12 fracciones de segundo en 12 meses

Pep Guardiola a su llegada al aeropuerto de Asturias. Santiago del Monte, enero de 2010. © Miki López


Enero comenzó como cualquier otro año: cabalgatas de reyes y asqueo generalizado por tanto amor, champán y comidas sin control. Nada nuevo bajo el sol, vaya. Tenía la duda de si quedarme con la foto del susto en el paseo de Salinas, donde las mareas hicieron hundirse una parte del pavimiento, o con esta de Guardiola. Teniendo en cuenta el año glorioso de los culés, bien merecido tiene abrir esta tanda de fotografías. Además el señor, que mea colonia según algunos, me cae bastante bien.

Descenso de Galiana. Antroxu. Avilés, febrero de 2010. © Miki López


Febrero, el mes del antroxu, me animó a hacer el descenso de Galiana desde dentro. Enfundé la EOS 1 en una bolsa subacuatica y me metí en el follón. Tengo que reconocer que jamás me lo había pasado tan bien en un tinglao de estos. Si no puedes con tu enemigo, únete a él.

José Manuel Clero, en el albergue de peregrinos de Avilés. Marzo de 2010. © Miki López


En pleno año Xacobeo, el camino de Santiago fue uno de los temas recurrentes del 2010. Mi compañera Elisa Campo estaba abonada al asunto, y como no, me arrastró con ella una año más por el camino espiritual. Eso si, siempre acompañados por un gallego incombustible: José Manuel Clero.

David Montes Foncueva espichando sidra de un tonel. San Román de Sariego. Abril de 2010. © Miki López


En abril me paseaba en el Rolls Royce de Grace Kelly acompañado por el gran Saúl Fernández y hacía las últimas fotos de “La Espiral de la Sidra”, proyecto en el que me metió mi amigo Cele Foncueva. Todo un año compartiendo la vida de los productores de sidra me hizo entender lo importante que es mimar todo el proceso de producción de nuestra bebida nacional.

José Luis Garci en el hotel de La Reconquista. Mayo de 2010. © Miki López


El mes de mayo puso fin a una inovidable etapa de 14 años con base en la delegación de Avilés. Mi mayor pena era la dejar de ver a diario a todas esas personas que pasaron de ser compañeros hace mucho tiempo para convertirse amigos y complices de una vida tan desequilibrada como esta. Ha sido un orgullo trabajar codo a codo con cada uno de ellos.
El caso es que volví pa Oviedo. Volví a la locura de trabajar 16 horas un día y 3 al día siguiente. A no tener ni la más mínima idea de donde vas a estar mañana y a hacerse otra vez con el pulso de la capital. Pasas de tener 6 fotos a las 12 a no hacer nada hasta las 20:00. Las entrevistas concertadas no se pueden demorar ni un minuto de la hora porque hay 7 medios para un entrevistado. Esto no ye Avilés. Si no que se lo digan a Garci.

Miembros de protección civil y del cuerpo de bombeos rescatan a unas mujeres atrapadas en el Bar Pueyo tras desbordarse el ri­o Nalón a la altura de Trubia. Junio de 2010. © Miki López


En junio nos sorprendió una tromba de agua que terminó inundando media Asturias. A mi me tocó el área central. Junto al Nalón no estaban para bromas. Acabé calao hasta el sobaco. Menos mal que llevaba ropa de repuesto en el maletero.

Canal+ retransmite en directo la vistoria de La Roja en el mundial de fútbol de Sudáfrica. Julio de 2010. © Miki López


En julio, las vacaciones me permitieron seguir desde casa la inolvidable final del mundial de Sudáfrica. No pude evitar hacer una foto a la televisión en ese momento histórico, pero pasé de salir de casa. El fútbol sigue siendo fútbol y mañana será otro dia.

Woody Allen con su familia por el Parque de San Francisco. Oviedo, agosto de 2010. © Miki López


La visita de Woody Allen en agosto coincidió con el funeral del famoso ofltalmologo Luis Fernández Vega. Me pilló de fin de semana, con todo dios de vacaciones y únicamente con un compañero de prácticas que me ayudó en lo que pudo. De locura, vaya.

Carga policial durante los actos sindicales de la huelga general. Oviedo, septiembre de 2010. © Miki López


Septiembre y San Mateo dieron paso a la huelgona de este año. Salvo un par de encontronazos con los nacionales, fue una jornada de lo más tranquila. Tal vez demasiado tranquila teniendo en cuenta cuales eran los motivos que hicieron salir a la gente a la calle. En Asturias hubo un buen seguimiento. No fue así en el resto del pais.

Antonio Masip abraza a Jose Angel Fernandez Villa a la entrada de Urgencias. Octubre de 2010. © Miki López


En octubre, se perfila un acuerdo para el mantenimiento de las subvenciones al carbón estatal. Jose Angel Fernández Villa llegaba a Urgencias del Hospital Central de Asturias después de varios dias encerrado con otros compañeros en Madrid y se abrazaba emocionado a Antonio Masip ante los aplausos de los mineros que le esperaban.

Guerrero de terracota en venta. Noviembre de 2010. © Miki López


Después de todo el ajetreo de premios, huelgas, funerales y artistas, noviembre fue el mes de la tranquilidad. Me hizo gracia encontrar a este guerrero Xi An en venta después de que media Asturias se hiciese fotos con él en la plaza de La Escandalera con motivo de la entrega de un premio del que la mayoría de los chinos desconcían su existencia. Hay que tratar de venderlo todo. Cosas de la crisis.

Cúpula del Niemeyer. Avilés, diciembre de 2010. © Miki López


Y después de tanto meses siguiendo las obras del Niemeyer, resulta que no puedo asistir a la inauguración de la cúpula. A ver si me dejan entrar algún día.
Después de estas 12 uvas de fracción de segundo no me queda más que esperar un 2011 que nos mantega la salud y el ánimo para seguir adelante con la esperanza de que las poderosas mentes que dirigen este mundo, sean capaces de, al menos, no estropearlo más de lo que está.
Si Dios quiere, seguiremos informando. Ojalá sea de cosas buenas.
Feliz año a todos.

Maniquies solidarios

A mi esto de la solidaridad navideña no deja de revolverme las entrañas. Sobre todo cuando estos actos protagonizados por las grandes estrellas del deporte mundial, vienen pautados por las directrices en materia de vestimenta de las marcas que los patrocinan.

Alonso en el partido solidario del Florida Arena. Oviedo, 24 de diciembre de 2010. © Miki López/La Nueva España


Tiene huevos las cosa. Esas firmas deportivas que pagan insultantes cantidades de dinero a personalidades como Alonso, Mata, Villa o Mesi, son las mismas que llevan su producción a paises donde la mano de obra es tan barata como sobreexplotada.
Alonso jugó al futbol sala solidario el viernes con prendas de Puma. Lucia el mismo logotipo en la carrera del domingo en Oviedo.
Los presos de Villabona recibieron a Mata “en-Nike-ados” con petos verdes de la marca americana sobre la multitud de camisetas del sporting que lucian con orgullo buena parte de los internos de la carcel asturiana. Hasta el balón de la pachanga rodaba con el radiante emblema de Nike.

Mata firma balones Nike a los presos de Villabona. 27 de diciembre de 2010. © Miki López/La Nueva España


Ser solidario es hacerse cargo de la situación que viven muchas personas en apuros en tiempos tan dificiles como estos. Y estas caras tan conocidas endulzan un poco la amargura de unas navidades que no son denominador común de felicidad en un mundo de injusticias. Pero las “marquitas” tendrían que tener menos protagonismo en estos actos y dejar que sus deportistas fuesen,por un dia, más personas y menos maniquies.

Cuento de Navidad

Luces de Navidad y tráfico en la calle Uría. Oviedo, 25 de diciembre de 2010. © Miki López


Dio cerrojazo a la puerta que había abierto una y otra vez durante los últimos diez años. Diez años de madrugones y nocturnidades intercambiados por unos pocos euros por foto publicada. Diez años dándolo todo recibiendo casi nada, pero convencido de dedicar su vida a la profesión más hermosa del mundo. Un expediente de regulación atropelló a otros compañeros con la violencia con que aguantaron las embestidas de los nacionales, en aquellos últimos dias que compartieron durante las movilizaciones de la naval, cuando les contaban las mismas tristes historias de miserias, crisis e individuos con buenos trajes y malas intenciones.
Pero para él no había colchón de paro, ni comprensión sindical, ni convenios colectivos a los que agarrarse. En la bolsa, una vieja Nikon digital que montaba un desgastado 18-55 mm herido por multitud de batallas en calles sin nombre para ilustrar textos de autores con inicial y apellido en negrita. La llamada llegó a media tarde, esa hora en la que solo se encargan olvidos o marrones. Un extraño tono del culpabilidad rompía la monotonía de aquella voz tan familiar. No habría más fotos que encargar. Quizás más adelante…
Después de cerrar la tapa del móvil no sentía nada. No le dolían las horas de guardia, ni las ropas caladas por los temporales, ni el sueño perdido dentro de un coche esperando por aquella foto que jamás llegó, ni las averías de material que arañaban parte de aquel pequeño salario fruto de un trabajo sin derecho a nada y con obligación de todo.
Solo quedaba la pena de la incertidumbre y de la indiferencia de muchos que en algún momento de su vida le habían llamado compañero y que por arte de magia le habían hecho desaparecer de la carpeta de contactos de su teléfono. Tuvo la tentación de echarse la culpa. Y posiblemente cabía una parte de responsabilidad en su propia desgracia. La de ser uno de esos fotoperiodistas vocacionales en los que el deber estaba por encima de los ingresos.
Calle abajo la tarde oscurecía los rincones de una ciudad que amenazaba con encender sus luces de Navidad. Y el teléfono volvió a sonar. Y no paró a lo largo de los 15 dias que duraron aquellas fiestas. Cada vez con una voz distinta. Con la voz de alguien que quería volver a sonreír delante de aquella vieja Nikon digital con el objetivo desgastado.
Y volvió a apretar el disparador con el sentimiento del que seguía formando parte de aquel grupo de valientes que tenían el ánimo de seguir dedicándose a la profesión más hermosa del mundo. Dándolo todo por nada. Que por algo es Navidad.

Colorín colorado, este cuento no ha acabado.

Felices fiestas a todos.

Niemeyer

Centro Cultural Niemeyer. Avilés, 15 de diciembre de 2010. © Miki López


Regreso a Avilés en moto con un viento de 4º centígrados colándose por todas las ranuras del casco. Al llegar a la altura del Puente Azud veo las sinuosas líneas del Niemeyer recortándose iluminadas contra la oscuridad de la noche. Un continuo movimiento de siluetas a contraluz se mueven por el puente, recién estrenado, que cruza las vías y da acceso al nuevo orgullo de la ciudad.

Centro Cultural Niemeyer. Avilés, 15 de diciembre de 2010. © Miki López


La curiosidad puede con el frío y aparco la moto en la plaza del pescao. Saco la cámara de la maleta, casi sin batería por culpa de las bajas temperaturas y de un largo día de trabajo y me dirijo a la escalera de hormigón que da acceso a la grapa.

Centro Cultural Niemeyer. Avilés, 15 de diciembre de 2010. © Miki López


El continuo flujo de gente me hace cambiar la opinión que tenía de esta especie de artilugio que supera la barrera ferroviaria. De pronto, y ambientado por la espectacular iluminación espectral, parece que me dispongo a atravesar la rampa de lanzamiento hacia el nuevo paisaje futurista e irreal que impera al otro lado de la ría.

Centro Cultural Niemeyer. Avilés, 15 de diciembre de 2010. © Miki López


Quizás sea la novedad, pero el paseo se me hizo muy corto. Me cruzo con gente que vuelve de este paseo al futuro con la cara iluminada no solo por los fluorescentes que iluminan en contrapicado y sigo la estela de las decenas de personas que caminan hipnotizadas por las suaves, lisas y sensuales curvas brasileñas del edificio.

Centro Cultural Niemeyer. Avilés, 15 de diciembre de 2010. © Miki López


El puente de San Sebastián, convertido en un corredor espacio temporal, dejó de ver las formas verticales de los altos hornos para dar paso a un futuro que trata de zafarse de los restos de una industria de un siglo XX pasado de moda y de estilo de vida.
Los guardias de seguridad no me dejan pasar.
– Solo invitados
Pues es una pena no haberme acreditao. Así que me quedo con las ganas y me consuelo pensando que, aunque esta ya no es mi guerra, todavía es mi ciudad. Y me encanta.

Centro Cultural Niemeyer. Avilés, 15 de diciembre de 2010. © Miki López

Por lo que muero

Enrique Morente. Avilés, diciembre 2007. © Miki López

Pero hoy,
cuando es la luz del alba
como la espuma sucia
de un día anticipadamente inútil,
estoy aquí,
insomne, fatigado, velando
mis armas derrotadas,
y canto
todo lo que perdí: por lo que muero.

Segunda estrofa de “Otro tiempo vendrá” de Angel González, que Enrique Morente recitó en Avilés en Diciembre de 2007 acompañado por la gaita de Jose Manuel Tejedor.

Enrique Morente. Palacio de Ferrera, diciembre de 2007. © Miki López

Dia de misterios y mística

Procesión de Santa Eulalia de Mérida. Catedral de Oviedo. 10 de diciembre de 2010. © Miki López/La Nueva España


Hacía mucho tiempo que no me veía tan rodeao de misterios. De los místicos y de los históricos. A mi compañero Nacho Orejas le encantan los militares y los curas, pero no precisamente porque comulgue con la política castrense-eclesiástica, sino por toda la parafernalia que les rodea. Ayer, festividad de Santa Eulalia de Mérida, las mitras obispales ovetenses fueron protagonistas de una jornada de trabajo que casi se convirtió en un ejercicio espiritual.

Soportales del palacio arzobispal, Oviedo. 10 de diciembre de 2010. © Miki López/La Nueva España


Después de la toma de posesión de Benito Gallego como deán del cabildo de la catedral, la procesión con las reliquias de Santa Eulalia a hombros de las concejalas del ayuntamiento de Oviedo, los asistentes a la misa pasaron al palacio arzobispal para asistir a la bendición de las nuevas instalaciones del archivo episcopal.

Pozo medieval en el interior del palacio arzobispal, Oviedo. 10 de diciembre de 2010. © Miki López/La Nueva España


En una de las puertas del claustro esperaba otro misterio, este de carácter histórico. En una esquina de una sala, iluminado con una luz espectral y rodeado por una sobria verja de hierro, me asomé a un recién descubierto aljibe del siglo VIII, con más de siete metros de profundidad y una superficie que se pierde bajo las estructuras del impresionante palacio oventense.

Catedral de Oviedo. 10 de diciembre de 2010. © Miki López/La Nueva España


Me devuelve a la realidad actual el cura que espera a sus “clientes” en el confesionario. Para matar el tiempo, tira de iphone. Eso si que no tiene misterio.

Cofesionario. Catedral de Oviedo. 10 de diciembre de 2010. © Miki López/La Nueva España

Sagardoa

Unai Agirre sirve sidra en un bar de Astigarraga. © Miki López/La Nueva España


No sé yo si Andrew Hickman puso el titular al artículo que publicó en el prestigioso diario británico “The Guardian”. “Spain’s Top 10 Cider House”. Ya tuvo mala leche con ese titular en zona Abertxale. Y tiene huevos la cosa. Resulta que los que nos mosqueamos somos los asturianos por no leer la totalidad de un artículo que salvo por ese desafortunado titular, en ningún momento hace un topten de la sidra en territorio peninsular. De hecho se queda únicamente en el entorno de San Sebastián, y así lo remarca claramente en el desarrollo del artículo.

Javier Zabalegui en su sidrería. © Miki López/La Nueva España


De todas formas lo que si quedó claro es que los vascos tienen una especial habilidad para venderse y promocionarse, virtud de la que carecemos en una Asturias con tal grandonismo que nos hace caer continuamente en el complejo de inferioridad.
Pues con todo este revuelo provocado por mister Hickman o por el espabilao que puso título al reportaje, allí nos plantamos en Astigarraga, templo vasco de la sagardoa, donde los llagares brotan por todas las esquinas como las setas en otoño. Iba yo condicionado por un desafortunado encuentro con una botella de sidra vasca que me sacudió el paladar con un sabor tan amargo como desagradablemente inolvidable. Bien es cierto que dicho encontronazo tuvo efecto hace ya más de una década y puedo garantizar que hizo bueno otro con una sidra bretona aderezada con granadina que conseguí tragar a duras penas un caluroso día de verano en una terraza de Quiberon.

Vasos de sidra en el comedor de la sidrería Sarasola. © Miki López/La Nueva España


El sabor de esas sidras que mencionaba el periódico británico me dejó totalmente sorprendido. Un taste a sidra asturiana con un punto de acidez y algo menos de gas en el paladar hizo muy fácil el trago. En la barra, la sensación de estar tomando una sidra sin compartir el vaso era un poco rara, pero está claro que este sistema tiene muchos menos inconvenientes que nuestro escanciado tradicional. No salpica y por lo tanto no ensucia. Y eso es un valor añadido de cara a la exportación.

Sirviendo licor de sidra en el museo de la sidra de Astigarraga. © Miki López/La Nueva España


El vaso es el mismo y el escanciado va sobre el culo y no sobre el canto. Las espichas son idénticas a las de aquí. De hecho los toneles son asturianos. Y lo que sí es espectacular es la calidad de los productos que acompañan a la sagardoa en el tradicional txotx (espicha). Bacalao, pimientos, carnes rojas y quesos son los protagonistas de un auténtico festín sin límite de sidra por unos competitivos 30 euros por persona.

Joaquín Basurto descorcha una botella de sidra en su bar de Astigarraga. © Miki López/La Nueva España


No hay problema. Son dos productos distintos en los que la calidad está en el paladar de los consumidores. Eso sí, no tendríamos perdón si una comunidad vecina consigue promocionar nuestras propias y tradicionales formas de producción y consumo hasta el punto de que sea esa misma gente de fuera de la península, la que le atribuya su origen al propio territorio vasco. Tengo muy claro que los únicos culpables seriamos nosotros.
Los vascos, sencillamente, hacen lo que saben: buscar calidad y saber venderla. A ver si aprendemos.
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