Nobles

Plaza de la Catedral. Oviedo, 2006. © Miki López/La Nueva España


Una de las cosas que más me llama la atención en Oviedo es lo del señorío. La ciudad es hermosa como pocas pero hay ciertas cosas que la alejan de las preferencias personales del asturiano tipo, entre los que sinceramente creo que me encuentro. Será cosa del señorío pero lo que si que es cierto es que la gente, de entrada, parece que no tiene ese plus de amabilidad que se da en otras ciudades de Asturias. Ni en los chigres ponen pincho a mediodia vaya. Gracias a Dios que hay excepciones y voy anotando en mi agenda personal el trazado de una ruta de chigres para el día que tenga que salir a tomar unas cañas con algún colega de Xixón o de Avilés.
Mientras relleno la lista me entretengo con estas cosas que solo pasan en la capital, como lo de la foto de arriba: reunión anual del Cuerpo de los Nobles de Asturias, entre los que encontré a un antiguo compañero de colegio, al que me costó un huevo reconocer con lo peripuesto que iba.
Que quieres. Este ye Oviedo, la capital para todo.

Reunión anual del Cuerpo de la Nobleza de Asturias. Oviedo, octubre de 2010. © Miki López/La Nueva España

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4 pensamientos en “Nobles

  1. Querido Miki. Hoy tengo que discrepar un poco con esta opinión. Si es cierto que en Oviedo eso del señorío (real o ficticio) ha abundado siempre, pero también hay gente enrollada y cordial; bares donde ponen pinchos al mediodía, y tertulianos algunos guasones, otros menos, con los que hacer chanzas sobre los premios Príncipe, los fallos del pronóstico del tiempo o de que la suegra del mi home hace una fabada tremebunda. Ni todos son pijos de barbilla levantada y mirada de lado (que, por cierto, algunos de esos que llamamos pijos también son gente maja, yo paso de estereotipos) ni todos santos, pero si te puedo asegurar yo, nativa de la Vetusta de Clarín que, con independencia de esa parte rancia y crutrona del falso rico ovetensis, que haberla haila sin duda alguna, también hay otra parte grande de ovetenses sin títutos ni marcas lacós sobre el jersey, que nos reunimos en chigres o en bares donde, con un vinín, te ponen el bollín con chorizu, o una cazuelina con el arroz caldoso que sacarán en el menú. Sólo hay que asomarse un poco más adentro de la primera impresión (a veces sin querer ya se tiene en la cabeza una idea prefijada) de lo que te parece una ciudad y sus gentes, y no caer en el tópico de razonar que son así o no, por ser capital de provincia. Ya te llevaré yo de ruta, que la hay de vinos, de sidras y de cervezas (bueno yo también tomo café, conste), para que te des cuenta de que a las ciudades, como a las personas, siempre hay que darles varias oportunidades. Disculpa el rollazo. Un abrazo, compa.

  2. Querida Paredes:
    Sabía yo que este post iba a costame algún conflicto con amigos y compañeros. Pero dejo claro que el tema ye “de entrada” y que lógicamente no me van a tratar igual en los chigres de Avilés (que tan asiduamente visito), que en los de Oviedo a los que solo entro a tomar café en las horas muertas. Me gusta Oviedo, me gusta muchísimo, pero posiblemente para acabar de encortrarse uno a gusto aquí tendrá que, primero, vivir, y segundo hacerse a la ciudad.
    Todavía estoy en pleno proceso de adaptación y no hago juicios de valor, sino unicamente apreciaciones.
    Cuando quieras empezamos con la ruta.

  3. Hecho. 🙂 Conozco yo un barín muy majo por el que podíamos empezar.., por cierto, conmigo nunca tendrás conflicto alguno pues siempre es enriquecedor y gratificante intercambiar puntos de vista con los amigos, que por eso son amigos, porque tienden a decirte lo que piensan. Y yo así, además de compa, te considero. Un abrazo.

  4. Has dado en el centro de la diana…y eso que yo nací en sus calles…el número de “cabezas levantadas” es mucho más elevado que cualquier otro sitio en Asturias mismamente…pero los casos de “ruindad” también es muy elevada.
    Gente que se emperifolla para salir de casa pero que luego pasa más hambre que el perro un maestro como se decía antes…señoras de postín en la más absoluta de las indigencias pero que no aceptan ayuda de caritas ni de nadie y algún cura que se las ve y desea para hacerles llegar un poco de comida…señoras de la “creme” que hoy estrenan un vestido y al día siguiente de la boda se devuelve con la salsa de la langosta y todo en la pechera…no sabes el número de sobres blancos que aparecen en las manos de los novios en esa faraónicas bodas que comienzan en la catedral y finalizan en el Reconquista…eso sí con el más absoluto de los silencios como en la Sicilia de El Padrino.

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