Crónica del descenso de Galiana

Remolino de espuma en el río de Galiana. 13 de febrero de 2010. © Miki López


Sábado 13 de febrero, 18:00. En la calle de La Cámara nevaba tímidamente pero los pequeños granos de nieve en polvo que caían lentamente eran incapaces de sobrevivir al contacto con el suelo de adoquines. Los termómetros de la ciudad marcaban 4º centígrados y pese a ello una masa de chubasqueros verdes y amarillos ascendía en dirección a la parte más alta de la calle de Galiana. La mayoría de ellos cubrían los cuerpos de adolescentes de no más de 16 años con unas ganas locas de pasárselo bien. Media docena de cañones de espuma escupian casi sin cesar nubes de burbujas que iban cayendo lentamente sobre las cabezas de los “descendientes” de Galiana, la estirpe a la que dio origen el gran Gonzalo “el del Tragu”, y que como peces en el agua trataban de remontar la marabunta humana que se apelotonaba contra la boca del primer cañón, en una ducha masiva de jolgorio, juerga y carcajadas.

Descenso de Galiana. Baño de Espuma. 13 de febrero de 2010. © Miki López


Las mangueras de bomberos servían para despegarse la espuma con chorros de agua a presión entre cañón y cañón. El agua estaba fria, casi gélida, pero los de los chubasqueros se disputaban los chorros de agua como si fueran las amigas de la novia tirándose como locas a por el ramo después de la ceremonia. Al llegar a la plaza de Álvarez Acebal seguíamos a 4º pero la sensación térmica ya era de 24. Y subiendo según bajaban. La plaza de España hacía la función de estuario y ria de un Galiana de aguas bravas que se hacían breves porque en un moemto ya estabamos en la calle de San Francisco. El parche era la zona de relajación y fin de fiesta del bullicio, de la riada de plásticos, de cartón piedra y poliester aderezados con espuma y confeti. Desde las balconadas del parche se apreciaba perfectamente como el público impoluto se apoyaba en las vallas de seguridad separándose de la inseguridad de los “descendientes” rebozados en blanco y siguendo el curso de un río que ya empezaba a perder toda su fuerza al llegar a la esquina de La Cámara y La Fruta. Todos estábamos calados hasta los huesos pero el frio ya no existe en la desembocadura del Galiana en el mar del antroxu 2010. Como la Calsberg, seguramente el mejor antroxu del mundo.

Descenso de Galiana. 13 de febrero de 2010. © Miki López

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2 pensamientos en “Crónica del descenso de Galiana

  1. Tenía ganas de ver tus fotos hoy! Te ví en la tpa con tu cámara toda protegida y ya me imaginé las fotos. Muy chulas! ya tienes valor, aunque es la mejor manera, la verdad. Yo desde que uno de los chavales en su deslizamiento aterrizó entre mis piernas y rompí flash y objetivo…. ejem…. miedo me da!
    Enhorabuena!!!!!!

  2. Ayer decidí olvidarme de si me mojaban la cámara o de si me llevaban por delante. Así que pensé en pasármelo bien olvidándome de lo de todos los años y metí la cámara en la bolsa . Ye un coñazo pa currar porque es muy complicao enfocar y solo puedes mover la velocidad de obturación (y con muchísima dificultad en cuanto se te mojan las manos). Lo mejor es que la cámara, el objetivo y el flash van metidos dentro de un colchón de aire y aunque te tiren es dificil que les pueda pasar algo. Ya ves.. la utilizo en espeleo y barrancos… quien me iba a decir que iba a tener uso para el descenso de Galiana.

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