Avelino

Barra de San Esteban. Desembocadural del río Nalón. 17 de julio de 2008. © Miki López


Nunca el cielo estuvo tan cerca del mar. Aquel amanecer fresco no hacía presagiar un día de julio caluroso, de los que terminan en una esporádica tormenta de media tarde. La lancha se balanceaba con suavidad, anclada a poca profundidad en uno de los arenales próximos al cabo que coronaba el viejo faro de Vidio. La banda sonora de la brisa del nordeste se completaba con el ligero chapoteo del agua que se colaba bajo el casco de madera y con algún graznido esporádico de aquellas gaviotas, presumiblemente blancas, que cruzaban el cielo sobre la línea del horizonte naranja con rumbo incierto.
Jamás el mar estuvo tan lejos del cielo aquella fatídica tarde de julio que el destino nos deparaba. El olvido no es rival para tus amigos.
Un abrazo desde aquí abajo compañero.
A la memoria de Avelino, pescador, hermano y amigo.

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Un pensamiento en “Avelino

  1. No dejas de emocionarme cada vez que escribes algo sobre nuestro amigo,es una pena que no se pueda saber hasta que punto se puede apreciar a una persona.

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