De-presiones

Qué difícil es entender las depresiones. Tanto para el que las sufre como para el que las ve anidar impotente en el ánimo del alma que tiene al lado. Y este infierno de invierno eterno que nos oculta día sí, día también, el calor de esos balsámicos rayos de sol, no ayuda gran cosa. Las gotas de lluvia han venido para quedarse adheridas a la frialdad de estos cristales de la ventana, transformado el escenario exterior en un “continuará” de los días grises de enero que se han colado sin pagar en la hoja de un calendario de junio, del junio más frio y triste que soy capaz de recordar.

Un hombre pide trabajo en Oviedo, 19 de junio de 2013. © Miki López

Un hombre pide trabajo en Oviedo, 19 de junio de 2013. © Miki López


Y estos tiempos que corren, peores que los tiempos meteorológicos, las noticias abonan el campo del decaimiento moral con incertidumbre y declaraciones del FMI que invitan a construir barricadas para morir matando. A los españoles ya les preocupa casi tanto la corrupción como el paro. El mismo día que Lagarde nos dice que sería recomendable bajar más los sueldos en España. Ganar menos para ganar competitividad y ganar empleos. A nosotros nos toca perder para que ganen algunos. De hecho este año tenemos un 5% más de ricos en España. Suben por encima del IPC y a nosotros nos toca perder. El mismo día que escucho que el sueldo de 7 cargos de dirección de TPA asciende a mas de 300.000 euros anuales La historia se repite. De las presiones pasamos a las depresiones. Lo que viene después de estas, ya se sabe. Está escrito en los libros. Y todo comenzó con tipos tan normales como el que ilustra la foto de arriba.