Platero

Platero. Lloureú, Villayón. 1 de mayo de 2006. © Miki López


Cuando recorro esas carreteras de Dios por esta Asturias del alma, creo que una de las sensaciones más agradables para mí es trazar una última curva y darte de narices con el final de ese camino que nunca antes habías terminado.
Platero escuchó el rugido del motor de mi moto y levantó la cabeza por encima de aquella tapia a la entrada del precioso pueblo de Loredo. Para un burro (en el mejor sentido de la palabra), una moto debe de ser como un congénere escandaloso, que huele rarísimo y que jamás se mete en el prao. Lo que va encima ya le es mucho más familiar. Si yo fuese Platero alucinaría con el burro hortera (Aprilia Pegaso azul) que transportaba a aquel tipo que no paraba de hacerle fotos nada más apearse de la montura.

Platero y Araceli. Lloureú, Villayón, 1 de mayo de 2006. © Miki López


Al momento se acercó por allí Araceli, que le tenía preparados unos buenos trozos de pan que hicieron que el animal perdiera todo el interés que le habíamos despertado la Aprilia, las cámaras y un servidor.
Es una pena que Loredo y tantos pueblos de Villayón queden de paso a ninguna parte. Tengo que hacer verdaderos esfuerzos para recordar lugares a los que me encantaría volver sin las prisas que habitualmente viajan conmigo en la moto. Loredo, Lloreú como dicen por allí, me deja un buen recuerdo porque en apenas diez minutos fui recibido con agrado y hospitalidad. Como manda Asturias, vaya. Araceli y Platero se encargaron de ello. Volveré. Ojalá sigáis por allí.

Platero. Loredo. Villayón. 1 de mayo de 2006. © Miki López

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4 pensamientos en “Platero

    • Si. Es posiblemente el gran desconocido del “próximo occidente” asturiano. Vive en una situación de desventaja respecto a Navia. De hecho yo creo que casi nadie asocia el nombre de las cascadas de Oneta al concejo de Villayón. Una pena que no se potencie más desde dentro.

  1. Este domingo salí con unos amigos a hacer una ruta.
    Nos perdimos y nos pasamos unas 5 horas recorriendo pequeños pueblos con nombres muy poco familiares para nosotros. Llovía y no se veía un alma, pero en el fondo sabía que aquello estaba lleno de vida, en el fondo me quedé con ganas de bajarme del coche y respirar aire fresco.

  2. Me encanta esta entrada! Y tengo que decirte que no la había visto! Que sea el gran desconocido, en el fondo, no deja de tener su encanto! Y al final quien lo descubre puede que lleve una sorpresa! Platero, que siempre rebuznaba a menos cuarto (funcionaba mejor que un reloj, imagino que con el paso de los años seguira manteniendo ese “dón”) 😉
    Saludos, Miki!

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