Me cagon la ora (sin”h”)

Soy un sufridor de la zona verde de Avilés, esa especie de impuesto encubierto con los que nos obsequia a los residentes locales este ayuntamiento avilesino que parece ser que nunca tiene culpa de nada. Ni siquiera del fiasco económico de la gran esperanza blanca con forma de huevo duro que es el Niemeyer, que nos van a terminar tirando por los suelos entre unos y otros. Una obra hermosa y resultona a mi modo de ver, pero uno de tantos desastres de gestión que huelen a pufo en este país de pandereta. Olor a esos pufos que siempre acabamos pagando los de siempre de una u otra manera.

Parquímetro de la ORA en la plaza de la Merced de Avilés. © Miki López


Esta reflexión se va cargando de resentimiento cada vez que veo de refilón, aquí a mi lado, doblada con cuidado sobre esta mesa de trabajo, ese escrito de prosa anodina e impersonal que se plasma en un expediente sancionador. Una de esas multas de la ora que me tengo que comer por culpa de los avatares de los que trabajamos sin horario y que somos incapaces de que nuestra cuenta corriente aguante otra letra más en forma de alquiler de garaje. Y por no poder pagar la plaza en cuestión, echas cuentas y piensas: 15 ctm por dia (precio de la ora para residentes) no van a ningún lao. Y caes en la trampa. Procuras ser puntual, hacer el pago y correr si ves que se te pasa la hora de la puta ora y mover el coche todos los dias. Pero tarde o temprano siempre pasa: un despiste, una cita en el médico, un nosequé del dia a dia, te hace ser victima irremediable de la trampa. Si llegas dentro de la hora posterior a la sanción lo resuelves con 3,20 €. Si no, 40 euros como mínimo, justamente lo que pagarías a 15 cm/día durante todo el año descontando los festivos y domingo.
Ya llevo muchos, muchísimos años conduciendo, procurando no cometer infracciones ni por despiste y las multas que me han puesto en 20 años de calle y carretera, han sido siempre leves y se cuentan con los dedos de una mano. Respeto la ley y pago mis impuestos honradamente, incluida la desproporcionada tarifa del IBI con la que también nos obsequian este año. Es más, incluso aceptaría un pago anual por “impuesto de aparcamiento” por valor de 40 euros al año, pero claro, eso no interesa, porque todos, prácticamente todos los que pagamos la zona verde, tarde o temprano nos despistamos o nos la comemos para razones de fuerza mayor. Así que ¿para qué facilitar las cosas con una tarjeta anual de residentes si nos pueden estafar de vez en cuando 40 u 80 euros de más mientras nos obligan a seguir pagando la mierda de 15 ctm por 24 horas? Pura y dura recaudación, sin contar con las anulaciones correspondientes que no dudan en cobrar aunque estés fuera de plazo.

Zona azul. Avilés. © Miki López


Lo siento mucho pero personalmente estoy hasta las narices de caraduras con pinta de servidores de la sociedad que al final te hacen caer en la impotencia de los que día a día tratamos de pelear y de nadar entre letras e impuestos que, en buena parte sirven para sufragar los proyectos faraónicos que ellos mismos se fabrican y que terminan buscando nuestra ruina en beneficio del oligopolio de siempre, de los caras de siempre. Tú siempre pagas, ellos jamás. Hagan lo que hagan.
De momento no pienso pagar. Redactaré el recurso correspondiente para al menos dar trabajo a algún funcionario de esos sin paga extraordinaria de navidad. Y recurriré hasta la extenuación solamente por dar guerra.
A los que piensan que esto es una pataleta, posiblemente tendré que darles la razón. A mí me la darán los miles de ciudadanos que día a día se encuentran con sanciones recaudatorias injustas por el oportunismo caradura de aquellas administraciones que tendrían que facilitarnos las cosas en vez de dedicarse a tocarnos los huevos y a sangrarnos la cuenta corriente con pijadas. A la puta mierda todos ellos, que diría don Fernando Fernán Gómez.
Ala.
Me bajo a echar los 15 céntimos.
Que a gusto me he quedao, oye.

Ex presidente Bush

George Bush. Aeropuerto de Asturias. 1 de abril de 1997. © Miki López


Era abril de 1997. George Bush (padre) ya hacía tiempo que no movía los hilos del mundo mundial a su antojo y se había apuntado a la lucrativa actividad de las conferencias,el magistral arte de no decir nada que no supiéramos, que por lo visto había puesto de moda Jimmy Carter y que se propagó con éxito entre todos los ex presidentes de los modernos países democráticos.
Como si no tuvieran bastante con sus sueldos vitalicios, vaya. El caso es que fue recibido por Gabino de Lorenzo, que ejercía de anfitrión al haberse concertado el acto en ese espacio multiusos que es el teatro Campoamor de Oviedo.

George Bush en el aeropuerto de Asturias. 1 de abril de 1997. © Miki López


Cuando Mr Bush pisó suelo asturiano por primera vez levantó las manos en lo que parecía una señal de rendición. Y no fue precisamente objeto de un atraco. Como no podía ser de otra manera, George regresó a EE.UU con la faltriquera llena de las futuras pesetas (que dice el chiste) convertidas en los verde eternos dólares incaducables, no sin antes haber provocado un tumulto considerable entre manifestantes y policías nacionales a la entrada del afamado teatro ovetense.
Creo recordar también que el ex presidente fue glosado por el hoy también ex presidente del Principado y en aquel entonces vicepresidente Cascos. Eran los preludios del buen rollo que terminó con aquella famosa foto de boda en las Azores del presidente Aznar con el hijo del conferenciante y con Toni Blair, el primer ministro británico que participó en aquel inesperado “menage a trois” que fue incapaz de encontrar las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein.
Y así se fue el hombre de nuestra irreductible Asturias: sin más pena ni gloria que la de venir, ver y cobrar pa no decir ná.
Quién sabe, si Rajoy tiene razón y esto repunta igual podemos repetir el acto con Obama pa eso del 2017. Seguro que este también levanta las manos al apearse del avión. Ojalá nos sobren les perres.
De corazón lo digo, oye.

Barayo

En estos tristes días otoñales que habitualmente rodean el puente de Todos los Santos, suelo caer en la tentación de rememorar y añorar inolvidables jornadas de veranos pasados.

Cuevas de Barayo, Navia. 9 de julio de 2008. © Miki López


El occidente asturiano es el refugio preferido de esta laberíntica cabecita mía, que entre tanto aire de les castañes no acierta a saber si va o si viene y busca solución a ese desorden mental tratando de recuperar aquellas tardes cálidas de un lejano mes de julio para escapar de los fríos de este recién estrenado noviembre.
Para aliviar este pesar, aun postrado en este sofá al que me tiene amarrado esta rodilla, os enlazo una de aquellas maravillosas jornadas en el paraíso de Barayo, en el concejo de Navia, preparando uno de aquellos reportajes estivales en días tan luminosos que son difíciles de olvidar.
Bienvenidos a Barayo, bienvenidos al paraíso.