Hasta la cocina

Tengo la suerte de trabajar con Chus Neira. Me encantan las geniales secciones de verano que se saca de la manga todos los años y tengo que agradecerle que piense siempre en mi para la parte gráfica, y más este año que propuso lo de meternos en la cocina de algunos de esos personajes asturianos a los que jamás asociaríamos con labores culinarias. Una pena que solo lo hiciésemos durante los domingos de este mes de julio.

Alfonso Toribio. Julio de 2012. © Miki López/La Nueva España


Iniciamos la serie entre los fogones del arquitecto Alfonso Toribio, dentro de una cocina pequeña en comparación con el resto de las dependencias de su casa en las faldas del Naranco. Me imagino que los arquitectos aprovechan el espacio en la medida de la utilidad que le van a dar a las cosas. Vaya, que lo de este hombre no son los guisos. Va todo más orientado a lo pragmático que no es precisamente lo más apropiado para profundizar en los matices de los sabores de un gran amante de la cocina. Así todo, el resultado no fue para nada malo: pez espada con una textura suave y bien afinada en el paladar, que dirían los entendidos, aunque me imagino que el mérito lo tuvo la que lo guardó dentro de un recipiente en la pequeña nevera de Toribio con la intención de que nuestro anfitrión terminase de emplatarlo currándose unas patatas cocidas al microondas aliñadas con mojo picón que le hacían recordar sabores atlánticos más meridionales y que terminaron en un postre sorprendente: piña aderezada con mortero de azúcar moreno y hojas frescas de menta. Sin duda lo mejor de la comida, que como tantas veces terminó con las típicas prisas propias de este trabajo que casi nunca nos deja disfrutar del café.

Gabino de Lorenzo. Julio de 2012. © Miki López/La Nueva España


El segundo domingo del mes lo protagonizó el polifacético delegado de gobierno. Gabino de Lorenzo nos recibió en la inmensa cocinona de la vivienda habilitada en la tercera planta de la sede de la delegación en la Plaza de España. De las angosturas de la cocina de Toribio a los espacios holgados de una típica sala de un restaurante profesional. Del angular al teleobjetivo con el que retraté al delegado mientras rebozaba en pan rallado y huevo unos impresionantes cachopos de ternera y queso azul. Previamente bromeaba mientras espesaba una riquísima salsa verde en la que bañaría unas vieiras impresionantes, importadas de uno los mejores viveros gallegos. Con semejante menú la comida se hizo larga. El ex alcalde de Oviedo habla de todo sin rehuir de nada, lo que le hace aparecer como un hombre muy distinto de la idea preconcebida que se puede tener de él. Podrá gustarte más o menos lo que dice, pero es una persona honesta consigo mismo.
Come un solo plato y lo hace con mucha, muchísima calma. Llegamos al café mientras él continuaba masticando sin prisas pequeños trozos de carne rebozada. Pausas largas de pensamiento en la conversación y sensación de saber muy bien por donde pisaba. Y con la conciencia muy clara de que llegaba a la delegación de gobierno en uno de los momentos más difíciles de la historia reciente de Asturias. Un puesto nada envidiable en la actualidad.

Carmen Bobes. Julio de 2012. © Miki López/La Nueva España


Y de los fogones entre el nerviosismo de los fuegos de las barricadas a la conversación serena y meditada de la catedrática Carmen Bobes, toda una profesora octogenaria de la Universidad de Oviedo, que nos recibió en su casa como lo hacen las abuelas: “Llegáis tarde”. Más o menos 15 minutos pero llegábamos tarde. La caldereta de congrio hervía a fuego lento sobre la vitrocerámica encajada en una de las esquinas de la cocina. Carmen no levanta la vista de la olla mientras conversa con nosotros, especialmente con Chus, que fue brillante alumno suyo en su época universitaria, creo que dejando a veces entrever su extrañeza ante el hecho de que una persona tan brillante se dedicase al periodismo como actividad primaria. Nos habla de sus trabajos y conferencias pero la conversación va derivando hacia las cosas de las que hablan las abuelas. Sus nietos y la huertina del Escamplero toman protagonismo cuando pasamos a la carne. Buen vino y café reposado. Despedida lenta como en las casas de las abuelas donde hay más prisa por llegar que por marcharse.

Anabel Santiago. Julio de 2012. © Miki López/La Nueva España


Y cerramos la serie con buena voz y mejor menú. Visitamos a Anabel Santiago en la parrilla que sus padres regentan en la mismísima boca de la cueva Devoyu, donde el Nalón se encierra y reaparece con cierto barullo a pocos metros de la entrada a Campo de Caso. Vicky ejerce de Mamma y de anfitriona casi sin dejar hablar a la gran Anabel que en ocasiones parece sobrepasada por el vendaval de su madre, que bromea sin bromear con el humor argentino heredado de su juventud. Entre toda esta divertida locura nació la pizza “Devoyu”, curiosa y sabrosa con un toque crujiente excepcional, cocinada y horneada por Anabel muy, pero que muy lejos de Telepizza. Como dijo Chus Neira en el titular de última en este último domingo de julio, el secreto está en la “Mamma”.
Invitados estais a ver todas las fotos de esos encuentros culinarios en www.mikilopez.com
Felices vacaciones Chus. Este año, más que nunca, ha sido un placer.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s