Noche de difuntos

Tapia del cementerio de Santa María del Mar. 2008. © Miki López


A medianoche abrimos la puerta de la verja que daba paso al cementerio de Soto. Las noches de “Todos los Santos” hacíamos alarde de una falsa valentía cruzando los senderos hormigonados que trazaban el laberinto cuadriculado de un campo santo a medio camino entre la sobriedad de lo rural y la opulencia de los panteones de indianos. Las tenues llamas de los cirios daban al lugar un aspecto mágico al tiempo que nuestras linternas hacían bailar las sombras de los cipreses que bordeaban las sepulturas. El silencio se vio brutalmente profanado por nuestras risas histéricas. Sencillamente nos reíamos de la muerte porque con 17 años y la vida sonriéndote tan afablemente, era fácil sentirse inmortal.

Cementerio. 1999. © Miki López


Hoy me acuerdo de Javi Peláez, uno de los protagonistas de aquella lejana noche, enorme, fuerte y amigo de sus amigos hasta extremos insospechados. Estaba destinado a servir a los demás. Y así se le paró el corazón al cabo Peláez. Fue una noche en Bosnia, en una misión de paz de esas en las que siempre andaba embarcado. Se me heló el corazón en el mismo momento en que me dijeron que uno de aquellos inmortales de la noche de difuntos, había dejado de serlo. Me armé de valor para cubrir su entierro. Quise hacer las fotos de su funeral. Y lo hice. Pero en el mismo momento en que el féretro cruzo el umbral del portón de la iglesia, una indescriptible oleada de tristeza me oprimió el pecho y salí llorando como un crío, cámara en mano, esquivando al nutrido grupo de amigos, familiares y militares que observaron la escena con la impasibilidad de la pena.

Tumba. Cementerio de La Carriona. 2010. © Miki López


Aquel día, junto con Peláez, enterramos una buena parte de nuestra juventud, pero quedaba la posibilidad de homenajear al menos una vez al año a aquel hombretón tímido aunque de aspecto arrogante, capaz de beber un cahi de cerveza con la misma sencillez con la que uno apuraba un chupito de cocacola y de disfrutar de la compañía de sus colegas casi sin abrir la boca.
Pasado mañana seguro que tendrá flores en su tumba, en el mismo cementerio por el que corríamos entre las penumbras que abrazaban las lápidas aquella noche de hace más de 20 años. Una noche después de Halloween.

Nobles

Plaza de la Catedral. Oviedo, 2006. © Miki López/La Nueva España


Una de las cosas que más me llama la atención en Oviedo es lo del señorío. La ciudad es hermosa como pocas pero hay ciertas cosas que la alejan de las preferencias personales del asturiano tipo, entre los que sinceramente creo que me encuentro. Será cosa del señorío pero lo que si que es cierto es que la gente, de entrada, parece que no tiene ese plus de amabilidad que se da en otras ciudades de Asturias. Ni en los chigres ponen pincho a mediodia vaya. Gracias a Dios que hay excepciones y voy anotando en mi agenda personal el trazado de una ruta de chigres para el día que tenga que salir a tomar unas cañas con algún colega de Xixón o de Avilés.
Mientras relleno la lista me entretengo con estas cosas que solo pasan en la capital, como lo de la foto de arriba: reunión anual del Cuerpo de los Nobles de Asturias, entre los que encontré a un antiguo compañero de colegio, al que me costó un huevo reconocer con lo peripuesto que iba.
Que quieres. Este ye Oviedo, la capital para todo.

Reunión anual del Cuerpo de la Nobleza de Asturias. Oviedo, octubre de 2010. © Miki López/La Nueva España

…y todo el mundo pa su casa.

Galardonados con los Premios Principe de Asturias 2010. © Miki López/La Nueva España


Estoy orgullosísimo de ser de provincias. Pero mucho me toca los santísimos que me traten como provinciano. Todos los años se queda uno con la boca abierta con la cantidad de tonterías que confluyen en la gloriosa semana de los Premios Príncipe de Asturias. La Fundación que los gestiona tiene sus fallos, pero es algo que no deja de ser lógico y normal en una institución que lleva el peso de un acontecimiento como este. Pero lo del cortejo real compuesto por guardaespaldas, fotógrafos oficiales con la M de Madrí y demás enteraos de turno que no hacen más que tocar los huevos, no tiene perdón de Dios, ni del Papa, ni del Rey. Hasta el miércoles todo iba bien: premiados, ruedas de prensa, entrevistas, saludos y buen rollo. Pero…ay amigo!!! llega el jueves y sus altezas hacen acto de presencia ante sus bajezas a las que a su vez controlan sus “mediezas” que son los jefes de seguridad, personajillos por encima del bien y del mal que deciden donde te pones, como te tienes que mover y hacia donde tienes que enfocar siguiendo unos criterios que empeoran la situación año tras año. Ahí van dos ejemplos:
1º Jueves 11:15 AM. Llegan los Principes de Asturias. Media hora antes, un señor repeinado, regordete, resabiado y con cara de pocos amigos, dice que hay que pasar un control de seguridad que hay dentro del Hotel Reconquista, una especie de tunel de lavado por el que entras republicano y sales monárquico y capacitado pa volver a coger la misma posición que tenias antes, justo delante de una valla de plástico donde un amigo te aguantaba la cazadora mientras tu hacias el “paripé” y en la que tranquilamente podías haber guardado el pistolón Magnum de 45 mm con munición suficiente como pa cargarte hasta los porteros del hotel de un solo disparo . Desde luego, lo que quedeba claro es que las cámaras solo disparaban fotos y que pa ser jefe de seguridad ye fundamental quedase al menos a 20 puntos de lo considerado como normal en un test de inteligencia.
2º Jueves 12 A.M. Comienzan las audiencias de los “Príncipes del Pueblo” que diría Villa (SOMA-UGT, tócate las narices). Son en la primera planta del hotel. Desde ese punto se domina todo el hall del Reconquista y todos los años se hace una foto del ambiente que se aprecia desde esa altura. Este año no.
-No se pueden hacer fotos hacia abajo.
(Coño. Esa frase parez que me suena)
Y el compañero Luisma hace lo que puede y lo que le dejan.
A la misma hora yo estaba en la planta baja de ese mismo hall que Luisma miraba desde la altura del primer piso. Veo a la princesa asomar por esa planta alta. Levanto la cámara, y de repente se cruza otro de esos maromos del club del pin y el pin-ganillo.
– No se pueden hacer fotos hacia arriba
(otra vez la frase!!!)
Joer!! ni picao ni contrapicao. Todas la fotos al ras, planas y pa todos igual. Me encanta esto de ser fotoperiodista independiente en un país monárquico y democrático.
Todos estos esfuerzos por conservar a golpe de control la buena imagen de estos futuros reyes, seguro que es contraproducente- Y lo digo porque a mí me molesta que se me diga que es lo que puedo hacer, sobre todo si me encuentro en una zona para la que estoy acreditado y sin que exista un código de actuación para hacer fotos a los componentes de la casa real, total que se me sube el republicanismo a la cabeza por segundos
¿Que les pasará por la cabeza a sus realezas cuando ven como una veintena de fotógrafos se disputan un metro cuadrao para tratar de hacer la tradicional foto de familia con los premiados?. La verdad es que sonríen pero a mí particularmente no me hace ninguna gracia porque muchas veces estamos al límite de llegar a las manos por esa tontería de foto que aparece arriba y que mejor hacía el fotógrafo de la casa real o la agencia EFE para distribuir a todos los medios y así nos evitábamos todos el mal rollo.
Total,que creo que nosotros, fotógrafos y cámaras de televisión, formamos parte del atrezzo glamuroso. Somos como piezas de un pesebre que quedan muy monos ahí colocaos peleándose por coger posiciones para hacer la misma foto año tras año. Así que ye lo que hay. Menos mal que este evento ye como la gripe: dura siete días o una semana, que decía mi güela. Y da igual lo que tomes, sencillamente hay que pasarla.
Todo el mundo pa su casa.

Segunda Jornada de Premios

Allá vamos. Vuelven los Prince of Asturias Awards. Son un tanto casinos pero no dejan de tener su encanto y glamur, aunque este año se nota la falta de presupuesto hasta en los carteles contra los que posan los galardonados. Lo menos era darles una mano de pintura porque los rayonazos que lucen en esta edición han dejado a más de un fotógrafo con la duda sobre la integridad del sensor de su cámara.

Alain Touraine durante la rueda de prensa. Oviedo, 19 de octubre de 2010. © Miki López/La Nueva España


Por lo demás, las jornadas siguen siendo igual de maratonianas: llegadas, ruedas de prensa y entrevistas en un ciclo incesante de tiempos cronometrados. 30 minutos de rueda de prensa y 20 de entrevista. La mayoría cumple a rajatabla. La excepción fue Alain Touraine, Premio de Comunicación y Humanidades, que tien una cuerda de cuidao y se ventiló el encuentro con los medios con la divagación de más de media hora en repuesta a una sola pregunta del periodista de EFE. Para hacerse una idea basta decir que comenzó con las revueltas de mayo del 68 y terminó con las huelgas francesas de traen loco a Sarcozy durante estos dias. Eso pa un sociólogo ye como pa mi poneme a jugar con una Leica.

Traslado del Guerrero Xi An de la plaza de La Escandalera a la sede Cajastur. © Miki López/La Nueva España


La anécdota del día fue el descabezamiento del guerreo Xi An que nos pusieron en la plaza de La Escandalera. Llevábamos todo el día tratando de gestionar una foto de los arqueólogos chinos con la estatua, y justo cuando esperábamos a pie de plaza por la llegada del grupo, llegan tres operarios de Cajastur y ante la atónita mirada de los presentes, le quitan la cabeza y cargan el cuerpo en una carretilla para trasladarlo a la sala de exposiciones que hay en la fachada posterior del banco. Menos mal que andaba Eloy por allí, que con su chino fluido explicó a los orientales lo que había pasado 5 minutos antes que llegasen. Y como son muy diplomáticos, nos acompañaron y así pudimos hacer la foto que ilustra las primeras páginas de todos los periódicos asturianos.

Xu Weihong, Cao Wi y Zhang Weixing, del equipo de arqueólogos que trabajan en la recuperación de los guerreros de Xi'an. © Miki López/La Nueva España


Un día menos pa que llegue el domingo.

Baruch Minke y el dolor necesario

Baruch Minke, Premio Principe de Asturias de Investigación Científica 2010. © Miki López/La Nueva España

El señor Minke ha sido el primero en llegar. Comparte el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica con David Julius y Linda Watkins, otros dos expertos en el mundo de las neuronas y las conexiones nerviosas que nos permiten tener la sensación de dolor. Ayer, Baruch Minke, sentenciaba que no hay mundo sin dolor y hacía referencia a la necesidad de sentir las dolencias como recurso de protección de nuestro organismo. El dolor es necesario siempre que no sea innecesario el sufrimiento, y que conste que no esto no es apología de la eutanasia. El esfuerzo científico en la lucha contra el dolor y la enfermedad es algo de lo que nos beneficiamos todos. O casi todos. Hay muchos que bastante tienen con luchar contra el hambre. Seguramente en África un dolor de muelas es mucho más llevadero que la sensación de morirse de inanición. Por eso mismo también merecen premio asociaciones como Manos Unidas.
Todos se lo tienen bien merecido. No hay nada más agradable que la sensación de alivio del dolor. Y habrá que imaginarse lo del hambre. Qué bien se vive en el primer mundo.

Baruch Minke, Premio Principe de Asturias de Investigación Científica 2010. © Miki López/La Nueva España

Trabajo sucio

El policía Carlos García inspecciona una de las alcantarillas de Oviedo. Oviedo, 15 de octubre de 2010. © Miki López


Pasar una víspera de cumpleaños en el interior de un laberinto de alcantarillas, te quita las ganas de comer la tarta. Oviedo será la ciudad más limpia de Europa, pero hay que ver lo que corre a apenas dos metros por debajo de las escobas y mangueras de los barrenderos. Aguas de color pardo y olor nauseabundo recorren las galerías que horadan la ciudad bajo el asfalto de las calles, sorteando cimientos y miles de conductos de cables y cañerías.

El subinspector Busto y Luis Andrade en la boca de una alcantarilla. oviedo, octubre de 2010. © Miki López


Son las vías subterráneas en la que no hay hora punta pero si el bullicio que otorgan los miles de litros de aguas fecales que rompen por “cascadas” de hormigón escalonadas y sifones en espiral que aprovechan la leyes de la gravedad para huir de la superficie. La humedad es de 100% y el calor, sencillamente agobiante. En ese momento pido a Dios que bendiga a los inventores de las mascarillas quirúrgicas, aunque seguro que me sentiría mejor con una máscara antigás cubriéndome toda la cara.

La Policia Nacional inspeciona el alcantarillado de Oviedo. Octubre de 2010. © Miki López


Total, que a los hombres del subinspector Busto, policías de la Unidad de Subsuelo de la comisaría de Oviedo, habría que ponerles una medalla al valor cada vez que sellan una de esas bocas de alcantarilla por las que acceden a las entrañas más repugnantes de esta ciudad para comprobar que todo está en orden. Una bomba colocada estratégicamente en alguno de estos puntos subterráneos podría tener consecuencias devastadoras. Es por eso por lo que durante esta semana las patrullas se multiplican y el trabajo es una actividad incesante para estos agentes veteranos en estas labores. Roberto, Carlos y Luis se desenvuelven con soltura en este ambiente underground y bromean con anécdotas e historias cómicas y espeluznantes. Su profesionalidad está fuera de duda. Solo hay que bajar con ellos para comprobarlo.

Toda la historia en imágenes en www.mikilopez.com

La Nintendo

Partida de Nintendo. 10 de octubre de 2010. © Miki López


Aprietas el botón de “Start” y listo. Ya tienes en la palma de la mano la posibilidad de convertirte en lo que quieras donde quieras y las veces que quieras. Desde piloto de fórmula 1 hasta marine americano en Mogadiscio, con la ventaja de que si te matan tienes segunda oportunidad. Y tercera, y cuarta, y quinta….
Y por si fuera poco la maquinita en cuestión, que ha evolucionado desde la antigua gameboy hasta la potentísima Nintendo DSi XL (parez un coche de 300 cv), ya puede hacer fotos, manipularlas, navegar por internet vía wifi y no se cuantas historias más.
Cuando yo era un guaje y me llevaban de compras, al médico o los recaos diarios, me dejaban llevar un tbo de Asterix y Obelix. Hoy te puedes convertir en cualquiera de ellos dos. Y en un plisplás ya estás repartiendo tortas a los romanos. Que pasada.