Raquel L. Murias

Raquel L, Murias. Pontevedra, septiembre de 2011. © Miki López


Conocí a Raquel en Tapia de Casariego, una luminosa y cálida mañana de verano de 2006. En un primer momento he de reconocer que aquel torbellino de mujer llegó a desconcertarme. No estaba acostumbrado a ver tanto derroche de vitalidad en una plumilla, pero la sensación aunque extraña, fue positiva desde el primer momento. A los cinco minutos de estar hablando con ella, ya tenía la impresión de conocerla de toda la vida.
Las circunstancias del trabajo hicieron que el tiempo pasara sin volver a vernos con asiduidad hasta el mes de mayo de 2010, cuando me trasladé a trabajar a Oviedo y donde tuve la extraordinaria suerte de empezar a trabajar codo a codo con ella. Gracias a Raquel mi aterrizaje en la capital se hizo mucho más fácil no solo en lo personal. Profesionalmente no había conocido a ningún periodista con esa capacidad de conseguir acercarse a la gente utilizando el buen rollo con tanta efectividad como lo hacía Raquel L. Murias.
Su libro de estilo periodístico pasaba por llegar de frente, con sonrisa luminosa, mirada brillante y tono jocoso, desconcertando a su víctima con la maestría de un hipnotizador televisivo. Cuando el interpelado se daba cuenta, ya lo ha contado todo. Pero lo que más se le agradece como compañera es su sentido del trabajo en equipo y su empeño en facilitar las cosas a sus colegas, especialmente a los de mi gremio fotográfico.
Amiga Raquel, si algo puedo asegurarte es que tengo la sensación de que el hueco como el que dejas en este periódico no se podrá cubrir facilmente, ni como periodista ni como persona.
Ha sido un orgullo y un placer haber sido tu fotógrafo de cabecera durante este último año y medio. No me ha gustado un pelo tu decisión de marcharte, justo ahora en estas fechas navideñas, cuando nos quedaron en el tintero tantos reportajes que teníamos en común y que esperábamos con ganas de hacerlos bien. Pero la vida es así. Que quieres que te diga. Solo lo que sabes, y es que yo personalmente, te echaré mucho de menos. Envidio la suerte que tendrán los que vuelvan a trabajar contigo.
Cuidate compañera.

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Un pensamiento en “Raquel L. Murias

  1. Empezar el año leyendo esto es una auténtica suerte, aunque nos hayan quitado los saltos de esquí. Ha sido una recompensa conocerte, lo sabes, porque el torbellino no calla nunca…..Viajar contigo ha sido viajar con un amigo y con el rey de la fotografía. En mi recuerdo quedan grandes fotos tuyas, pero muchas mejores imágenes personales. El gin tonic aguantando la exclusiva en Ciudad Rodrigo….jajaja. Miki, gracias por cruzarte en mi vida. Eres grande, y ojalá algún día lla vida laboral me vuelva a cruzar contigo. Mucha suerte, compañero, y muchísimas gracias por tener un hueco en tu blog. Ha sido un placer. Cuídeseme.

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