece el valle del Navia.

Otilia. A Froseira (Boal) 2006. © Miki López

Otilia. A Froseira (Boal) 2006. © Miki López

Sernadinas, Froseira, Sampol, Rozadas son trozos de un Boal que es ejemplo de vida y trabajo en común, de amor por una tierra, por una cultura y una fala patrimonio y orgullo de todos los asturianos. Hace un año volví a refrendar este sentimiento de la mano de Kaly, un hombre que cree y lucha por el reconocimiento de Boal y de toda la rivera del Navia, consciente de que el tesoro de estas tierras es solo comparable con la grandeza de la gente que se resiste a escapar para refugiarse en el dudoso bienestar urbano. Recuerdo a Otilia de Froseira. Hace años que no se nada de ella, pero creo que aquella boalesa sabía muy bien lo que quería. Era la única vecina habitual de Froseira, un pequeño pueblo escondido entre las curvas de un desvío de la carretera a Grandas de Salime. Las dos veces que la visité, esta mujer octogenaria nos recibió trabajando en el molino que movían las aguas de un pequeño arroyo afluente del Navia. Cubierta de harina, nos invitó a probar el vino peleón que ella misma producía en una destartalada bodega que se levantaba a pocos metros de la antigua fragua en la que vivía. A mi siempre me sorprendió la viveza de aquella mirada, algo que tienen en común todas las personas que se sienten enraizadas en la tierra que les vio nacer. Con envidia sana acepté la invitación consciente de que si el vino era malo el orgullo de aquella mujer lo hacia ejemplar. Como todo su pueblo. Grande Boal

Un paseo por Boal en http://www.mikilopez.com/fotos/boal/index.htm

A la buena gente

Silueta. Avilés. Octubre de 2013. © Miki López

Silueta. Avilés. Octubre de 2013. © Miki López

Todos los días nos meten palos en las ruedas. La vida pone a todo el mundo en su sitio porque no hay mejor refrán que aquel que dice que cada uno recoge lo que siembra. Vivo rodeado de buenas personas que se abren paso como pueden entre las miserias de la sociedad moderna y deshumanizada. Pero admiro su fuerza de voluntad por seguir luchando sin descanso, tratando de ser lo que quieren ser. Románticos empedernidos que persiguen el sueño de su propia voluntad, quijotes que se buscan así mismos y que nos hacen sonrojar ante la grandeza de su humildad. Personajes fuera de serie que dan mucho más de lo que reciben, que pierden el sueño convirtiendo pequeños problemas en mares de dudas sobre su propia valía. Genios de la creatividad capaces de hacer magia con la mirada e incapaces de mirar mal por muchas zancadillas que les ponga la vida. Gracias a dios a su alrededor siempre hay gente que les quiere y les entiende, que les aprecian por su valía humana y artística, por ser grandes hijos, enormes padres y mejores personas. Me siento orgulloso de convivir día a día con tipos como vosotros. Quizás este mundo no esté hecho para gente así pero yo, sencillamente, os admiro y me siento orgulloso de estar a vuestro lado tratando de aprender de esas lecciones de humildad que os hacen grandiosos. Muchos se lo montarán mejor dejando a un lado escrúpulos y solidaridad. Pero por lo menos vosotros podréis dormir tranquilos. Merecido lo tenéis.