Tiempo de manzanas

David Montes Foncueva bajo los manzanos de Sariego.  © Miki López

David Montes Foncueva bajo los manzanos de Sariego. © Miki López


Mis amigos David y Cele Foncueva miman todo le relacionado con la manzana. Y el resultado es una sidra que los grandes entendidos aprecian y buscan en las mejores sidrerías de Asturias. El secreto se lo transmitió el recordado lagarero Luis Foncueva que trataba su producción con el mismo cariño que a un hijo, hasta el punto de llegar a ser capaz de retirar su firma de una sidrería si llegaba a enterarse de que su sidra no era servida de la manera más apropiada, sin el respeto con el que él mismo la elaboraba. Para quitarse el sombrero. Y ahora no se sentiría defraudado con el trabajo de su hijo Cele Foncueva, hombre consciente de la herencia de calidad que le dejó su padre. La calidad de la sidra Foncueva queda garantizada.

Los miedos de Amenábar

Alejandro Amenábar. © Miki López

Alejandro Amenabar. © Miki López


Vaya como da el pego este director. Detrás de esa cara de niño eterno se manejan con maestría las claves de nuestros miedos más primitivos. Hoy se mostró como una persona amable y paciente con nuestras siempre exigentes peticiones de fotógrafos. Un inesperado aire de timidez rodea a este hombre inteligente y observador. En el escenario, durante la grabación del programa, se desenvuelve con la seguridad del que sabe perfectamente de lo que habla pero con una modestia que le hace excepcional. Un personaje sencillamente genial.

El susto

Accidente de tráfico, 28 de septiembre de 2009. © Miki López

Accidente de tráfico, 28 de septiembre de 2009. © Miki López


Cuando sonó el teléfono apuraba las últimas gotas de una cocacola fría sentado en las gradas de los campos de La Toba. “Accidente con heridos en la variante a la altura del hospital” me dijeron del otro lado de la linea. Hace 4 ó 5 años esa llamada era muy común. Y más común que el resultado fuese con muertos. Me enfundé el chaleco reflectante y me puse en camino. El atasco a la altura de los Canapés ya me hizo pensar que el golpe iba a ser importante, pero iba con la tranquilidad de saber que solo había heridos. Al llegar volvieron a mi memoria rostros y situaciones que difícilmente podré olvidar. En los trayectos de camino a un accidente piensas en todo lo que hay alrededor de un coche hecho un amasijo de hierros: en las vidas que iban dentro y en las personas que han perdido a alguien y todavía no lo saben. Te ves trabajando en medio de todos esos pensamientos y lo haces de forma mecánica. Es como si el visor de tu cámara fuese una televisión aunque la mezcla de olor a aceite y gasolina te devuelve de vez en cuando a la realidad. Posiblemente esa es mi técnica para desvincularme de la tragedia.
A finales de la década de los noventa y en los inicios de la siguiente, todos los meses había accidentes mortales, sobre todo los fines de semana. Desde que se abrió la autovía del Cantábrico, la siniestralidad en la variante de Avilés prácticamente ha desaparecido. El accidente se saldó con dos heridos leves y unos atascos monumentales.
El joven de la foto tranquilizaba a la chica mientras esperábamos la llegada de las ambulancias. “Tranquila…solo ha sido un susto”

La cara triste del pinar

Pinar de Salinas. © Miki López

Pinar de Salinas. © Miki López


Si hay algo a lo que nunca habría asociado el pinar de Salinas es a la muerte. En todos estos años he sido testigo de multitud de actividades relacionadas con el ocio y el deporte a la sombra de estos árboles. Hace unos meses que leí que en el concejo de Castrillón existen varias fosas comunes en las que reposan los restos de más 400 personas. Una de las más grandes está en el pinar, muy próxima a las instalaciones del instituto. Mientras hacía esta foto se me venían a la memoria las impresionantes imágenes del libro “La Memoria de la Tierra” de Eloy Alonso y de Clemente Bernard sobre las exhumaciones de las fosas de la guerra civil. Ayer, al entrar en el bosque acompañado de Iyán, hice la foto entre las sombras de la cara triste del pinar.

Africanos

izidroblogIzidro Monteiro, de la Asociación de Africanos del Principado de Asturias, ha ejercido de anfitrión para los invitados a las jornadas de interculturalidad que han organizado en Avilés. Y nos han recordado otra vez el drama de un continente, el africano, esquilmado por los mismos que son capaces de meterles dos años de prisión por vender un CD pirata. Ya existen iniciativas para frenar algo tan injusto como igualar con pena de cárcel una venta de una copia ilegal con un robo con violencia.
El fotoperiodista Javier Bauluz comentaba hoy que mucha gente en Asturias todavía siente miedo cuando se ve delante de una persona de raza negra. A mi todavía me da miedo (y vergüenza) ver la foto que este mismo fotógrafo tomó en la playa de Tarifa en el año 2001, en la que dos bañistas bajo una sombrilla observaban con indiferencia el cadáver un hombre negro retorcido en la arena de la playa. Era el náufrago de una patera.
Si existe un grupo que lucha por integrarse en una sociedad generalmente hostil al inmigrante, ese es precisamente el colectivo africano. Y lo hacen con trabajo, con ilusión y con actividades que fomentan el dialogo intercultural, tal y como demostraron hoy en Avilés. Ojalá estemos a su altura.

Elisa Campo, siempre en el tajo

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Una de las formas más eficaces de hacer periodismo es la de conseguir la información utilizando la lógica. Y la persuasión. Elisa rompe los moldes de la imagen tradicional del periodista rebuscón y casi mal intencionado que busca un titular tratando de llevar al entrevistado a la respuesta que quiere escuchar. A mi nunca me hizo una entrevista (si un día llegase el caso creo que se lo permitiré), pero la he visto hacer muchas y no conozco a (casi) nadie que se haya molestado con el resultado impreso. Eso no quiere decir que escriba unicamente lo que sus fuentes quieran leer. Yo creo que esa satisfacción es resultado de sus mayores virtudes a la hora de afrentar un reto profesional: objetividad y claridad. Y eso no molesta a (casi) nadie. Salvo a los que no les gusta la verdad.
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Aburrimiento

Debate sobre el estado de la región. © Miki López

Debate sobre el estado de la región. © Miki López

Yo no digo que un debate sobre el estado de la región (léase Asturias) no sea necesario. Pero es aburrido de cojones. Sobre todo para los que leemos el periódico a diario y vemos el mismo discurso impreso día tras día. Y yo creo que lo peor es el propio aburrimiento que demuestran sus señorías, sobre todo los del grupo contrario al que ocupa el atril del turno de palabra. Es algo así como si un profesor estuviese dando clase a un grupo de alumnos que ya saben de antemano que tienen la asignatura aprobada. Y eso aburre más todavía. Y allí en medio estaba yo. Y en frente el ujier de la foto que era un espejo de mi propia imagen. Y disparé por aburrimiento.