Máscaras

Cofrade de Semana Santa. Avilés, 14 de abril de 2006.   © Miki López

Cofrade de Semana Santa. Avilés, 14 de abril de 2006. © Miki López


Ya se sabe que ocultar el rostro tras una máscara para infundir respeto, miedo o incluso terror es algo que ocurre desde que el hombre es hombre. Lo único que ha cambiado es el contexto en el que lo hacemos. En Asturias podemos presumir de tradiciones de enmascarados tan ancestrales como los guirrias de Ponga o los sidros de Valdesoto, cuyos orígenes se remontan seguramente a los más oscuros tiempos de nuestra historia prerromana.
Máscara de Sidro. Valdesoto (SIero). 13 de febrero de 2007.  © Miki López

Máscara de Sidro. Valdesoto (SIero). 13 de febrero de 2007. © Miki López


Incluso hoy, reconvertidos en una especie de animadores culturales del mundo rural, siguen provocando el pánico entre los críos que los ven subidos en caballos o saltando vertiginosamente apoyados en sus palos de avellano. El mismo miedo con el que ven pasar las procesiones de Semana Santa por Avilés como ejércitos de verdugos encapuchados que caminan rítmicamente al son de trompetas y tambores apocalípticos. Los dos encapuchados que seleccionamos para SOTOgrafos no son lo que aparentan. La máscara del sidro oculta el rostro de Pablo Canal, miembro de la asociación “El Cencerru”, una de las más reconocidas por su trabajo en pro de la recuperación de les comedies de esta zona de Siero. Un gran paisano que nos explicó, allá por el año 2007, todos los secretos que encierra este personaje de cara encarnada rodeada de lana y coronado todo ello por un extravagante rabo de raposo.
El cofrade de la Semana Santa de Avilés mira con ojos penetrantes. Es un niño aburrido mientras espera. Reposa el rostro sobre una cruz de madera y se ve sorprendido por el objetivo de mi cámara. Una décima de segundo después descubría su rostro, consciente de que con aquel trapo por la cara su madre y su abuela no no serían capaces de reconocerle.
Es increíble la similitud de estas imágenes que utilizan el mismo argumento de infundir temor: el temor a los dioses de la naturaleza y el temor al Dios del pan nuestro de cada día.
Pero tras estas máscara no hay miedo. En una se oculta una buena personas. En la otra la sencilla inocencia de un niño.
Otros no tienen la suerte de poder quitarse la máscara.
Estas y muchas más se pueden ver en SOTOgrafos, en Puerta del Mar (San Juan de La Arena)
http://www.sotografos.com

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