Mal cuerpo

Un bombero junto al cuerpo de la mujer muerta en Oviedo tras caerle una cornisa encima. Oviedo, 28 de abril de 2013. © Miki López/La Nueva España

Un bombero junto al cuerpo de la mujer muerta en Oviedo tras caerle una cornisa encima. Oviedo, 28 de abril de 2013. © Miki López

Hacía una foto a un grupo de chicas que celebraban una despedida de soltera. La calle Gascona hervía entre las salpicaduras de sidra y del orbayo persistente que nos dejaba el frente frío norteño. La banda de gaitas “Ciudad de Oviedo” desfilaba calle arriba, celebrando la tradicional “Preba de la Sidra” entre pañuelos verdes y paraguas multicolor. Uno de sus componentes me avisa de que algo ha pasado calle abajo, casi en la esquina de la calle Alcalde García Conde: “….parece que alguien se ha tirado desde una ventana”. Voy esquivando el jolgorio festivo de una calle convertida en un río de sidra, y unos 50 metros más abajo alcanzo a ver las luces de un camión de bomberos. La calle esta cerrada y un montón de policías locales y nacionales acaban de acordonar la zona. Entro en la zona acotada y ya veo el desastre. Una montaña de cascotes rodean el cuerpo inerte que ya ha sido cubierto por una de esas mantas térmicas plateadas que para mi siempre son augurio de tragedia. A mi alrededor todo pasa muy rápido. Confusión e incredulidad entre los presentes. Miembros de Protección Civil tratan de poner calma entre unos familiares destrozados que se llevan las manos a la cara con angustia. Intento trabajar con discreción, atenazado por un nudo en el estómago. Conozco la sensación. Muchas veces me siento un intruso en la desesperación y esquivo el sentimiento tratando de pasar desapercibido. Nadie se ha tirado desde una ventana. Una cornisa de unos 5 metros se ha desplomado sobre el suelo en el mismo momento en el que una mujer y su madre volvían de su paseo matinal y pasaban por ese punto, el nº 9 de la calle Alcalde García Conde, casi en el mismísimo centro de la ciudad de Oviedo, al lado del bulevar de la sidra donde se celebraba “La Preba”. Fiesta y muerte separadas por apenas 50 metros. Se llevan el cadáver. Con una extraña y comprensible sensación de culpabilidad vuelvo a sumergirme en el barullo de Gascona. El nudo no se va del estómago. Conozco esa sensación. Algunos la llaman “Mal cuerpo” y a mí me durará unos días. La vida sigue.

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Un pensamiento en “Mal cuerpo

  1. Por muchas veces que lo veas,siempre queda esa sensacion estraña en el cuerpo, pero como siempre haces seguir para adelante

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