Diciembre

Paso de peatones bajo el agua-nieve. Calle Uría, Oviedo. © Miki López


No sé si será cosa de la edad o una percepción engañosa del tiempo que es común a los que tenemos el hábito de viajar en un tren si paradas, donde el tiempo espera y nosotros no abalanzamos sobre él, le atropellamos y encima le echamos la culpa. Creo que en la última estación me dejé la treintena que fue un suspiro de exhalación al tomar el aire de dejar la veintena. El caso es que creo que acabo de recoger el árbol de navidad y los críos ya me están dando la coña para ver si lo ponemos antes del puente de la constitución que encima este año va a pasar visto y no visto porque solo durará tres días. Hace unas pocas semanas sudaba de calor encima de la moto y hoy tengo la garganta destrozada por culpa de una traicionera caída de temperatura que deja la media de mi calle en 9º centígrados y a mí con una ronquera de voz a lo Constantino Romero alucinante.
Y todo ha sido tan rápido que casi no cerramos la sombrilla para abrir el paraguas sin darnos tiempo a coger el abrigo, pero se agradece volver a ver esa legión de viandantes encogidos bajo el paraguas de un invierno que llega antes de que el otoño haya empezado. Aunque viendo lo raro que viene este año, que nadie se extrañe si lo terminamos comiendo las uvas en mangas de camisa como si fuera verano.
Es diciembre ya. Si no fuera por esta congelación espontanea, cualquiera lo diría.

Reflejos del fútbol

Celebrando un gol. Avilés, 2008. © Miki López


Hay que ver lo que se parece el fútbol a la vida real. Incluso en el aspecto económico. El que tiene, lo tiene todo y el que no tiene, no tiene ni pa segar el prao. Los campos de primera se llenan e ingresan cifras ultramegamillonarias de las televisiones “peipervíu” en los que los protagonistas son 22 tíos que no pierden ese protagonismo cuando se acaba el partido. Sus cuentas corrientes son insultantes para estos tiempos de crisis, pero cualquier nuevo parado de esta clase media en decadencia y aficionado al fútbol, seguirá perdiendo el culo por ir a ver el Barça-Madrid de mañana por la tarde. Y se irá para la cama con la alegría o la tristeza de un resultado que no tendrá ninguna repercusión en su incierto futuro.
Es como una droga, una especie de beber para olvidar que tiene incidencia directa sobre el estado de ánimo y que dura varios días. Mañana todo este país se olvidará del paro, de las nuevas medidas económicas del gobierno, de la zona azul de Avilés y hasta del Sporting-Villarreal. El choque entre las dos españas futbolísticas no es más que otro reflejo de esa costumbre tan española de seguir enfrentados entre nosotros por los siglos de los siglos, tirándonos los trastos a la cabeza por la hegemonía (política o deportiva) en la que en realidad solo ganan unos pocos. Los demás, o perdemos o nos quedamos a gusto, pero ganar ganamos poco.

Portería en un campo de fútbol abandonado. Laviana, 2008. © Miki López

Simulacro

Evacuación de un herido. Avilés, 26 de noviembre de 2009. © Miki López


Las sirenas y las carreras de sanitarios, bomberos y policías en el Centro Cívico de Los Canapés no interrumpieron el desayuno de los usuarios de la cafetería. Esa es la primera diferencia entre una catástrofe real y el simulacro de accidente por una explosión en una planta industrial. Es una especie de obra de teatro que sirve para comprobar la efectividad de la coordinación entre los diferentes cuerpos que participarían en un desastre de esa categoría.

Helicópteo de bomberos. Avilés, 26 de noviembre de 2009. © Miki López


Tampoco se pretende ir más allá porque todos los que nos hemos visto envueltos en casos reales sabemos que la adrenalina del momento es algo que no se puede llevar a una simulación. De todas formas hay que dar la enhorabuena a todo el equipo de coordinación por la impecable dirección de todos los servicios de emergencia que participaron en el operativo. Esperemos que nunca tengamos que llevarlo a una práctica real.

Heridos eperando la evacuación. 26 de noviembre de 2009. © Miki López

Violencia de género

Actos del día contra la Violencia de Género. © Miki López


Hay veces en las que me siento avergonzado del género del que formo parte. Y no lo digo solo aprovechando la ocasión del día internacional contra la violencia de género para colocarme en el lado de las amarguras de la mujer maltratada. Tengo dos hijos varones y mi deber, mi obligación y mi conciencia me hacen educarles en la igualdad y el respeto por sus compañeras de colegio erradicando desde la base cualquier atisbo de menosprecio por el mero hecho de ser mujer. Lo que me asusta es que, iniciando esa educación desde el mismo día de su nacimiento, muchas veces me llegan a casa con comentarios y planteamientos que sacan en consecuencia de su relación con sus compañeros de clase y que quieren caer en los mismos errores y aberraciones de las que hacen gala las sociedades machistas y que se fundamentan en la inferioridad física de la mujer. La única vía es la educación. Y sobre todo la que impartimos en casa.

Crisis de aparcamiento

Aparcamientos en zona azul en Avilés. 24 de noviembre de 2009. © Miki López


No me había parado yo a pensar seriamente en esto de la zona azul. El caso es que esta mañana cuando salí a la calle con la cámara a cuestas para reflejar la nueva situación me sorprendió la ausencia casi total de vehículos por las calles del centro de la villa. Las líneas azules casi se perdían contra el cielo matinal que lucía idéntico color. ¿Donde están los coches?. Pues una de dos: o en un aparcamiento subterráneo o en el domicilio de los que no son de Avilés y que posiblemente se hayan decidido a utilizar el transporte urbano para quitarse la incomodidad física y económica de tener que buscarse la vida para salir a por un tiquet de ora sin hache cada dos horas con hache. Si hoy hubiese llegado un visitante primerizo a esta ciudad milenaria seguro que hubiese pensado que debía de ser precisamente el día del milenio y por lo tanto día de fiesta, porque en pleno centro de Avilés, en la mismísima plaza de La Merced, a las 11:00 AM había más de treinta plazas de aparcamiento sin inquilino. Ni los más viejos del lugar pueden recordar tal cosa en los últimos 15 o 20 años. O más. Ay! cuando nos tocan el bolso se pone remedio a todo, aunque sea solo por unos días.
Y como nunca llueve a gusto de todos, mucha gente piensa que esto ni es normal ni puede ser bueno. Yo de momento no tengo opinión. Lo único que digo es que parece obra de David Coperfield: hacer desaparecer cientos de vehículos en un solo día solo puede ser obra de un mago. De todo un experto en magia azul.
Y yo que soy residente tengo derecho a zona verde, aunque de momento la única que encontré es la de la foto de abajo. Hay sitio de narices pa aparcar. Lo que pasa que es que me queda un poco a desmano. Si no queda más remedio….

Aparcamiento de pago. Playa de Verdicio, Gozón. © Miki López

Hojas


Un conocido fotógrafo amigo mío me preguntó hace unos años que si había llevado alguna vez a mi perra “N’arba” a la nieve. Lo decía porque mi querida mascota era de raza Alaska Malamute, una de esas especies caninas especializadas en el tiro de trineos.
Le comenté que la había llevado varias veces y que el animal se volvía loco en cuanto se veía encima del manto blanco y helado: saltaba, se revolcaba, retozaba y disfrutaba como si fuese un niño en una juguetería.
El conocido fotógrafo me dijo: “Lo que ye la genética. A mi pásame lo mismo en las sidrerías.”
No se si el componente genético tendrá que ver en el tema del disfrute de determinadas cosas sencillas de esta vida. Pero si es cierto que los niños sienten una especial predilección en revolcarse entre la nieve y, en estas fechas, hacen lo propio con las hojas que regala tardíamente este otoño tan cálido.
Hoy el viento sopló de lo lindo y los niños corrían entre y tras de las hojas arremolinadas por las ráfagas impetuosas de un viento racheado que las elevaba varios centímetros del suelo. Quien fuera guaje otra vez…Como no es el caso haré caso a mis genes y me iré a tomar una sidra.

Atrapado en el tiempo

Detención de un falangista. 20 de noviembre de 2007. © Miki López


Phill es el personaje que interpretaba Bill Murray en la comedia “Atrapado en el tiempo” y que narraba la historia de la maldición de un hombre condenado a vivir eternamente en el mismo día del calendario hasta que no encontrase de alguna manera el amor verdadero que rompiese el hechizo y le devolviese a la realidad relativa del transcurso del tiempo.

Falangistas. 20 de noviembre de 2007. © Miki López


Este día del 20 N me hace sentirme un poco como Bill Murray. Cada 20 N me levanto con el pie derecho y empiezo leyendo el listado de fotografías y reportajes que me envían desde el periódico. Cada 20 N tengo que cubrir una misa que oficia el párroco de San Nicolás de Bari, Ángel Garralda. Cada 20 N a las 20 horas. Cada 20 N delegación de gobierno prohíbe la contramanifestación antifascista del acto religioso. Cada 20 N un grupo de falangistas levanta la mano derecha a la salida de la iglesia. Cada 20 N, unas 20 personas “Atrapadas en el tiempo”, igual que yo, entonan el “Cara al Sol” aunque cada 20 N a las 20 horas de la tarde, nunca hay sol. Cada 20 N hay insultos desde el otro lado de la acera. Cada 20 N vamos a cubrir un acto que no tendría mayor importancia si no se la diéramos los medios de comunicación. Y yo ya estoy cansao del 20 N. Hasta el próximo 20 N que me levantaré con el pie derecho para tener la certeza de que en mi lista de fotos del día, habrá una misa a las 20 horas en San Nicolás de Bari: la del 20 N.