¿Calma?

Justo Braga y Anotnio Pino en una manifestación en Oviedo. 2011. © Miki López

El sábado comenzó para mi la campaña electoral. A las 12:00, en el salón de actos del colegio de médicos de Asturias, Francisco Alvarez Cascos presenta la lista de candidatos para las elecciones de marzo. Hace un año ya nos debatíamos en plena batalla por el voto y a fecha de hoy la cosa parece seguir igual. Solo parece. Hablando con compañeros de profesión llego casi a la certeza de que algo ha cambiado en nuestra mentalidad de animales políticos y que en realidad estamos viviendo ese momento de calma que precede a la tempestad.

Francisco Alvarez Cascos sale del escenario después de la presentación de la lista electoral de Foro Asturias para las elecciones de marzo de 2012. © Miki López

Mucha gente empieza a creer que votando no arreglamos nada. Los que estaban nos dejaron un panorama difícil de creer hace apenas 4 años y los que están hacen justamente lo contrario de lo que decían en su programa electoral. En resumidas cuentas, si en marzo vamos a votar no lo haremos buscando soluciones a esta crisis descomunal, lo haremos echando la papeleta con las siglas del mal menor y mirando de reojo porque el personal ya no se fia de nadie. Además las imposiciones vienen de fuera, de los mismos que nos dan palmaditas en las espalda porque, dicen, son la única solución viable al pozo de la crisis de la deuda y del empleo. Eso según ellos, claro.

Javier Fernández interviene en un acto del PSOE en Oviedo. Abril de 2011. © Miki López

Los riesgos van tomando forma en leyes y decretos que abaratan el despido, suben impuestos y rebajan salarios. Sin ser amigo de sindicatos me parece ve peligroso el acoso al que se ven sometidos por la derecha política, la mediática y la empresarial, que les han tirado a las patas de los caballos de una sociedad que parece que está entrando por el aro. Repito que para mi, solo lo parece, porque cuando las empresas comiencen a pensar numéricamente, comenzará a aflorar la tan traída y llevada flexibilidad laboral en forma de desempleo o en el mejor de los casos, de precarización, la precarización del “es lo que hay, amiguín”. Y habrá que ponerse a hacer las maletas como en los viejos tiempos.

Mercedes Fernández e Isabel Pérez Espinosa en un acto del PP. 2012. © Miki López

En algunos casos los sindicatos no han sido un modelo de transparencia ni de ética social. Se les acusa de mirar solo por los que ya estaban trabajando y es cierto. Pero los empresarios españoles, por norma general, no son precisamente un grupito de hermanitas de la caridad, ni un pozo insondable de honestidad. En poco tiempo veremos a quien favorecen las nuevas reglas de este juego tan peligroso que puede terminar ardiendo (sic) en la calle.

Jesús Iglesias. Oviedo, 2011

Y con este panorama se nos plantea de nuevo la tortura de volver a pasar por una nueva liturgia electoral que se hace tan pesada como inservible. Que pereza.

Menuda papeleta

Ya sé que la cosa no está para bromas pero me lo voy a tomar con humor antes de sucumbir a la tentación de poner tierra de por medio con toda la familia a cuestas y es que la versión apocalíptica del 2012 se recrudece en la Asturias de Cascos. El hombre está empeñao en sacarnos las castañas del fuego a golpes de urna. Reconociéndole justo vencedor de las elecciones incluso sin tener la lista más votada, hay que asumir que la gobernanza (que no gobierno) de una región maltrecha y desilusionada con la clase política, cayó en manos de un personaje veterano e inteligente donde los haya. Todo un maestro en el arte de infundir miedo no solo en sus rivales históricos, si no también dentro de sus propias filas partidistas.

Arbitro de fútbol sala votando en las elecciones autonómicas de 2011. Avilés, 22 de mayo de 2011. © Miki López


Hay que darle la razón en muchas cosas, sobre todo en lo referente al apoltronamiento del personal que nos representan bajo las siglas de partidos políticos de todas las ideologías, una lacra que hay que amarrar en corto porque son responsables de su propio descrédito y de nuestra creciente frustración como ciudadanos.
Pero a Cascos no solo le mueve la regeneración política. Es más, todos, hasta sus más cercanos colaboradores, saben que eso es simplemente la consecuencia de la vendetta personal, resultado de esa ira contenida que le come las entrañas y que debe de estar ocasionándole una ulcera intestinal. Personalmente me hubiese gustado mucho que imperase el sentido común y que las cosas fuesen por los derroteros del consenso. Sin duda habría sido lo mejor para tratar de salir de esta situación con una mínima garantía de que Asturias siguiese funcionando aunque fuese solo en primera velocidad. Pero nada. Se empeñan en seguir a relantí, consumiendo un tiempo precioso y haciendo el ridículo ante una España, que nos mira de reojo con el recelo del hermano tocahuevos al que dan ganas de darle una ostia pa ver si se está quieto.
Cierto. Somos el culo de España y es posible que ni PP ni PSOE nos saquen del atolladero por los consabidos imperativos partidistas, pero que la gestión de Cascos ha sido un desastre no es una falacia de La Nueva España, otro de esos objetivos en el punto de mira del presidente, es una realidad contrastada y constatable en la calle. Para ejemplo están los cientos de compañeros de medios audiovisuales víctimas de la clausura del “chiringuito” de Areces. Como siempre en vez de echar al gestor del chigre, despido a todos los camareros y así les jodemos los ingresos a los apoltronados. Así soluciona este hombre todos los problemas.
Lo triste es que ya tenemos institucionalizado eso de pensar como votar al menos malo. Menuda papeleta que nos queda.