Remordimientos

Me gustaría que echaseis un vistazo a este video que me envía Zelia. Este tema fue motivo de discusión en el curso de fotoperiodismo del año pasado. Yo sinceramente no se que decir…

Ver video

Anuncios

12 pensamientos en “Remordimientos

  1. Buenas Miki, antes de nada saludos y enhorabuena por el blog compañero.

    El vídeo que presentas hoy trae a mi memoria la figura del malogrado Kevin Carter. Guardando las distancias, veo ciertas similitudes entre la historia contada en el corto y la tristemente recordada fotografía de la niña moribunda y el buitre (premiada con el Pulitzer) que condujo a su autor, uno de los principales representantes del Bang Bang Club, al suicidio.

    Desde mi punto de vista, creo que teóricamente la labor del fotoperiodista es meramente la de transmitir al mundo lo que ve, por muy cruda que parezca esta aseveración. Hablar con propiedad sobre situaciones de ese calibre es muy complejo y tan sólo la experiencia te dota de la capacidad para enfrentarte a este tipo de conflictos morales y éticos. Del mismo modo, considero que nunca se debe de caer en el morbo porque sí.

    • Yo estoy de acuerdo en lo que dices y creo que el conflicto moral es del que lo ve desde fuera.
      Mira, yo siempre recordaré una situación en la que me vi envuelto hace ya diez años. Recordarás el accidente de la lancha “Nuberu” en la desembocadura del Nalón. Dos marineros desaparecidos y después de varias horas de búsqueda, las familias de ambos pescadores esperaban lo peor en el muelle de San Esteban. De pronto corre como la pólvora la noticia de que el helicóptero ,había encontrado a uno de ellos con vida varias millas mar adentro, agarrado a una boya. Y no dieron nombres. Todos sabíamos que era casi imposible encontrarlos vivos. Un superviviente era casi un milagro, pero de alguna manera, conocer su nombre significaba firmar una condena de muerte para el otro.
      Yo, con toda la pena de mi corazón, estuve pendiente de esa situación y reflejé esa incertidumbre y su consiguiente angustia en varios fotogramas . Conocía a las familias y tenía (y tengo) grandes amigos en la del fallecido. Hoy todavía me escuece recordar que hice fotos de su dolor, con la impotencia del que nada pude hacer por ellos.
      Por eso te digo que estoy de acuerdo en que la experiencia te permite actuar tratando de estar al margen, y lo que está claro es que las fotografías de un conflicto bélico en ocasiones han sido las bisagras de cierre al horror de una guerra. Por lo tanto es ética su aceptación. El problema creo que es el efecto negativo que tiene sobre la sociedad, el que un fotógrafo como Kevin Carter reciba un premio por una foto como la que comentas.

  2. para un fotografo es duro tener que plasmar la dureza de una guerra, pero peor es para aquellos que la sufren y retienen toda su crueldad en sus mentes, pero cuando se esta en una situacion asi, solo se piensan en una cosa, sobrevivir.

  3. Adjunto el genial comentario de mi comañero Ricardo Solís al respecto de este video y de la famosa foto de Kevin Carter. Es un poco largo pero no tiene desperdicio. Empieza asi:

    Como dicen en Vallobin, vayamos por partes…

    El video. En fin, sólo faltan los Morancos. Bien podían haber recortado ligeramente el presupuesto para los trajes de los extras de la ceremonia del premio y haber gastado un poquito en un equipo más creíble para los fotógrafos. La tipa en cuestión se mete en los soportales buscando “la foto” y en un guiño al documental de Natchwey, al director debió parecerle estupendo que sacara un fotómetro y midiera la luz del exterior justo antes de ponerse a disparar en el interior… brillante. Pero el momento glorioso llega con la mirada de la niña encañonada… francamente pensé que levantaría la mano y pediría una Coca-Cola y todos empezarían a bailar juntos.

    Y ya que sacamos el tema de Kevin Carter, creo que puede ser buen ejemplo para situar el despropósito de este “videoclip”.

    Según las informaciones más veraces (las que aportaron testigos y compañeros) que salieron durante estos años con el tema de la famosa foto de Carter, parece ser que la historia fue algo así: el fotógrafo estaba cubriendo el movimiento rebelde en Sudán en marzo de 1993. La niña de la imagen se encontraba junto su familia camino a un centro de alimentación de la ONU a unos cien metros de la famosa escena, y se paró a descansar. Carter esperó un buen rato pensando que el buitre sacudiría las alas y le daría una imagen aún más dramática, pero pasados unos minutos y viendo que no ocurría, ahuyentó al animal.

    La foto se publicó por primera vez en marzo de 1994 en el New York Times. Por esta fotografía, Carter fue galardonado con el Premio Pulitzer en la categoria Featured Photography en mayo del mismo año. En abril Ken Oosterbroek fue asesinado durante un tiroteo, mientras cubría junto a Carter, Greg Marinovich, Natchwey y varios compañeros más unos enfrentamientos en el suburbio de Thokoza, Johannesburgo. Ken Oosterbroek era uno de los fundadores del Bang Bang Club junto a Kevin Carter. Vaya, que entre que publican la foto de Carter, se monta una terrible y cínica polémica con su trabajo, y le dan el Pulitzer, justo en medio, muere su compañero y amigo acribillado a balazos delante de él.

    El 27 de julio del mismo año se suicida. En su nota de despedida decía: “[…] Estoy deprimido… sin teléfono… sin dinero para el alquiler… dinero para ayudar a los niños… dinero para las deudas… ¡¡¡dinero!!! Estoy atormentado por vividos recuerdos de asesinatos y cadáveres y furia y sufrimiento… de niños hambrientos o heridos… de locos de gatillo fácil -a menudo policías-, de verdugos asesinos… He ido a reunirme con Ken, si tengo suerte”. Tenía solo 33 años.

    Un tío con serios problemas económicos (parece que algunos relacionados con una supuesta adicción a las drogas), que con poco más de 30 años se ha jugado la vida a diario para denunciar las mayores atrocidades de la guerra, que tras ver todo lo que ha visto tiene que llevar a su compañero muerto en brazos, y que al mes siguiente recibe un Pulitzer y todo lo que ello conlleva, explota y decide acabar con su vida. Pues aún así suenan las voces de cuatro gilipollas desde sus despachos hablando de remordimientos por no haber “salvado” a la niña de la foto.

    Resulta que Kevin Carter disparó, ahuyentó al buitre y su fotografía (y la difusión que tuvo con el premio) movió millones de conciencias en todo el mundo.

    Creo que el verdadero fondo del debate está en saber, o mejor entender, si los medios quieren publicar estas fotos hoy día (ya no estamos en 1993).

    En un resumen del ensayo escrito por Joan Fontcuberta en homenaje a Agustí Centelles dice lo siguiente: “ (…)Desde la perspectiva del tiempo, hoy encontramos candorosas e inútiles las tentativas de aquellos pioneros que no obedecían códigos deontológicos impuestos ni libros de estilo, sino que se regían por la propia conciencia, y que quizá en voz baja manifestaban un humilde intento de cambiar la realidad: la fotografía quería ayudar a arreglar el mundo. ¿Propaganda? ¡Qué más da, si la causa era justa! Una autora significativa como Dorothea Lange declaraba: «Todo es propaganda de lo que uno cree. Cuanto más intensa y profundamente crees en algo, más propagandista te vuelves. Convicción, propaganda, fe, no lo sé, nunca he podido llegar a la conclusión de que estos términos sean perniciosos.» (Aperture, Nueva York, 1982). El modelo contrario, sin duda el que prevalece hoy, enfatizaría un ojo mecánico registrando la realidad sin emociones, sin sentimientos, sin rabia ni lástima, sin aplicar ningún sentido de justicia determinado. Es preciso —dicen los editores— que sean los espectadores los que juzguen. El resultado, como ironizaría Jean-Luc Godard sobre la doctrina de la objetividad, «ce n’est pas une image juste, mais juste une image» (no es una imagen justa, sino justo una imagen).

    Gracias Richard.

  4. Tan sólo puntualizar un detalle al brillante comentario de Ricardo. Carter no presenció la muerte de Oosterbroek. El 18 de abril de 1994 se encontraba concediendo una entrevista a un periodista con motivo de que seis días atrás le había sido comunicada la concesión del Pulitzer por la archiconocida fotografía de la niña y el buitre. En el momento del tiroteo, tan sólo se encontraban en Thokoza Silva, Oosterbroek y Marinovich, además de James Nachtwey y otros fotógrafos.

    Evidentemente, tal como indica Ricardo, la reacción de determinadas personas a la foto no vino a ser más que una gota en un inmenso vaso que corría el riesgo de desbordarse desde hacía mucho tiempo, en aquellos años duros de la lucha contra el Apartheid.

    Respecto al corto, cien por cien de acuerdo con Ricardo, y ya que lo saca él a colación, aprovecho para recomendar a todos el documental War photographer filmado por Christian Frei e inspirado en el genial Nachtwey. Un film de los buenos en el que además se pueden comprobar muchos aspectos técnicos sobre el trabajo del estadounidense (impresionantes las tomas realizadas con una mini camara instalada sobre su Canon).

    • Gracias por la puntualización Nacho, el dato ye importante (el calentón del video me pudo y no repasé bien los datos… ;-))aunque básicamente la historia final se queda en lo mismo. Motivos para suicidarse podría tener muchos y con él se fueron, pero en ningún caso fué el hecho de “no salvar” a la niña como se quiso contar desde algunos medios, y que viene a ser lo que pretende contar el video de marras.

      Seguro que nos faltan montones de datos de todas las versiones, pero al menos lo intentamos. Gracias López por ponernos estos “cebos”… 😉

  5. Lo que es inevitable es que ante imágenes con esa fuerza emocional, el público en general tiende a ponerse en el lugar del fotógrafo y divagar sobre lo que haría uno en esa situación. Un 95 % la emprendería a pedradas con el animal y se llevaría a la niña a un lugar seguro. Lo que nunca piensan es en lo que hay fuera del encuadre. Ese desconocimiento, el lenguaje explícito sobre el hambre que emana de esa fotografía y la misma muerte del fotógrafo son los elementos protagonistas de la polémica. Si nos faltase alguno de esos ingredientes, no habría mito. O al menos no tantas versiones de los hechos.

    • Pues el público en general como tú dices debería ponerse en el lugar de la niña, en el lugar de los gobernantes de un pais que permite que ocurra eso, en mil lugares, pero en el del fotógrafo creo que sólo cabe hacer lo que está haciendo allí, trabajar para que todo ese público que nunca pisará esos sitios sepa lo que está ocurriendo. Yo lo veo algo así como acusar a un científico que dedique su tiempo a encontrar una vacuna contra un enfermedad mortal en vez de atender a los enfermos con los que trata mientras investiga. No son cosas comparables, es sólo un intento de ejemplo… En fin, que casi quedamos para tomar algo y seguimos con el tema…

      • Estoy de acuerdo. Me quito el sombrero ante los colegas que día a día se la juegan en el compromiso de contar lo que no interesa oir a los políticos del primer mundo ni a las mentes planas que piensan que más allá del mundo occidental no nos incumbe. Lo que está claro es que los fotoperiodistas no son los malos de esta película.
        Acepto la cervecina.

  6. El mundo se ha vuelto de lo más peligroso e inalcanzable para el fotoperiodista. Atrás quedan esos años en que genios como Robert Capa, Larry Burrows o Tim Page contaban sin tapujos una realidad que, la mayoría de las veces, era cuando menos un incómodo dolor de muelas a los ojos de los que mandan. Muchas de las fotografías tomadas durante la Segunda Guerra Mundial o la guerra del Vietnam hoy serían quimeras, existen demasiadas barreras. En fin, me sumo a la gratitud de Ricardo y a la espera de nuevos temas.

    Saludos a todos.

  7. Desde que tuve la suerte de que me dieses clases pasaste a formar parte de esos profesores ( pocos ) que consiguen contagiar al alumno con su buen hacer, su entusiamos y su pasion por lo que enseñan. Nunca hubo una pregunta que no fuese contestada o un amago de cansacio por tener que ponerte al nivel de una persona que no tenia ningun conocimiento sobre el tema que impartias.
    Te doy las gracias por lo dicho y por este blog, del cual me estoy volviendo adipta, por poder seguir tu trabajo a la vez que tus reflexiones personales sobre las fotografias que realizas.
    Y encontrar el valor añadido y mas importante de hacernos pensar sobre la informacion que leemos, vemos y oimos.
    Gracias por ayudar a que nos planteemos el conflicto moral.

    • Tengo que agradecer este comentario especialmente y por dos razones: una por venir de una persona que dice siempre lo que piensa. De eso tengo la certeza porque fue alumna mía hace tres años. Y la otra porque para un “profe” es una inyección de moral impresionante el recibir tal comentario de alguien a quien le diste clase. Un abrazo Marga.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s