Nuevo periodismo

Eduardo Naves, reprotero de TPA. Diciembre de 2010. © Miki López


Ayer, unas jornadas sobre medios de comunicación y nuevas tecnologías, me di cuenta de lo difícil que va ser que los profesionales de la prensa nos quitemos la venda de los ojos.
Nadie va a descubrirnos ahora que esta revolución exponencial de la información digital es el principio del fin del periodismo tradicional. Pero hay que ser optimistas. Recuerdo claramente como ante la llegada de las primeras cámaras digitales, más de un compañero vaticinaba la muerte profesional del fotoperiodista y lo que realmente ocurrió fue que se revalorizó al buen reportero gráfico. En el momento en que todo el mundo pudo apretar el botón de una reflex digital, los propios periódicos comenzaron a competir férreamente por la calidad de la imagen. En pocos meses ya no valía cualquier foto. Es evidente que la profesionalidad hoy depende exclusivamente de la calidad. Pero también es evidente que un periódico o una televisión no pueden tener reporteros en todas las esquinas del mundo. Y así se recurre al reportero de teléfono móvil.
En este nuevo panorama de “Todos Periodistas” el verdadero problema está en valorar la calidad de la información. Un periódico es capaz de gestionar con garantías razonables toda la información que sus profesionales elaboran después de constatar la validez de los datos que le otorgan sus fuentes. De eso depende su credibilidad y su prestigio. La información externa no profesional, por apetecible que sea, es muy difícil de garantizar.
Y ahí está el quid de la cuestión. Internet es una selva en la que todo vale. Lo verdadero y lo falso. La vieja máxima del reporterismo amarillista “No dejes que la verdad te estropee un buena noticia” es el primer mandamiento del que te quiere meter un bulo por internet. Y más de un medio de comunicación de prestigio ha caído en la trampa.
Tengo claro que los periódicos han de pisar con mucho cuidado un terreno tan pantanoso como el de la web, un mundo tan cambiante como volátil, en la que las nuevas tecnologías de hoy por la mañana están obsoletas a las cinco de la tarde y donde el bombardeo de información real y falsa se funde en una amalgama que fomenta la rumorología. La única herramienta de defensa ante el nuevo pseudoperiodismo seguirá siendo la de siempre: veracidad.
Y también la capacidad de innovar para poder comunicar desde lo más alto. Como el de la foto de arriba, que no es otro que nuestro querido Eduardo Naves, intrépido reportero de TPA capaz de zambullirse en la noticia por vertiginosa que sea. Es que se lleva en la sangre.
I+D+I en periodismo también.

Amores que queman

Día de los enamorados. 14 de febrero de 2011. © Miki López


Acojona ver la ilusión de algunas parejas de enamorados adolescentes. Sobre todo la de aquellos que creen en el amor eterno, en la inagotable llama del buen querer. Me imagino que la mayoría habremos caído en esa extraña sensación de entrega a un prójimo/a que te hizo “tilín” en un bar, en una discoteca o en una fiesta de prao. Un amigo mío dice que esto es como la gripe: cuando tienes 17 años parece que te mueres pero solo dura 7 días. Cuando tienes 27 ya no sabes si ye gripe, catarro o calentura. Si la sensación te dura entre 3 y 72 horas, probablemente sea lo último.
Los tiempos marcan pautas muy distintas a las que marcaban hace años a los ensartados por las flechas de Cupido. Gracias a Dios, el amor ye como la energía, ni se crea ni se destruye, sencillamente se transforma. Muchas veces la metamorfosis termina en odio. El ser consciente de eso ahorra muchos problemas en el futuro. Otra buena solución sería no lo de no enamorarse: “¿Ahora quieres dejar de fumar?- Jódete… no haber empezao.
La única verdad en el amor es la de que hay amores que queman. Y mucho.

P.D.- Yo sigo enamorao de Canon aunque nunca se sabe… Las Nikon también molan y son muy “fiables”. Cagon San Valentín….

Despedida en el aeropuerto. Asturias. 28 de septiembre de 2008. © Miki López

Amanecer en el Cabo Peñes

Pescador al amanecer en el Cabo de Peñas. © Miki López


Se me quitó el arrepentimiento de haber madrugado en cuanto encaré la recta que terminaba en la portilla del faro. Por el Este resplandecía el inicipiente anaranjado de un espectacular amanecer para un necesario corto día de enero. En ese momento me di cuenta de que esta era la única manera de aprovechar en condiciones una jornada de invierno en la que el frío provoca que la actualidad periodística de agenda se aletargue hasta pasado el mediodía.
Entrando en la sala de prensa del ayuntamiento de Avilés, precisamente a aquella hora del “ángelus”, entendí porque el invierno me dura tan poco.
Al que madruga….
Más fotos de este amanecer en www.mikilopez.com

Amanecer en el Cabo de Peñas. © Miki López


Más fotos de este amanecer en www.mikilopez.com

Mimbres del Niemeyer

Obras del Centro Cultural Niemeyer. Avilés, febrero de 2009. © Miki López


Ya me creo lo del Niemeyer. En febrero de 2009 hacía la foto de arriba con un montón de dudas sobre el resultado final de un proyecto que no todo el mundo acababa de creerse. El diciembre pasado se inauguraba la cúpula durante el trascurso de una tarde fría y oscura que realzaba la visión futurista del complejo arquitectónico que ocupa los terrenos baldíos de la malograda ENSIDESA. Aquel día la visión de la obra del brasileño centenario me pareció espectacular. Tanto como para parar la moto y acercarme hipnotizado por las curvas mágicamente iluminadas para la ocasión.
Estamos a poco más de un mes para que se inaugura oficialmente y pronto llegará el momento de analizar con objetividad el uso que se le dará y el resultado final de algo en lo que se han puesto todas las espectativas de futuro en una comarca tan machacada por la reconversión.
Mientras tanto dejo el enlace de la publicación sobre Oscar Niemeyer en la web del colega Gorka Lejarcegi y que tuvimos la suerte de ver expuesta agran formato en Avilés hace algo más de un año. El enlace directo es Galería Niemeyer de Gorka Lejarcegi

Botas

Botas. Oviedo, 5 de febrero de 2011. © Miki López

Como mal sportinguista lamento, y mucho, la situación del eterno rival. Son demasiados años de idas y venidas, de desencantos y traiciones sufridas por un club histórico y que, personalmente, me ha hecho vivir momentos que jamás podré olvidar.
Como buen sportinguista festejé por todo lo alto la derrota que un Real Madrid de Butrageño sufrió en el inespugnable Santiago Bernabeu a “pies” de un equipo que lucía la bandera asturiana. Como mal sportinguista celebre aquellos goles del Real Oviedo de Carlos, Bango y Jankovich como si los hubiese marcado el propio Quini.
Como buen asturiano temo no poder volver a sentir las emociones de aquellos históricos derbis que, posiblemente, no volvamos a revivir.
Sería una pena.
Con cariño, para mi amigo y sin embargo oviedista, Jonás Sánchez.

Noche Oscura

Faro de San Juan. Febrero de 2010. © Miki López


Febrero y aquel frío atardecer fundían el horizonte en una línea casi indefinida. Pinceladas de nubes oscuras moteaban un cielo que luchaba por no oscurecerse y morir en una tarde más. En un día menos.
La linterna del faro rasgaba la recién nacida noche con intensas heridas de luz, aliviando la frialdad de un nordeste que se clavaba en la piel como miles de punzadas de alfiler.
Los que nacimos a orillas del Cantábrico conocemos muy bien esa sensación. Muchos de mis amigos sienten esa fascinación por el invierno y la luz redentora de los faros que rompen la oscuridad. Porque en este mar, en un invierno largo y frío, en una traicionera calma que presagia tempestad, la oscuridad, muchas veces, es la incondicional compañera de la muerte.
Febrero sigue, pero no es eterno. Eso también alivia.

Bayas

Playón de Bayas. © Miki López, febrero 2005. Castrillón, Asturies


Para mí no existe lugar más mágico que este. Puede que sea porque lo tengo asociado a una de aquellas aventuras infantiles que terminaron en el espectacular descubrimiento de la isla de la Deva, uno de esos tótems de la cultura marinera de los asturianos. El inmenso playón y la isla son espacio natural protegido desde mediados de la década pasada. Los meses de otoño e invierno lo convierten en un paraje a merced de los vientos del norte, que moldean sus contornos con dunas, brezos y especies arbóreas imperturbables ante la dureza de los elementos.
Ver caer la tarde desde los acantilados del antiguo cargadero es un verdadero regalo tanto para los sentidos. Luz, olor a ocle y murmullo de agua y rocas. Siempre distinto, siempre espectacular.
Una buena invitación para empezar febrero.