Tere Cembranos

Teresa Cembranos, Muros del Nalón, agosto de 2004. © Miki López

Teresa Cembranos, Muros del Nalón, agosto de 2004. © Miki López


Recibí con enorme tristeza la noticia de la muerte de Charo, la madre de mi compañera Teresa Cembranos. Un sms, esa forma tan inhumana de recibir las malas noticias, me dejó con la congoja de pensar en la pena por la que está pasando nuestra amiga, una de las más jóvenes de la redacción y a la que casi vi crecer como periodista, primero en prácticas, luego como corresponsal en Gozón y ya desde hace unos años como redactora en la delegación de Avilés. Es la chica de la sonrisa perenne, la del trabajo en silencio, la compañera que siempre está ahí, inclinada sobre sus notas y con la que siempre es un placer conversar. El vacío que ella siente seguro que jamás se llenará, pero estoy convencido de que Tere seguirá siendo una de las mejores compañeras con las que seguiré teniendo la suerte de trabajar y que sus colegas nos congratulamos de contar con su presencia diaria.
En estos momentos tan duros solo me gustaría decirte, que aunque la vida se ponga tan cuesta arriba, estaremos ahí para lo que necesites. Solo te cobraremos esa sonrisa que jamás debes perder y que tiene la capacidad de poner esa gota de tranquilo optimismo en nuestros días más complicados. Un abrazo compañera.

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2 pensamientos en “Tere Cembranos

  1. Estupenda fotografía -y estupendo modo de estar con ella- en un pésimo día para nuestra compañera, Miki.

    Poco quiero añadir a lo que dices de Teresa Cembranos. Lo comparto integramente.

    Desde que la conozco me impresionó por su madurez y su calidez como persona.

    Como periodista forma parte (junto con otras compañeras jóvenes que han salido e irán saliendo en tu blog), de una de las mejores generaciones de buenas profesionales que hemos conocido en esta tierra.

    Solo quiero unirme a tí en este gesto de cariño por la muerte de su madre y mandarle, de nuevo, un fuerte abrazo; y seguir disfrutando junto a los demás compañeros , cada día , de su compañía y de su trabajo.

    Hoy todos estamos de un modo u otro con ella.

  2. Poco se puede añadir. El sentimiento es compartido entre los muchísimos que queremos a T. C., una gran amiga, además de una magnífica compañera.

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