Madre Tierra

Arco iris y chimenea del Sinter, Avilés. © Miki López


Por lo visto, desde que la tierra es tierra, y trasladando ese tiempo a algo tan gráfico como un día dividido en 24 horas, el hombre solo lleva incordiando a este planeta apenas unos 4 ó 5 segundos. Y está claro que 4 ó 5 segundos dan para mucho en una especie tan destructiva como la nuestra.

Dunas de El Espartal, Salinas. © Miki López


El caso es que últimamente, casi seguro por casualidades de la vida, la madre tierra parece que se está empezando a mosquear. Desde que a finales de los años 80 se empezó a hablar de la disminución de la capa de ozono, año tras año nos vamos acostumbrando a iniciar caminos sin retorno en el equilibrio natural de nuestro planeta. Sería paradójico que la especie más inteligente que haya pisado la faz de este diminuto rincón de la galaxia terminase con su propia existencia por mera estupidez. Quizás sea exagerado, pero todo ese calentamiento global del que sin duda alguna somos culpables, es un sencillo ejemplo de la imbecilidad humana, capaz de cambiar la salud de su propio medio ambiente por dinero en papel, que a su vez se consigue talando árboles indiscriminadamente, arrasando masas forestales milenarias y terminando con los pulmones verdes de una tierra que se derrite en sus polos debido a nuestro exceso de CO2.

Surfista y Tormenta. Carreño. © Miki López


Pero con todo lo valientes que somos para tomarle el pelo a este planeta, luego nos acojonamos con una erupción de nada que genera una nube de cenizas que puede hacer caer a nuestros hermosísimos reactores de última tecnología. Con este pequeño puñetazo en la mesa, que dejó fuera de circulacón a miles de vuelos y a millones de personas, la atmosfera terrestre se ha tomado un verdadero respiro de aire puro liberándose de unos cuantos miles de toneladas de contaminación que esos aviones hubiesen vomitado en su combustión sobre este aire tan maltratado que todos respiramos. Eso si, lo que más nos jode es el incordio de quedarnos tiraos en los aeropuertos, y a las compañías la cantidad ingente de pasta que se les ha quedado en tierra por culpa del volcán islandés. Por un petardito de nada, vaya.

Niebla en la falda de La Degollada. © Miki López


Llevaremos solo 4 segundos tocándole las narices por aquí, pero a este planeta le bastarían unas decimas de segundo para mandarnos a todos a tomar pol saco. Y la vida seguiría su curso sin ningún problema. Regenerada, hermosa y pletórica en muy poco tiempo. Eso seguro.
Puesta de sol en El Valle, Carreño.  © Miki López

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4 pensamientos en “Madre Tierra

  1. Sabes? Tenemos lo que nos merecemos.
    Nos creemos los dueños de todo y arrastramos nuestra prepotencia allá por donde vamos, y lo peor de todo es que no nos damos cuenta del daño que hacemos, de cómo infravaloramos los regalos tan bonitos que nos da la naturaleza.

    Muy buena entrada Miki.

    P.D. ¿Te gustó la elegía a la wii? jajaja Te vi hoy currando en el Carreño.

    Saludos!!

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