Invierno

Ganado en la nieve. Illas, 2009. © Miki López


Un mes de febrero de mediados de los 80, la nieve me deslumbraba através de la ventana de la habitación que compartía con mi hermano en la casa de mis padres. Vivíamos sobre la suave loma de La Magdalena, en el último suspiro de un valle que descendía hacia al norte, hasta la ribera de los meandros que dibujaban las ondulantes formas de la desembocadura del Nalón. El manto blanco tan poco habitual me hacía recordar las postales de los fiordos noruegos en los que la nieve compartía protagonismo con algo tan antagónico como el mar. En aquellos tiempos no se me ocurría coger la cámara para fotografiar semejante espectáculo. Sabíamos que aquella belleza era tan efímera que había que disfrutarla a cada instante, respirando ese frescor tan inusual a la orilla del Cantábrico como si fuese la última bocanada de aire puro que inhalarías en tu vida.
No podré olvidar jamás el sendero del río. Los eucaliptos se doblaban hasta tocar el suelo improvisando un azulado túnel natural por el que caminábamos con las mismas botas de goma con las que bajábamos a pescar angula. Al final del bosque, el río resplandecía con un brillo plateado que se confundía con las nubes oscuras que sobre el horizonte presagiaban una nueva tormenta invernal.

Puerto de Tarna, 2009. © Miki López


Con los años, esta escena que se repetía con cierta regularidad, se hace más lejana en el recuerdo quedando solo aquellas sensaciones infantiles que se diluyen poco a poco en el tiempo.
Al llegar a casa, mientras atizaban la cocina de carbón, mirábamos por las ventanas sin ser capaces de ver más allá de los escasos metros que permitía el temporal.
Un par de días después la magia de los fiordos desaparecía, pero siempre nos quedaba la ilusión de que, tal vez, al año siguiente volveríamos a bajar por el angosto sendero del río donde los árboles blancos se inclinarían de nuevo a nuestro paso.
Proyección sNOW, sobre los recuerdos en la nieve en la página de inicio de www.mikilopez.com pinchando aquí

Futuro gratuito

Fernando Robles, Luis Sevilla y Eloy Alonso trabajando en El Bao. Junio de 2010. © Miki López


Vamos muy mal en esta profesión nuestra. Fatal. Quizás sea entendible el descrédito que nos hemos ganado, muchas veces a pulso y otras tantas sin culpa. Las consecuencias solo estamos comenzando a pagarlas en plena crisis generalizada. En mis tiempos de músico, los empresarios nos contrataban sin entrar en negociaciones. Había unas tarifas que se entregaban por escrito o incluso de palabra y la parte contratante asumía ese gasto sin objeciones. Te subías al escenario, tocabas, cobrabas, y te ibas con la sensación de que la gente había disfrutado del espectáculo y que los organizadores seguramente volverían a llamarte para el siguiente festival. Era un trabajo más. Hoy la crisis arrastra también a los músicos. Las bandas no solo han reducido drásticamente sus ingresos por la falta de ventas de discos. La contratación de actuaciones se ha desplomado de tal forma, que una gran mayoría de músicos subsiste dando clases particulares o simplemente cambiando de oficio. Solo los grupos de más calidad van aguantando el tirón porque las empresas e instituciones apuestan lo poco que tienen por el plus de crédito que les aportan las cosas bien hechas.

Músico ganándose la vida en la calle. Oviedo, enero de 2011. © Miki López


Es triste que eso mismo no se pueda trasladar a los medios de comunicación que en su tiempo cayeron en la tentación de publicar información mal redactada y peor fotografiada, por una mera cuestión económica. Más barato, más rentable. Terrible error. Poco a poco van acostumbrando al lector a una calidad de información mediocre y sin estilo periodístico reconocible, que comienza a despreciar y a no entender lo que está leyendo.
Y no hay mal culpables que los que serán víctimas de este asunto. Hoy en día, lo único que justifica la existencia de un periódico es precisamente el periodismo. La información ya ha encontrado un vehículo tan rápido y eficaz como en ocasiones confuso. El mundo de la red, con sus virtudes y sus defectos, ha desbancado a los canales clásicos de comunicación informativa. Su único punto débil es que vale todo y ese todo no vale nada si no es gratis (errónea apreciación generalizada). En Internet la basura informativa campa a sus anchas y es ahí donde los medios tradicionales y sus webs digitales siguen diferenciándose.

Paco Paredes. Oviedo, octubre de 2009. © Miki López


Aún estamos a tiempo de no perder la solvencia con los usuarios de nuestros periódicos, radios y televisiones de la era analógica. En un futuro es posible que seamos como los discos de vinilo, una especie de recurso retro musical que incluso aumenta sus ventas día a día por un aporte en el que, además de la música de calidad, el diseño, el estilo y la creatividad a la antigua usanza son el verdadero valor añadido al producto inicial. Y detrás de eso no solo hay músicos. Hay un montón de profesionales que todavía pueden vivir de ello porque no trabajan gratis.
O mucho cambian las cosas o mucho me temo que mi profesión de hoy volverá a ser el hobby que fue ayer.
Mientras tanto seguiré poniendo todo mi empeño en hacerlo lo mejor posible. Es lo que nos queda antes de que la costumbre por el “todo gratis” alcance a los que hasta ahora nos pagaban religiosamente. Y eso está a la vuelta de la esquina.

Fraga

Manuel Fraga. Gijón, septiembre de 1994. © Miki López


Uno se queda con las primeras impresiones de lo que va pasando por delante de su vida y de su mirada. Para mí, Manuel Fraga era un señor en calzoncillos por encima de la cintura que se bañaba en una playa feísima del mediterráneo y que además, era lo contrario de Santiago Carrillo. En esa visión preadolescente de las figuras históricas de la transición española, yo no era capaz de vincular esos personajes con las acritudes que levantaban en mis familiares de mayor edad. Fue con el tiempo cuando me di cuenta, que en los convulsos y esperanzadores tiempos de la transición, aun no había una conciencia real para hablar sin cierto miedo a un no sé que, ni siquiera dentro de los muros del propio hogar.

Manuel Fraga. Gijón, septiembre de 1994. © Miki López


Fraga no era muy querido en mi entorno, pero tampoco despertaba los reparos de otros dinosaurios ex franquistas. De hecho su imagen áspera se fue suavizando cuando después del 23 F se colocó detrás de la pancarta en favor de la democracia y la constitución, y los españoles de izquierdas comenzaron a verlo como la garantía de que la derecha, todavía excesivamente nostálgica con el franquismo, no se desmadrara por terrenos peligrosos.

Manuel Fraga. Gijón, septiembre de 1994. © Miki López


Ahora, en plena crisis de imagen de los políticos, posiblemente los únicos que se salven de la implacable quema social, sean los históricos de ambos bandos. Hemos pasado del clásico recelo al del lado contrario, al hartazgo y a la sensación de que ahora son todos iguales, incapaces de acomenter soluciones eficaces ni de contener las tramas de corrupción que comprometen a unos y a otros.
Hace justo un año que hice la última foto de Manuel Fraga, en León, sentado en una silla de ruedas y rodeado de una cúpula del PP en la que faltaba Mariano Rajoy. Era el 14 de enero de 2011. El futuro desde el pasado es como una sentencia a prisión. En aquella ocasión lógicamente nadie lo sabía, pero le quedaba un año y un día para pasar a la historia de este sufrido país.
Por mí que no quede:Pese a todo, descanse en paz.

José María Aznar y Manuel Fraga. León, 14 de enero de 2011. © Miki López

Gabino de Lorenzo

Pues quien lo iba a decir. Gabino de Lorenzo, delegado de gobierno. Pues mira que se nos va a hacer raro un ayuntamiento si el eterno edil. Para mí era más probable que se acabase el mundo al estilo maya, que de Lorenzo terminase en la Plaza de España de Oviedo. Miedo me da este hombre moviendo los hilos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado en Asturias con los tiempos convulsos que se avecinan. A ver qué pasa.

El alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, inaugura una nueva peatonalización en el centro de Oviedo. 1992. © Miki López


Y como homenaje personal dejo aquí un par de fotos. La primera es en una de aquellas celebraciones populares a golpe de peatonalización que tanto proliferaron en las céntricas calles ovetenses del inicio de la década de los 90. A mí siempre me hacía gracia la necesidad de acordonar policialmente la zona de fartura vecinal. Más que de los 90 parecía una escena sacada de los años 40 cuando una multitud desenfrenada trataba de quitarse el hambre acumulada en años de desdicha. El caso es que esa era una de las claves de Gabino. Se metía a los vecinos en el bolsillo y del bolsillo del vecino salía el voto que lo perpetuó con mayorías sucesivas legislatura tras legislatura. Y mira, más de 20 años despues, ahí lo tienes.
La última foto como alcalde se la hacía a finales de diciembre, en el último pleno del año, donde todos los rumores apuntaban a su nuevo destino. Jerónimo Granda decía en el pregón de San Mateo que Gabino debería de ser obispo. Ahora tiene potestad para ordenar reparto de osties. Viene a ser lo mismo.

Gabino de Lorenzo se dirige a los concejales en el último pleno del Ayuntamiento de Oviedo. Diciembre de 2011.© Miki López

Enero

Plaza del Humedal. Gijón, 2 de enero de 2012


Me pasa todos los años, pero no me acostumbro a pasar los primeros días de enero pegado a los escaparates a rebufo de Elsa. Pero me gusta la ciudad en invierno. A primera hora de la mañana Gijón deja pasar la luz a cuentagotas por los rincones más angulosos de la ciudad. De las penumbras surgen caras somnolientas, poco acostubradas a lidiar con el despertador en estos dias de fiestas y pesadas digestiones.
Los Reyes Magos ya están ahí y la bendita rutina viene detrás.
Por fin.

Elsa. Calle Cabrales, Gijón. 2 de enero de 2012

12 fotos y un deseo

2011 no ha sido un año muy distinto a los dos o tres últimos, pero su balance me deja un regusto amargo en el corazón. Seguramente la convulsa situación económica en la que nos vemos envueltos tiene mucho que ver con esta valoración negativa. La incertidumbre sobre el futuro pesa mucho en nuestro ánimo y en nuestra perspectiva para el futuro inmediato.
Y los medios de comunicación vivimos esa crisis en la cresta de una ola que nos puede dejar aplastados en la arena. Por un lado la propia crisis que, además de más vulnerables desde el punto de vista económico, nos hace correr el riesgo de caer en la pérdida de capacidad crítica y objetividad. Por otro lado esta nueva era de comunicación global a golpe de clic, ha desplazado la función divulgativa a la inmenso espacio digital de la red y los propios periódicos, televisiones y emisoras de radio parece que no se han dado cuenta de que la información ya posee canales mucho más influyentes sobre la opinión pública. Los partidos políticos temen más a las redes sociales que a los medios de información clásicos. Es más, en la mayoría de los casos los segundos van a remolque de los primeros.
Nuestra profesión entra de lleno en una nueva era imprevisible. Lo veremos en breve.
Mientras tanto resumo el año en 12 fotos para 12 meses con la misma ilusión con la que empecé mi trabajo en un lejano mes de febrero de 1991.
Que sea de hoy en un año.
El deseo: seguir viendo La Voz de Asturias a diario en todos los quioscos de esta región. No me imagino nuestra Asturias sin La Voz.
Animo a todos mis amigos y maestros.

Primera cumbre del PP exterior en León. Jose María Aznar se dirige al estrado para su intervención. León, enero de 2011. © Miki López


Sistema antiniebla para aviones en el aeropuerto de Asturias.


Inauguración del Centro Cultural Niemeyer. Aviles, marzo de 2011. © Miki López


Vuelta Ciclista a Asturias. Etapa del Alto del Acebo. Cangas del Narcea, abril de 2011. © Miki López


Manifestación del 15-M. Oviedo, mayo de 2011. © Miki López


Concejales de Foro Asturias del ayuntamiento de Oviedo delante de los manifestantes del movimiento 15-M. Oviedo, junio de 2011. © Miki López


Festival de la Sidra de Nava. Julio de 2011. © Miki López


Piscina de Folguerúa. Illano, agosto de 2011. © Miki López


Jorge Martínez, ex Ilegales. Oviedo, septiembre de 2011. © Miki López


Restos del incendio del Valledor. Allande, octubre de 2011. © Miki López


Mariano Rajoy tras el mitin de Oviedo. Palacio de Calatrava, noviembre de 2011, © Miki López


Nueva datación de la iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo. Oviedo, diciembre de 2011. © Miki López

Raquel L. Murias

Raquel L, Murias. Pontevedra, septiembre de 2011. © Miki López


Conocí a Raquel en Tapia de Casariego, una luminosa y cálida mañana de verano de 2006. En un primer momento he de reconocer que aquel torbellino de mujer llegó a desconcertarme. No estaba acostumbrado a ver tanto derroche de vitalidad en una plumilla, pero la sensación aunque extraña, fue positiva desde el primer momento. A los cinco minutos de estar hablando con ella, ya tenía la impresión de conocerla de toda la vida.
Las circunstancias del trabajo hicieron que el tiempo pasara sin volver a vernos con asiduidad hasta el mes de mayo de 2010, cuando me trasladé a trabajar a Oviedo y donde tuve la extraordinaria suerte de empezar a trabajar codo a codo con ella. Gracias a Raquel mi aterrizaje en la capital se hizo mucho más fácil no solo en lo personal. Profesionalmente no había conocido a ningún periodista con esa capacidad de conseguir acercarse a la gente utilizando el buen rollo con tanta efectividad como lo hacía Raquel L. Murias.
Su libro de estilo periodístico pasaba por llegar de frente, con sonrisa luminosa, mirada brillante y tono jocoso, desconcertando a su víctima con la maestría de un hipnotizador televisivo. Cuando el interpelado se daba cuenta, ya lo ha contado todo. Pero lo que más se le agradece como compañera es su sentido del trabajo en equipo y su empeño en facilitar las cosas a sus colegas, especialmente a los de mi gremio fotográfico.
Amiga Raquel, si algo puedo asegurarte es que tengo la sensación de que el hueco como el que dejas en este periódico no se podrá cubrir facilmente, ni como periodista ni como persona.
Ha sido un orgullo y un placer haber sido tu fotógrafo de cabecera durante este último año y medio. No me ha gustado un pelo tu decisión de marcharte, justo ahora en estas fechas navideñas, cuando nos quedaron en el tintero tantos reportajes que teníamos en común y que esperábamos con ganas de hacerlos bien. Pero la vida es así. Que quieres que te diga. Solo lo que sabes, y es que yo personalmente, te echaré mucho de menos. Envidio la suerte que tendrán los que vuelvan a trabajar contigo.
Cuidate compañera.