Frío

Cristo del Naranco. Oviedo, 14 de octubre de 2012. © Miki López


Menuda bendición. Llevo semana y media intentando quitarme un catarro de esos que curan tan mal y todo consecuencia de esos calores antinaturales que nos toca sufrir bien entrado el otoño. Necesitamos el frio no solo para que nuestro biorritmos norteños respeten nuestra salud, sino para poder lidiar con el dia a dia y pensar y actuar con claridad. Por eso hoy en el Naranco, cobijado en el interior del coche bajo un intenso temporal de agua y viento, no solo comencé a curar el catarro y la congestión nasal. Caí en la cuenta de que el verano, al menos de momento, había decidido marcharse. Que no vuelva hasta junio, por favor. No le echaremos en falta.

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