Fraga

Manuel Fraga. Gijón, septiembre de 1994. © Miki López


Uno se queda con las primeras impresiones de lo que va pasando por delante de su vida y de su mirada. Para mí, Manuel Fraga era un señor en calzoncillos por encima de la cintura que se bañaba en una playa feísima del mediterráneo y que además, era lo contrario de Santiago Carrillo. En esa visión preadolescente de las figuras históricas de la transición española, yo no era capaz de vincular esos personajes con las acritudes que levantaban en mis familiares de mayor edad. Fue con el tiempo cuando me di cuenta, que en los convulsos y esperanzadores tiempos de la transición, aun no había una conciencia real para hablar sin cierto miedo a un no sé que, ni siquiera dentro de los muros del propio hogar.

Manuel Fraga. Gijón, septiembre de 1994. © Miki López


Fraga no era muy querido en mi entorno, pero tampoco despertaba los reparos de otros dinosaurios ex franquistas. De hecho su imagen áspera se fue suavizando cuando después del 23 F se colocó detrás de la pancarta en favor de la democracia y la constitución, y los españoles de izquierdas comenzaron a verlo como la garantía de que la derecha, todavía excesivamente nostálgica con el franquismo, no se desmadrara por terrenos peligrosos.

Manuel Fraga. Gijón, septiembre de 1994. © Miki López


Ahora, en plena crisis de imagen de los políticos, posiblemente los únicos que se salven de la implacable quema social, sean los históricos de ambos bandos. Hemos pasado del clásico recelo al del lado contrario, al hartazgo y a la sensación de que ahora son todos iguales, incapaces de acomenter soluciones eficaces ni de contener las tramas de corrupción que comprometen a unos y a otros.
Hace justo un año que hice la última foto de Manuel Fraga, en León, sentado en una silla de ruedas y rodeado de una cúpula del PP en la que faltaba Mariano Rajoy. Era el 14 de enero de 2011. El futuro desde el pasado es como una sentencia a prisión. En aquella ocasión lógicamente nadie lo sabía, pero le quedaba un año y un día para pasar a la historia de este sufrido país.
Por mí que no quede:Pese a todo, descanse en paz.

José María Aznar y Manuel Fraga. León, 14 de enero de 2011. © Miki López

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