El embarcadero

El Castillo, Soto del Barco. 24 de noviembre de 2006. Embarcadero. © Miki López

El Castillo, Soto del Barco. 24 de noviembre de 2006. Embarcadero. © Miki López


No se cuantas tardes pasé sentado en aquel viejo embarcadero. En el río siempre parecía verano. Mi padre preparaba los aparejos en la barca. Los aros de aquellas pequeñas cañas azules que nos compró un día para pescar, reflejaban el intenso sol de agosto. Cuando todo estaba preparado, nos dejaba bajar con cuidado por unas escaleras teñidas de verde por la humedad de las mareas. Y aquel olor inconfundible de los cañaverales y el lodo oscuro de carbón que te llenaba los pulmones a golpe de nordeste sigue invadiéndome los sentidos en estos días en los que las vacaciones me permiten pasear por la ribera de la ría más hermosa de Asturias.
Hace casi siete años que me senté junto a uno de esos embarcaderos, unos centenares de metros más abajo del lugar donde mi padre amarraba su barca. Los palos de eucalipto parecen los mismos que sostenían la arcaica estructura hace treinta años. En la lancha alguien trabajaba con las tapas del motor abiertas. El olor intenso a gasoil, otro de los aromas de este río, inundaba el ambiente. Sentado esperé a que aquel hombre trepase por las verdosas escaleras de madera y apreté el disparador. Por mi mente volvieron a pasar todos aquellas personas con las que compartí una infancia feliz, a la orilla de aquel río que fue parte importante de nuestro sustento diario.
Es una de las fotos que podréis ver en estas dos primeras semanas de la exposición SOTOgrafos que comparto con mis compañeros y amigos Ignacio Pulido y Eloy Alonso.
http://www.sotografos.com