Echarle huevos


Soy asturiano. Uno de esos afortunados que tienen la inmensa suerte de poder trabajar y de hacerlo en su tierra. Pero tengo familia y amigos al borde de la desesperación. Me siento un privilegiado que, de momento, observa esta terrible situación de crisis desde la barrera, con momentos de debilidad en los que uno tiene la certeza de que como la cosa siga así, el futuro de mis hijos, incluso el mío propio puede estar a miles de kilómetros de estas montañas que nos arropan.
Pero como soy asturiano, también tengo esa vena innata de rebelión ante la tiranía de un destino que por lo visto marcan los mercados. Me rebelo también contra eso, porque los mercados tienen cara. Y una cara muy, pero que muy dura. Los caraduras son los que nos venden recetas económicas que dejan a la clase trabajadora en escenarios decimonónicos ante la complacencia de eso que llaman Europa y que para mi va camino de ser una de las decepciones más grandes de la historia contemporánea.
La impotencia que supone la certeza que el poder político no podrá con los que mueven los hilos del poder económico, es precisamente lo que justifica los altísimos porcentajes de abstención en las elecciones del 25M.
Ni ententes PP-PSOE, ni salva patrias que presumen de plantar el roble de la regeneración política envueltos en una bandera asturiana a la que solo le falta el yugo y las flechas.
Antes estaba desencantado. Ahora estoy hasta los huevos. Y como yo sí que voté, exijo un pacto de gobierno real que muestre y demuestre que es capaz de tirar por un carro sin ruedas, estancado en el barro desde hace más de diez meses. Espero que a nadie se le ocurra darnos una tercera oportunidad y mucho menos a los que tuvieron la opción de hacerlo sin habernos hecho pasar por el costoso trago de unas elecciones anticipadas. Creo que nada menos que 2 millones de euros. Ya los pueden ir sumándolo a los fondos mineros que tanto utilizan como arma arrojadiza.
Antes de las elecciones de mayo las cosas pintaban mal. Después de las elecciones de marzo, siguen pintando bastos.
Yo al menos confío en esta tierra y en esta gente. De otras peores salimos, como siempre, echándole huevos.

Calendarios sin escrúpulos

Marzo de 2012. © Miki López
Ayer no fue un día fácil. Trabajas desde muy temprano para tratar de adelantar toda la tarea antes de que llegue esa ola diaria de informaciones a cubrir al filo del mediodía. Un compromiso personal me hace exprimir las horas hasta el punto de quedarme sin comer y enlazar directamente con esas fotos imprevistas de primera hora de la tarde que inevitablemente me impidieron asistir al funeral del compañero Vélez. Sé que lo entenderá esté donde esté y espero que no me lo tenga en cuenta porque sabía del aprecio que le profesaba y no creía justo asistir pasándoles el trabajo a otros compañeros que mantuvieron mucha más relación con él a lo largo de todos estos años.
Sigo apurando el día con más pena que gloría porque hay determinadas épocas del año en las que uno no está para fiestas aunque lo que es evidente es que la vida continúa sin dar tregua, marcándonos metas distintas por las que sin duda merece la pena pelear.
Mis peques me felicitan en el día del padre por teléfono y yo no puedo dejar de pensar en mi compañera Elena Vélez que en esos momentos enterraba al suyo en el mismo día en que don José cumpliría 81 años. El destino depara a veces esas injusticias en nuestro calendario vital, mezclando penas y alegrías sin ningún escrúpulo.
En casa, descansando, repaso las ediciones digitales de los periódicos y de los partidos políticos hasta recalar en la web de Foro. La reseña como arma arrojadiza de la muerte de Vélez que utiliza el presidente en su mitin de Gijón para atacar a la dirección de La Nueva España, me revuelve las entrañas hasta el punto de la indignación. Como me enseñó mi madre, conté hasta diez y la ira se transformó en enfado para terminar en molestia y razonamiento. Porque la ira, entre otras muchas cosas, también conduce a la pérdida de escrúpulos.
Lo de ayer del presidente fue otra injusticia más del calendario. Que se le va a hacer.

Don José Vélez

José Vélez. Fotoperiodista asturiano. Oviedo, diciembre de 2011. © Miki López,
No podía ser de otra manera. Mi última conversación con José Vélez, el veterano fotoperiodista asturiano, me hizo doblar las rodillas por la risa fácil que me provocó el último chiste cargado de humor e ironía de la que hacía gala a día a día este maestro que hoy nos deja.
Nada, absolutamente nada, hacía esperar semejante desenlace en apenas dos semanas. Mi relación personal con Vélez viene de hace apenas dos años, si bien es cierto que yo seguía sus hazañas periodísticas desde los tiempos en que las fotografías de los redactores gráficos se colocaban en vertical sobre uno de los ángulos inferiores de la foto. Todos tenemos grabada esa imagen de primera de “FOTO VELEZ”.
Me siento orgulloso de haber compartido esos últimos dias sin saber que el fin era próximo, peleando con 80 años por encontrar un hueco entre sus maleducados colegas de profesión, pero con la consideración de que sabía perfectamente que nuestro afán por encontrar el mejor ángulo era una carrera por la que él ya había pasado y por la que no quería volver a pasar. Sencillamente disfrutaba como un niño con la cámara en la mano porque Vélez ya no tenía nada que demostrar. Lo había demostrado todo en esta profesión ingrata.
En el día que se publica un amplio reportaje en La Nueva España sobre la famosa maleta mexijana y las fotografías de David Seymour sobre la guerra civil en Asturias, perdemos a uno de los fotoperiodistas asturianos que más amó su profesion.
Hasta el extremo de morir como siempre quiso: con las botas puestas.
Hasta siempre Don José. Ha sido un orgullo.
Descanse en paz.

Corriendo

Mariano Rajoy sube corriendo al escenario del auditorio del Palacio de Calatrava en Oviedo. 17 de marzo de 2011. © Miki López


Viendo lo visto, la campaña política en Asturias no convence a los electores de ningún signo político. Han sido los encuentros más fríos entre candidatos y votantes que se recuerdan desde los primeros comicios de 1978. Sin ir más lejos, hoy mismo, el PP casi no ha conseguido el medio aforo de las 2000 butacas de un blanco Calatrava en un sábado tan gélido dentro como fuera del auditorio. Y eso que el bolo lo protagonizaba el mismísimo Mariano Rajoy, que ya debe estar un poco hasta las narices de las particularidades de la política asturiana en general y de las intrigas locales de su propio partido en particular. Quizás los temblores hayan sido los que le han hecho protagonizar una de las salidas tras un acto político más caóticas que recuerdo de los últimos años. Se dio un cálido baño de incondicionales que se esforzaban en acercarle libros, agendas y fotografías en las que plasmar tan poderosa rúbrica, hasta el punto de aplastarnos contra los servicios de seguridad que trataban de acordonar al presidente para protegerlo de la pequeña avalancha de cámaras, bolígrafos y manos que le rodeaban. Quizás fuese una maniobra para tratar de conseguir esa imagen que de alguna manera llenase el vacío que en su corazón debió dejar el aire de las butacas.
Con el PSOE la cosa no está mucho mejor, si bien es cierto que los socialistas parece que se caldean en cuanto la derecha asoma su hocico de corte liberal a golpe de reforma laboral. En Asturias eso es nombrar al diablo y es evidente que la maniobra consigue sacar de casa al izquierdista indignao que había pasado el último domingo electoral viendo películas de los años dorados del movimiento obrero-sindical y pensando como cojones se habrá llegado a la actual situación de descontento en el histórico partido de los currantes. Pero como Pablo Iglesias no va a levantar la cabeza lo mejor es hacer de tripas corazón e ir a echar la papeleta.
Mientras tanto, en los actos de Foro sigue existiendo ese fervor incondicional de los tifosis italianos hacía el gran líder, pero los números en los asientos de los salones de actos ya no cuadran. En Foro gustan de contentarse a si mismos midiendo muchas veces las cosas a ojo de buen cubero y tirando siempre por arriba. Bien es cierto que su obsesión con eso que llaman la “entente cordial” PPSOE con mi querido medio de comunicación (y de vida) hace esos mitines más especiales para un servidor. Pese a todo no les guardo rencor.
Y los mejores, como siempre, mis queridos utópicos de IU, amigos con los que me une un especial lazo de amistad que en muchos casos va más allá de una posible afinidad política. Casi sin presencia en la calle, siguen con sus maniobras artesanales de cara a unas elecciones que ya nos están saliendo demasiado caras a todos estos sufridos asturianos que lo único que tenemos seguro en estas elecciones es a quien no vamos a votar
Ya queda poco para 25 M. Solo pido que no se repita la historia de los despropósitos.
Sería como para salir corriendo a coger un barco para Cuba. Por decir algo.