Niemeyer

Centro Cultural Niemeyer. Avilés, 15 de diciembre de 2010. © Miki López


Regreso a Avilés en moto con un viento de 4º centígrados colándose por todas las ranuras del casco. Al llegar a la altura del Puente Azud veo las sinuosas líneas del Niemeyer recortándose iluminadas contra la oscuridad de la noche. Un continuo movimiento de siluetas a contraluz se mueven por el puente, recién estrenado, que cruza las vías y da acceso al nuevo orgullo de la ciudad.

Centro Cultural Niemeyer. Avilés, 15 de diciembre de 2010. © Miki López


La curiosidad puede con el frío y aparco la moto en la plaza del pescao. Saco la cámara de la maleta, casi sin batería por culpa de las bajas temperaturas y de un largo día de trabajo y me dirijo a la escalera de hormigón que da acceso a la grapa.

Centro Cultural Niemeyer. Avilés, 15 de diciembre de 2010. © Miki López


El continuo flujo de gente me hace cambiar la opinión que tenía de esta especie de artilugio que supera la barrera ferroviaria. De pronto, y ambientado por la espectacular iluminación espectral, parece que me dispongo a atravesar la rampa de lanzamiento hacia el nuevo paisaje futurista e irreal que impera al otro lado de la ría.

Centro Cultural Niemeyer. Avilés, 15 de diciembre de 2010. © Miki López


Quizás sea la novedad, pero el paseo se me hizo muy corto. Me cruzo con gente que vuelve de este paseo al futuro con la cara iluminada no solo por los fluorescentes que iluminan en contrapicado y sigo la estela de las decenas de personas que caminan hipnotizadas por las suaves, lisas y sensuales curvas brasileñas del edificio.

Centro Cultural Niemeyer. Avilés, 15 de diciembre de 2010. © Miki López


El puente de San Sebastián, convertido en un corredor espacio temporal, dejó de ver las formas verticales de los altos hornos para dar paso a un futuro que trata de zafarse de los restos de una industria de un siglo XX pasado de moda y de estilo de vida.
Los guardias de seguridad no me dejan pasar.
– Solo invitados
Pues es una pena no haberme acreditao. Así que me quedo con las ganas y me consuelo pensando que, aunque esta ya no es mi guerra, todavía es mi ciudad. Y me encanta.

Centro Cultural Niemeyer. Avilés, 15 de diciembre de 2010. © Miki López

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4 pensamientos en “Niemeyer

  1. Esto es rapidez y lo demás son tonterías, se nota que lo llevas en la sangre.
    Estupendas fotos Miki, muy fieles a realidad y es que hoy nuestra pequeña villa de adelantado ha brillado con luz propia.
    Lo cierto es que también es mi ciudad y también me encanta.

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