Apretando los dientes

Tiro de cuerda. Fiesta del Pastor. Vega de enol. Cangas de Onís, 25 de julio de 2014. © Miki López/La Nueva España

Tiro de cuerda. Fiesta del Pastor. Vega de enol. Cangas de Onís, 25 de julio de 2014. © Miki López/La Nueva España


En el 92, mi hermano Julio y yo subimos a la Vega de Enol. Hacía un día espectacular y toda la pradería que bordeaba el lago estaba cubierta por multicolores lonas de tiendas de campaña. No cogía ni un alfiler. Recuerdo que el calor era insoportable y no envidiaba a aquel grupo de hombretones que bajo el sol de medio día apretaban los dientes y resoplaban en su esfuerzo por llevar hacia ellos a unos oponentes de cuerda que hacían lo propio. Todos eran pastores de los Picos de Europa, eran los herederos de los pintores de este maravilloso paisaje asturiano, de los verdaderos moldeadores de un medio natural tan bello como en ocasiones hostil. Ventidós años después regreso a este escenario, a la misma fiesta, pero esta vez rodeado de una niebla densa y una humedad que se cuela entre las costuras de mi cazadora motera. En la vega se ven pocas tiendas. La acampada ya no es libre por los excesos de tiempos pasados que terminaban con heridas y cortes en el ganado de los alrededores del refugio. Entre la niebla distinguimos un pequeño grupo de personas que escuchan misa en esa primera hora de la mañana. Los pastores siguen viviendo su día de forma frugal, como un reflejo de su propia vida. Una carrera a la Porra de Enol, otra de caballos y el colofón del tiro de cuerda por equipos, son los actos previos a la elección de su representante. Sus problemas siguen siendo los mismos que hace veinte años, pero con más protagonismo para el lobo. Pese a todo y sin hacer mucho ruido, los héroes de los Picos de Europa, siguen apretando los dientes. Igual que ayer, igual que hace “milenta d’años).

Entre pucheros con Ana Paz Paredes

Ana Paz Paredes con algunos de los cocineros que participaron en el libro "Asturias entre Pucheros". Valdesoto, mayo de 2014. © Miki López

Ana Paz Paredes con algunos de los cocineros que participaron en el libro “Asturias entre Pucheros”. Valdesoto, mayo de 2014. © Miki López


Hay un par de cosas de las que presumimos los asturianos por encima de todo nuestro grandonismo patriótico: el paisaje y la comida. Y con ese afán mochilero que nos caracteriza, Ana Paz Paredes lleva unos años gastando suelas de botas, haciendo miles de kilómetros anuales y rompiéndose alguna pierna de vez en cuando para hacernos llegar todas las semanas, a través de su sección “Un Camino entre Pucheros” de La Nueva España, una de esas joyitas gastronómicas escondidas entre esta maravilla de valles, litorales y montañas patrias. Hace unos meses me pidió que le hiciese la foto de la contraportada de su libro.
libro
Para mi fue una alegría, no por la foto (que también), si no por el hecho de que por fin iba a tener entre mis manos la guía definitiva para el motero fartón que vive en mi y para deleitar a los compañeros de la peña motera a la que pertenezco, los Desalon’s Angels Bikers de Soto del Barco, hombres rudos y barrigones pero de paladar exigente. Una guía clara, concisa, con precios orientativos por persona y menú y multitud de datos para planificar una escapada de fin de semana con una sencillez que se agradece mucho. Además de números de teléfono de los bares, posibilidad de pago con tarjeta de crédito y rutas recomendables, el libro ofrece el secreto de las recetas estrella de estos restaurantes de caleya. Así que el que se haya quedado con hambre, que lo dudo, tiene la opción de repetir en su casa.
Querida Ana Paz, en nombre de todos los moteros asturianos y en el mio propio permite que te diga muy alto: GRACIASSSSSSSS

Delicioso Marabio

Puerto de Marabio. 10 de julio de 2014. © Miki López

Puerto de Marabio. 10 de julio de 2014. © Miki López


El Marabio es uno de esos puertos desconocidos por estar alejado de las grandes vías de comunicación asturianas. De hecho, cuando de vez en cuando cruzo ese paraje de belleza espectacular me es imposible no recordar las terribles calzadas que atravesaban la inmensa mayoría de los puertos asturianos en las últimas décadas del siglo XX. Seguramente es por eso por lo que este alto que comunica el Valle del río Cubia con los del Trubia parece anclado en el tiempo. Un hermosa carretera serpentea por el llano que corre desde la ermita de Santa Ana hasta las primeras rampas de acceso a la capital del concejo de Yernes y Tameza. Pequeñas y dispersas cabañas buscan la sombra de robles y castaños cerca de rebaños de ganado que pastan sobre una inmensa alfombra verde esmeralda. El silencio y la tranquilidad son los protagonistas de un paraje que se disfruta con los cinco sentidos. Delicioso Marabio.

Sidra

Concurso de escanciadores. Nava 13 de julio de 2014. © Miki López

Concurso de escanciadores. Nava 13 de julio de 2014. © Miki López


Como me gusta el festival de la sidra de Nava. Además es de buena cosecha. Los que nacimos en el año 69 ye lo que tenemos. Tras un corto periodo inicial en el que el certamen se realizaba cada dos años, la cita ineludible de los amantes de la sidra asturiana es en julio y en Nava. El prestigio de su concurso de calidad hace que en la villa naveta se congreguen los mejores llagares de Asturias trabajando todo el año por presentar lo mejor de sus barricas un concurso que cada día es más reñido y valorado tanto por productores como por consumidores de la bebida nacional. El domingo se cierra con el campeonato de escanciadores. Hacía años que este trofeo no caía en Asturias por la innegable calidad escanciadora de los profesionales que vienen del otro lado del charco. Parece mentira que algo tan habitual entre nosotros como es el hecho de escanciar una botella de sidra, pueda convertirse en un reto en el que el pulso, la precisión y la sangre fría sean los tres elementos básicos para llevarse el trofeo del rey de escanciadores. Por eso no es de extrañar que les tiemble la mano. Incluso a los mas experimentados. Una pasada el festival de la sidra de Nava. Este año eché de menos a mi amigo Cele Foncueva. El año que viene más.

Verano ¡Ya estoy aquí!

Nel se lanza al agua. L¡Arena (Sotu'l Barcu). 7 de julio de 2014. © Miki López

Nel se lanza al agua. L¡Arena (Sotu’l Barcu). 7 de julio de 2014. © Miki López

Nel es un crío de esos con una personalidad apabullante. Perdonavidas sin maldad, no tiene problemas de ego y parece que todo en la vida agradece de su presencia. Hoy llegamos a la rambla de L’Arena, el lugar preferido de mis críos para disfrutar de sus baños estivales. En bajamar la altura de los saltos es espectacular. Nel llega, tira su mochila y coge carrera.
-¡¡Ábreme paso, Verano!!. ¡¡Ya estoy aquí!!

El búho

Búho. Lugo de Llanera. 6 de julio de 2014. © Miki López

Búho. Lugo de Llanera. 6 de julio de 2014. © Miki López


Era mediados de los 80. Un polluelo de lechuza se había caído del hueco de uno de los enormes robles del palacio de La Magdalena. Seguramente, tratando de iniciarse en el vuelo, su inexperiencia dio con sus plumas y sus huesos en el duro asfalto de acceso al edificio lastimándose en una de sus alas. Comenzamos a cuidar a aquel bicho en el interior de una antigua cuadra que teníamos en la huerta de casa. Poco a poco fue recuperándose y volaba hasta mi brazo a comer los trozos de pollo con los que le fuimos alimentando durante algo más de una semana. Una noche, viéndolo recuperado, dejamos abierta la ventana de la vieja cuadra. El instinto hizo el resto. Nunca más vi a aquel polluelo de curuxa, pero cada vez que me encuentro con una de estas hermosas aves rapaces nocturnas me acuerdo de aquel animal de inmensos ojos amarillos, como el del enorme búho real que ayer se dejaba fotografiar en el recinto del los exconxuraos, en Llanera. Una verdadera preciosidad de bichos a los que no me acostumbro a ver en cautividad.

Solo una Semana Negra

Carpas de la Semana Negra en los antiguos diques de Naval Gijón. 5 de julio de 2014. © Miki López

Carpas de la Semana Negra en los antiguos diques de Naval Gijón. 5 de julio de 2014. © Miki López


Volví a la Semana Negra. Todos los años me doy un paseo entre la habitual mezcla de olores a fritanga, parrilla y cocedero de pulpo que invade todos los rincones de la feria. Es curioso eso de los aromas. El olfato es uno de los sentidos que con más viveza nos evoca el pasado. Por eso ayer, caminando entre aquel barullo que ocupaba el solar que fue escenario y emblema de la lucha obrera asturiana, me costó mucho trabajo hacer el ejercicio inverso de recordar el intenso aroma a rueda quemada, pólvora y gases lacrimógenos por entre el que corríamos para intentar captar alguna de aquellas imágenes que hoy ya son iconografía histórica de la reconversión industrial. Fueron tiempos duros pero al menos había un trabajo digno por el que luchar. Hoy, desencantados con la política, asqueados por la corrupción, abandonados por un gobierno que nos ha bajado los brazos como trabajadores, vemos como en aras de la competitividad de los mercados, se permite a empresarios sin escrúpulos cerrar empresas con balances positivos, sustituir un sueldo decente por tres contratos basura o pasarse los convenios por el arco del triunfo.
Exposición sobre las vallas de Ceuta y Melilla en la Semana Negra de Gijón. 5 de julio de 2014. © Miki López

Exposición sobre las vallas de Ceuta y Melilla en la Semana Negra de Gijón. 5 de julio de 2014. © Miki López


Pienso en todo eso mientras atravieso la recreación del vallado que sirve de soporte a las magnificas fotografías de Sergi Camara, Juan Medina y Javier Bauluz. Imágenes de personas que tratan de dejar atrás un pasado oscuro y precario. Salvando las distancias, justamente lo contrario de lo que seguramente nos está ocurriendo a nosotros. Ojalá solo fuese una Semana Negra y no un negro futuro. Feliz verano.
Noria de la Semana Negra. Gijón, 5 de julio de 2014. © Miki López

Noria de la Semana Negra. Gijón, 5 de julio de 2014. © Miki López