Niebla

Niebla en el Parque de San Francisco. Oviedo, noviembre de 2010. © Miki López


Cuando llegaba noviembre ya era capaz de aceptar las noches prematuras del invierno que se me echaba encima. Las agujas del reloj de pulsera casi marcaban las 7 de la tarde y aquella niebla densa rebuscaba entre los pliegues de la ropa tratando de arañar cualquier resquicio de piel sobre el que marcar su gélida caricia. Qué lejos quedaba aquel 1987 en el que los vinos de los chigres del Rosal eran el refugio ideal para engañar al frío y disfrutar de las dulces penurias económicas de un universitario de primer año. Era impresionante lo que podías hacer con 300 pesetas y un pincho de tortilla un jueves por la noche en aquel Oviedo de la movida ochentera. Dos botellas de corales desencadenaron una de las noches más extrañas de mi vida en la que acabé saliendo en volandas cual torero con dos orejas y el rabo, del Plaká, el pub de la calle Altamirano que hoy en día soy incapaz de reconocer.
Después vinieron muchas noches más, con más dinero y (gracias a Dios) con menos vino peleón. El Cuentu, un bar que quedaba justo en frente de La Maniega, y en el que un tema de Los Burning siempre marcaba el pistoletazo de salida de aquella movida universitaria, cerró hace ya bastantes años. Hoy le puedes preguntar a la dependienta de la tienda de ropa que ocupa el solar de aquel santuario del corto y el corales, que cojones hace una chica como ella en un sitio como ese, en el que las dulces borracheras eran la antesala de la terrible resaca con la que tenías que lidiar en los viernes más largos del año, en los días de las luces más cortas y en las noches en las que las nieblas del parque de San Francisco eran tan frías y densas como las tardes de este noviembre insulso y monótono por el que las personas cruzan como fantasmas que atraviesan el tiempo sin tocar el espacio. Igualito que los recuerdos.

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2 pensamientos en “Niebla

  1. Que maravilla de foto,tiene un halo de misterio inquietante…
    Todoos recordamos sitios ya en el olvido…ahora no me viene el nombre…al final de San Bernabé a la izda…donde los pinchos de tortilla,bollinos de chorizo y los de bacalao…con mistela o porrón incluido…donde Goyo pasaba a tu lao le pedías algo y pasaba de ti…pero al rato por milagro aparecía lo pedido cual deseo al genio de la lámpara…
    O La Perla…donde dice Nacho Orejas…que hice mi despedida de soltero…

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