Corriendo

Mariano Rajoy sube corriendo al escenario del auditorio del Palacio de Calatrava en Oviedo. 17 de marzo de 2011. © Miki López


Viendo lo visto, la campaña política en Asturias no convence a los electores de ningún signo político. Han sido los encuentros más fríos entre candidatos y votantes que se recuerdan desde los primeros comicios de 1978. Sin ir más lejos, hoy mismo, el PP casi no ha conseguido el medio aforo de las 2000 butacas de un blanco Calatrava en un sábado tan gélido dentro como fuera del auditorio. Y eso que el bolo lo protagonizaba el mismísimo Mariano Rajoy, que ya debe estar un poco hasta las narices de las particularidades de la política asturiana en general y de las intrigas locales de su propio partido en particular. Quizás los temblores hayan sido los que le han hecho protagonizar una de las salidas tras un acto político más caóticas que recuerdo de los últimos años. Se dio un cálido baño de incondicionales que se esforzaban en acercarle libros, agendas y fotografías en las que plasmar tan poderosa rúbrica, hasta el punto de aplastarnos contra los servicios de seguridad que trataban de acordonar al presidente para protegerlo de la pequeña avalancha de cámaras, bolígrafos y manos que le rodeaban. Quizás fuese una maniobra para tratar de conseguir esa imagen que de alguna manera llenase el vacío que en su corazón debió dejar el aire de las butacas.
Con el PSOE la cosa no está mucho mejor, si bien es cierto que los socialistas parece que se caldean en cuanto la derecha asoma su hocico de corte liberal a golpe de reforma laboral. En Asturias eso es nombrar al diablo y es evidente que la maniobra consigue sacar de casa al izquierdista indignao que había pasado el último domingo electoral viendo películas de los años dorados del movimiento obrero-sindical y pensando como cojones se habrá llegado a la actual situación de descontento en el histórico partido de los currantes. Pero como Pablo Iglesias no va a levantar la cabeza lo mejor es hacer de tripas corazón e ir a echar la papeleta.
Mientras tanto, en los actos de Foro sigue existiendo ese fervor incondicional de los tifosis italianos hacía el gran líder, pero los números en los asientos de los salones de actos ya no cuadran. En Foro gustan de contentarse a si mismos midiendo muchas veces las cosas a ojo de buen cubero y tirando siempre por arriba. Bien es cierto que su obsesión con eso que llaman la “entente cordial” PPSOE con mi querido medio de comunicación (y de vida) hace esos mitines más especiales para un servidor. Pese a todo no les guardo rencor.
Y los mejores, como siempre, mis queridos utópicos de IU, amigos con los que me une un especial lazo de amistad que en muchos casos va más allá de una posible afinidad política. Casi sin presencia en la calle, siguen con sus maniobras artesanales de cara a unas elecciones que ya nos están saliendo demasiado caras a todos estos sufridos asturianos que lo único que tenemos seguro en estas elecciones es a quien no vamos a votar
Ya queda poco para 25 M. Solo pido que no se repita la historia de los despropósitos.
Sería como para salir corriendo a coger un barco para Cuba. Por decir algo.

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