¿Por qué no te callas?

No me cae mal a mí el príncipe Felipe. Es cierto que esto de la monarquía no es lo que era. El agobio del régimen anterior, dictadura absolutista diga lo que diga la real academia de la historia, dio paso al parlamentarismo monárquico gracias a una inteligente posición de un rey que pudo haber tirado por la calle del medio. Y como no lo hizo, la cosa le salió bastante bien, incluyendo la reválida del 23 F que acabó convirtiéndolo, con todo merecimiento, en el personaje más relevante de la transición democrática española.

El Principe Felipe en el palacio de Revillagigedo. Gijón, 3 de junio de 2011. © Miki López


Pero los años pasan y los tiempos cambian. Mantener el buen tipo de una monarquía parlamentaria pasa por oír, ver y, a veces, mandar callar. Y así las cosas funcionan bastante bien. Si no que se lo pregunten a Chavez que casi se atraganta con el vozarrón autoritario del rey.
Lamentablemente el heredero Príncipe de Asturias no estuvo a la altura de las circunstancias cuando le salió la vena conversadora con una joven republicana en Navarra. El “¿Por qué no te callas?” del rey Juan Carlos resonaba en los corazones de los promonárquicos españoles cuando el infante de España soltó lo del minuto de gloria. Esos patinazos son bastante más peligrosos para el sostenimiento de una institución trasnochada que el casarse con una plebeya divorciada.
Pa que te metes, que diría Jaime Peñafiel. Que monarquía.

Plenos y combates

Soy asiduo a las sesiones plenarias de los ayuntamientos, pero no es por masoquismo. Como es obvio se trata sencillamente de una mera necesidad profesional. Las últimas legislaturas las pasé en la comarca avilesina por lo que estoy acostumbrado a las algaradas concejiles que terminan en “e-mociones” de censura de record como las del entonces convulso ayuntamiento de Castrillón, enfrascado en una eterna batalla de la izquierda, en la que como era de esperar, solía salir beneficiada la derecha. De todas formas, y pese a que hubo momentos duros, las formas y la educación solían tener más peso que las descalificaciones personales.

Arturo González de Mesa y Gabino de Lorenzo se saludan tras jurar el primero su cargo como concejal del ayuntamiento de Oviedo. 11 de junio de 2011. © Miki López/La Nueva España


Después de tantos años fuera de Oviedo, me había olvidado de lo divertidos que eran los plenos presididos por Gabino de Lorenzo y combatidos por el eterno Roberto Sánchez Ramos. Y lo que han cambiado las cosas. Ayer fue un extraño día de “embestidura”. Arturo González de Mesa, el candidato de FAC, embistió antes de salir al ruedo solicitando una votación privada en la designación del alcalde, lo que provocó los primeros murmullos entre los miembros de la nueva corporación municipal. La primera votación a mano alzada ya dejó ver dos de los aspectos que seguramente marcarán el devenir de esta recién nacida legislatura.

Arturo González de Mesa, candidato de FAC a la alcaldía de Oviedo, muestra su contrariedad al ser rechazada su solicitud de voto secreto en el pleno de investidura de Gabino de Lorenzo como alcalde de Oviedo. 11 de junio de 2011. © Miki López/La Nueva España


Por un lado quedó claro que el número de manos alzadas en ese primer referendum ya no eran suficientes para ejercer la mayoría absoluta. Y por otro, también quedó constatado que si ya empezamos a discutir por una votación cantada, se puede imaginar uno lo que pasará con los temas estrella de este ayuntamiento.

Gabino de Lorenzo es abrazado por su hijo tras ser investido alcalde de Oviedo por sexta legislatura. 11 de junio de 2011. © Miki López/La Nueva España


Hay dos nuevos púgiles en este cuadrilátero. Se estrecharon la mano antes de iniciar la pelea en un saludo frío y sin miradas. El recién llegado se quiere comer al adversario en los dos segundos posteriores al inicio del combate. El veterano seguramente desgastado, pero con la experiencia suficiente para esquivar y aguantar golpes que se antojan duros. A ver qué pasa.
Dicen que los dos tienen una buena derecha. Y ya se sabe que el que da primero….

El fiscal Gerardo Herrero saluda a Arturo González de Mesa al final del pleno de investidura de Gabino de Lorenzo como alcalde de Oviedo. 11 de junio de 2001. © Miki López/La nueva España


También hubo tiempo para los indigandos del 15M. Pero eso es otra historia.