Afuega’l pitu

Pascual Cabaño con quesos de afuega’l pitu “Rey Silo”. Oviedo, 15 de mayo de 2012. © Miki López

 

Eran los primeros años de la década de los 80. El Renault 7 trazaba con suavidad las curvas de la estrecha carretera que, en apenas dos kilómetros llegaba a Cañeo, una pequeña localidad praviana de caserías desperdigadas y muy conocida por el pequeño merendero de un bar de los de antes, de aquellos de barra alta y mostrador de madera que constituía la primera parada de la ruta de los anises

Era un sábado de primavera fresco pero luminoso de esos que el cuerpo busca quedarse quieto al sol aprovechando al máximo el calor de un mayo recién estrenado. Las mesas del patio trasero reunían a grupos de personas de lo más variopinto. Jubilados con sus señoras que apenas movían la cabeza por temor a descolocar el cabello recién peinado de la mañana. Estudiantes en bambas y pantalón de pitillo y de pitillo fortuna sin encender sobre la oreja. Y parejas como mis padres, con críos de EGB que correteaban entre los pequeños manzanos que se repartían estratégicamente por el prado de ligera pendiente del merendero.

En todas las mesas las botellas de sidra vacías se arrinconaban para dejar paso a las llenas mientras las conversaciones iban animándose según avanzaba la tarde. Mientras mamá buscaba un rincón, en la barra del bar alguien troceaba en desiguales porciones el queso de Afuega’l pitu que había pedido mi padre.

Reposteria con queso de Afuega’l Pitu Rey Silo. Oviedo, 15 de mayo de 2012. © Miki López

El recuerdo de aquel bocado de sabor intenso, aroma amargo y difícil trago casi había desaparecido de mi memoria culinaria como consecuencia de las lógicas normas higiénicas que se impusieron a partir de los años 90 en todas las producciones alimentarias y que, de alguna manera, modificaron los sabores originales de aquella Asturias aún inmersa en el autoconsumo de pequeñas aldeas que bajaban a vender sus productos a los mercados de las villas.

Hace un par de años Pascual Cabaño me dio a probar uno de los quesos que habían salido de su nueva quesería que, con nombre de rey asturiano, va camino de convertirse en el rey de los quesos de Afuega’l pitu. Los quesos de Rey Silo consiguieron recuperar el sabor tradicional de aquellos que recuerda mi infancia, con la intensidad que solo se consigue con los buenos recuerdos.

Enhorabuena Pascual. Enorme producto.

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